El vandalismo sigue en activo y pleno en auge en Valencia ciudad.

No solamente afecta a destacados monumentos. Las actividades incívicas y salvajes que se efectúan en los jardines, plazas, parques, plazas, calles… es algo ya demasiado habitual y visto con demasiada parsimonia.

Yo afirmaría que se contemplan tales actos vandálicos como algo «normal».

En innumerables ocasiones, diversas personas y asociaciones hemos ofrecido propuestas e iniciativas para atajar, o al menos paliar, estas comportamientos inadmisibles, que consideramos una plaga bíblica.

Vandalismo en el monumento dedicado a Andrés Marzal de Sax, ubicada en los Jardines de la Iglesia de San Agustín
Vandalismo en el monumento dedicado a Andrés Marzal de Sax, ubicada en los Jardines de la Iglesia de San Agustín

Por supuesto, el Ayuntamiento de Valencia, que preside Joan Ribó y la Generalitat Valenciana siguen haciendo oídos sordos, sin atender ni  cursar nuestras legítimas propuestas con la debida diligencia y rigor.

No solamente estas actuaciones pueden y deben calificarse como actos incívicos; son delitos penales, tal y como se recoge en nuestra legislación vigente.

No existe ni videovigilancia ni interés en implementar trabajos en favor de la comunidad por parte de las instituciones públicas.

A los máximos responsables del gobierno municipal y autonómico nada les importa cuidar nuestro patrimonio, nuestras calles, plazas, calles, jardines, parques, monumentos… A las pruebas fotográficas me remito.

Hay otro acto de vandalismo intolerable e inadmisible, pero mañana ofreceré otro completo reportaje, a fin de que las autoridades tomen las medidas pertinentes, recordándoles que existen diversas y eficientes medidas paliativas y disuasorias que deben adoptarse y aplicarse con urgencia.

Simplemente tienen que cursar con agilidad los diversos escritos que hemos remitido a través de los cauces legalmente establecidos.

La imagen  que tiene Valencia, al ser vista como una ciudad sucia, que no respeta ni valora sus monumentos, calles, plazas, jardines, museos… es algo incuestionable y lacerante. Ni en el tercer mundo, que conozco muy, pero que muy bien, hay tantos comportamientos incívicos.

¿Seremos una sociedad que camina, inexorable e imparablemente, hacia su total descomposición?

Algo muy grave y preocupante pasa cuando los valencianos y sus instituciones no se toman en serio la lucha contra el vandalismo, atacando desde la raíz y aplicando las normativas legalmente establecidas en nuestro ordenamiento jurídico.

Colaboración fotográfica de  Antonio Marín Segovia