Ha fallecido a los 83 años tras haber permanecido ingresada en una clínica de Madrid desde el pasado domingo

A la duquesa de Badajoz se le diagnosticó el pasado año un cáncer de colon que la obligó a pasar por el quirófano

La infanta Pilar de Borbón, hermana mayor del rey emérito Juan Carlos, ha muerto este miércoles a los 83 años en Madrid tras haber permanecido ingresada en una clínica de la capital desde el pasado domingo, según han informado fuentes de su entorno.

La duquesa de Badajoz sufría un cáncer de colon que la llevó a pasar por el quirófano el pasado mes de febrero y a someterse a un tratamiento de quimioterapia.

La hermana mayor de don Juan Carlos volvió a estar ingresada varios días en septiembre en una clínica de Mallorca debido a una bajada de defensas y a los pocos días recibió el alta, aunque su imagen saliendo del centro en silla de ruedas puso de relieve su bajón físico.

El pasado día 5 volvió a ingresar en el Hospital Ruber Internacional de Madrid, el mismo centro sanitario en el que fue intervenida y al que tanto el rey Juan Carlos como la reina Sofía acudieron este miércoles, después de que la familia les comunicara que el estado de salud de doña Pilar era muy grave.

Renunció a sus derechos dinásticos por amor

Nacida en Cannes (Francia) en 30 de julio en 1936, pocos días después del estallido de la Guerra Civil, María del Pilar Alfonsa Juana Victoria Luisa Ignacia de Todos los Santos de Borbón y Borbón, repartió sus 83 años de vida entre el exilio y España, país al que regresó en 1967 después de renunciar a sus derechos a la sucesión a la Corona al casarse con alguien que no tenía sangre real.

El exilio de la Familia Real española llevó a doña Pilar a vivir sus primeros años entre Francia, Italia y Suiza y, a partir de los 10 años, en Portugal, en donde se casó en julio de 1967 con Luis Gómez-Acebo, aristócrata, pero sin linaje real.

Doña Pilar reconoció que «estuvo en la mente de todos», entre ellos su familia, emparejarla con Balduino, el rey de los belgas, pero eligió «casarse por amor».

Su enlace morganático obligó a la primogénita de don Juan de Borbón y de doña María de las Mercedes a desmarcarse de la línea sucesoria en virtud de la Pragmática Sanción de 1776 del rey Carlos III sobre matrimonios de los miembros de la Familia Real, algo de lo que nunca se arrepintió.

Si no hubiese existido prevalencia del varón en la sucesión a la Corona, la nieta de Alfonso XIII hubiera podido haber aspirado a ser reina, pero renunció a cualquier derecho siete años antes de que lo hiciera también su padre en favor de su hijo Juan Carlos.

Gómez-Acebo falleció en 1991 con 57 años a causa de un cáncer linfático, lo que hizo que la infanta Pilar quedara al cuidado de sus cinco hijos -Simoneta, Juan, Bruno, Luis y Fernando-, tres de ellos menores de edad por entonces.

La última salida de la Infanta Pilar con su hermano Don Juan Carlos
La última salida de la Infanta Pilar con su hermano Don Juan Carlos

Solidaria y aficionada a la hípica

La infanta Pilar de Borbón era una mujer de carácter fuerte que dedicó gran parte de su vida a labores benéficas. Su vocación de ayudar a los demás también la llevó a estudiar enfermería en Lisboa, siguiendo la estela de su abuela Victoria Eugenia, quien fundó el cuerpo de enfermeras de la Cruz Roja.

Además de los Borbones y de los Gómez-Acebo, doña Pilar tuvo una segunda ‘familia’, la que le dio la asociación Nuevo Futuro, de la que fue presidenta de honor e icono de su rastrillo solidario anual.

La duquesa de Badajoz se vio envuelta en la polémica en abril de 2016 al publicarse los llamados papeles de Panamá, en los que, como otros famosos, se desvelaba que fue propietaria de una sociedad desde 1974 hasta poco días después de la llegada al trono de Felipe VI.

La infanta alegó que no incumplió «ninguna obligación que exigiera la legislación tributaria española» y negó que la disolución de la sociedad tuviera algo que ver con la abdicación de Juan Carlos I o la proclamación de su sobrino.

Doña Pilar, que hablaba francés, inglés, italiano y portugués, fue una mujer viajera por las circunstancias del exilio y por afición.

Otra de sus pasiones era el deporte, especialmente la hípica, y tras demostrar su talento como amazona, llegó a la presidencia de la Federación Ecuestre Internacional, en la que estuvo doce años (1994-2006). También formaba parte del Consejo de Honor del Comité Olímpico Español.

«Es mejor irse a tiempo, antes de que te den la patada. Ya me siento cansada, viajo continuamente y los viajes largos, a pesar de ser divertidos, me agotan», justificó en su día la renuncia al cargo para disfrutar más tiempo de sus hijos y nietos.