La Hispanidad, El mayor proceso educativo de la historia humana

Quiero dedicar un artículo a la difusión del saber y el conocimiento, a la educación porque, aunque todos sabemos que estuvo y está ahí, en la raíz de lo que nos hizo hermanos, en realidad son muy pocos los que tienen una conciencia completa de ello.

Así que me propongo llamar su atención sobre tres aspectos:

  • Su origen y fundamento.
  • Su amplitud y su costo
  • La dificultad de su implantación

Origen y fundamento

En cuanto a la educación y a la catequización y difusión de la religión católica, la Reina Isabel en su testamento dejó dicho:

“Ytem. Por quanto al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las islas e tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir, nuestra principal intención fue, al tiempo que lo suplicamos al Papa Alejandro sexto de buena memoria, que nos fizo la dicha concession, de procurar inducir e traher los pueblos dellas e los convertir a nuestra Santa Fe católica, e enviar a las dichas islas e tierra firme del mar Océano prelados e religiosos e clérigos e otras personas doctas e temerosas de Dios, para instruir los vezinos e moradores dellas en la Fe católica, e les enseñar e doctrinar buenas costumbres e poner en ello la diligencia debida, según como más largamente en las Letras de la dicha concessión se contiene, por ende suplico al Rey, mi Señor, mui afectuosamente, e encargo e mando a la dicha Princesa mi hija e al dicho Príncipe su marido, que ansí lo hagan e cumplan, e que este sea su principal fin, e que en ello pongan mucha diligencia, e non consientan e den lugar que los indios vezinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes; mas mando que sea bien e justamente tratados. E si algún agravio han rescebido, lo remedien e provean, por manera que no se exceda en cosa alguna de lo que por las Letras Apostólicas de la dicha concessión nos es inyungido e mandado.”

Y que dictase eso en su testamento evidencia qué durante su reinado se enseñó, sin obligar a nadie ni imponerlo a sangre y fuego y que ella dejo ordenado que siguiera siendo así:

…inducir e traher…

  • Inducir y traer o atraer no significa imponer ni obligar.

Amplitud y costo

No obstante, esa linea marcada por los Reyes Católicos fue siendo recuperada por los siguientes monarcas españoles con posterioridad y, de hecho, con bastante inmediatez en algunos aspectos si hemos de juzgar, por ejemplo, por la fecha de creación de las primeras universidades.

La primera merced a una Bula del Papa Paulo II se fundaba en Santo Domingo el 28 de Octubre de 1.538, tan sólo 46 años después del descubrimiento de América, la Universidad Santo Tomas de Aquino, actual Universidad Autónoma de Santo Domingo, siendo confirmada por Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano en 1.558.

Pero antes de confirmarla emitió una célula fundando el 12 de Mayo de 1.551 la Real Universidad de la Ciudad de los Reyes, también conocida como la Real Universidad de Lima, en la actualidad la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Perú.

También antes, el 12 de Septiembre de 1.551 su hijo el entonces Príncipe Felipe firmó otra célula fundacional en nombre de su padre Carlos I estableciendo la Real Universidad de México qué en el siglo XVIII, pasa a ser la Real y Pontificia Universidad de México, siendo extinguida el 30 de Noviembre de 1.865 por el mexicano Emperador Maximiliano.

En la actualidad dos universidades se postulan cómo sus sucesoras, la Universidad Nacional Autónoma de México, fundada el 22 de Septiembre de 1.910 como Universidad Nacional de México y la Universidad Pontificia de México fundada el 29 de Junio de 1.982 qué, el 25 de Enero de 2.012 fue reconocida por la Congregación para la Educación Católica cómo la misma institución, lo que al menos en el plano Pontificio resuelve la disputa y, de hecho, técnicamente la agota salvo que una de ellas obtenga la concesión de la Corona Española, o que México devenga en Reino y su Rey la conceda, que le permita titularse «Real».

Toda esta extensa parrafada se resume en el interesante e importante hecho de qué la Corona Española estableció las tres primeras Universidades del continente americano, DE TODO EL CONTINENTE AMERICANO, en el plazo de poco menos de un lustro y un decenio, poco más de medio siglo, 59 años, desde el descubrimiento de América.

Esto puede no parecer muy notable, aunque cómo es obvio evidencia un gran interés por formar a la población indígena, hasta que caemos en la cuenta del proceso que requiere establecer una Universidad y de todo lo requerido para que eso pueda hacerse, ya que no es simplemente una cuestión «de capricho», de que alguien tome la decisión y se haga.

Cómo se constituye una Universidad

Esto es interesante al respecto de este tema porque una Universidad no es algo que surja de la nada, poca gente conoce realmente el proceso y todo lo que implica y eso hace qué en realidad sean muy pocos los que lo pueden valorar en toda su amplitud e importancia.

La constitucion de una Universidad precisa que previamente se haya establecido lo que por norma se suele denominar un Estudio General y que ese Estudio General acredite cierta solera, antigüedad, y prestigio qué, además de certificar su nivel académico, garanticen su viabilidad y continuidad presentando una expectativa razonable de flujo de alumnos para poder solicitar que se constituya en Universidad.

En ese periodo, además, esa solicitud debía ser doble, por una parte al correspondiente Monarca del Reino donde se pretendía establecer y, por el otro, al Papa porque en origen todas las Universidades tienen cómo base el estudio teológico, así que los requisitos para que el Monarca y el Papa otorguen cada cual su concesión pueden diferir en un caso y otro lo que hace que en aquella época, hace medio milenio ya, constituir y fundar una Universidad fuera mucho más difícil y costoso.

Previamente a la solicitud de constitución de la Universidad, ese Estudio General ha de ganar cierta solera, antigüedad y prestigio para emitir una solicitud que sea considerada y para llegar a eso ha debido, primero, constituirse integrando un cierto numero de Escuelas Superiores de acreditado prestigio académico y que pueden certificar su continuidad y viabilidad por disponer de un adecuado flujo de alumnos provenientes de Instituciones Preparatorias.

Estas Escuelas Superiores que devendrán en caso de concederse la constitución de la Universidad en las diferentes Facultades para ser invitadas a integrarse en ese Estudio General han de acreditar una cierta trayectoria académica mínima, tanto en extensión en el tiempo cómo en calidad de la formación que imparten además de su viabilidad y continuidad por tutelar un número suficiente de Escuelas Preparatorias que les garanticen disponer de un flujo regular y suficiente de alumnos.

Las exigencias para esas Escuelas Preparatorias son, en cierto modo, menores, ya que no precisan demostrar ni antigüedad ni trayectoria ni prestigio académico, tan sólo que la calidad de la formación recibida por los alumnos que en ellas cursan los cualifica para superar los estándares mínimos para el acceso a la Universidad y que gradúan a un flujo regular de alumnos anualmente porque se nutren de las suficientes Escuelas de Grado Medio.

Estas Instituciones de Grado Medio precisan a su vez de un flujo de alumnos que las nutra proveniente de un buen numero de Instituciones de Educación Primaria que, a su vez, deben nutrirse del suficiente numero de alumnos a los que se les haya impartido una base educativa mínima en las Escuelas donde se imparte la Educación Básica.

Crear y hacer que toda esa gran estructura piramidal que culmina en la Universidad sea estable y funcione no es algo ni rápido ni sencillo ni barato, de hecho lo hemos visto de arriba a abajo y en realidad se inicia por la base, creándose cada etapa superior cuando la previa funciona eficazmente y genera promoción tras promoción y año tras año, un numero suficiente de alumnos deseosos de continiar y ampliar su formación y qué, además, cuentan con la posibilidad de hacerlo.

Los Reyes Católicos marcan el final de la Edad Media en especial por lo que hacen en América en el plano social y en particular por lo que la Reina Isabel impulsa en el plano educativo que se constata en su plena amplitud por el establecimiento de tres Universidades apenas medio siglo después del descubrimiento de América.

Para percibir en toda su amplitud lo que fue, sin parangón, el mayor movimiento cultural y educativo de la Historia Universal, hemos de imbuirnos del contexto qué es el de una sociedad eminentemente agrícola, donde los niños y jóvenes, si con suerte reciben una formación básica, una vez acabada esta se incorporan a las tareas agrícolas por lo qué en realidad son muy pocos los que pasan a un nivel educativo superior.

La Reina Isabel cambió eso al impulsar el establecimiento de órdenes religiosas con tradición docente para enseñar el español, la religión católica y unos rudimentos de conocimiemtos basicos que extendieron la educación por todas las Españas a una escala difícil de visualizar y concebir hasta que observamos la pirámide educativa y empezamos a pensar en los millones de alumnos qué han de formar esa base necesaria para que una Universidad pueda licenciar cada año aunque sea apenas a veinticinco o cincuenta alumnos, no hablemos ya de un centenar o dos, en cada una de sus cómo mínimo tres o cuatro Facultades o Escuelas Superiores en ese contexto agrícola y minero donde el que un hijo estudie es perder fuerza laboral para el sostenimiento familiar.

  • Esto no es ninguna novedad pero no solemos hacernos una idea real de lo que implicó.

Si suponemos que uno de cada diez alumnos pasa al nivel superior, para que una Universidad licencie en cada promoción tan sólo a 25 alumnos en cada una de sus, supongamos, cuatro Facultades o Escuelas Superiores si aún no se le ha concedido ser Universidad y es un Estudio General, 100 licenciados al año en total, suponiendo un inconcebible fracaso escolar del 0% en cada etapa del proceso educativo y ningún fallecimiento, lo qué es utópico en un mundo que aún no conocía aspectos de la medicina moderna cómo la esterilización del instrumental y los antibióticos entre otros, se precisan 1.000 alumnos de Preparatoria, lo que precisa de 10.000 alumnos de Educación media, lo que exige que existan en Educacion Primaria al menos 100.000 alumnos y, a su vez, han de haber en Educación Básica 1.000.000 de alumnos.

Esto, dado qué hablamos de tres Universidades nos indica qué a poco más de medio siglo desde el descubrimiento de América al comenzar el curso se escolarizaban al menos tres millones de niños mayoritaria por no decir totalmente indígenas.

  • Si con esa estimación tan conservadora calculamos en base a 100 licenciados por cada una de cuatro Facultades de tres Universidades, no 25 por promoción, se precisa una base de 12.000.000 de alumnos.

Doce millones de niños escolarizados para que en cada una de las cuatro Facultades o Escuelas Superiores de tres Universidades o Estudios Generales se puedan licenciar cada año 100 alumnos.

Niños, por cierto, que la Monarquía Española también se encargó de proteger cosa que se puede constatar ya en las Leyes de Burgos y las Leyes Nuevas qué prohibían que se hiciera trabajar a los menores de 14 años salvo en cosas adecuadas a su edad, cómo por ejemplo retirar hierbas y no sólo eso, también dispuso qué no se les podía encargar hacer nada que les impidiese recibir su catequización en la religión católica ni su educación ni su formación en cualquier oficio que decidiesen aprender.

La intensidad y la inmediatez con la que la Corona impulsó esa increíble revolución educativa se hace patente al fijarse en los plazos necesarios para constituir cada una de esas etapas:

  • Un mínimo de cinco a diez años para que a un Estudio General se le conceda la solicitud de constituirse en Universidad
  • Otros cinco o diez años para qué ese Estudio General consiga acreditar una trayectoria que le permita aspirar a solicitar ser Universidad, lo que nos pone ya en unos diez o veinte años atrás.
  • A lo que hay que sumar los cinco o diez años qué cómo mínimo precisa cada Escuela Superior para establecerse y adquirir el prestigio académico suficiente como para ser invitada a formar parte de ese Estudio General.

Ese mínimo de quince a treinta años parece dejar un margen de unos veinte a treinta y cinco años para:

  • Establecer las Escuelas o Colegios que impartirán la Educación Básica, el ABC.
  • Crear los Centros de Formación Elemental.
  • Constituir los Institutos de Secundaria.
  • Fundar las Escuelas Preparatorias para acceder a la Universidad.

Ademas hay que poblarlas de alumnos y que estos avancen en su periplo académico desde la Formación Básica hasta la Preparatoria, pero ese periplo educativo ya de por si implica sustraer como mínimo unos diez años a la cuenta desde que un niño empieza su educación básica hasta que finaliza la preparatoria y está en condiciones de acceder a la Universidad, más entre cinco y siete años para culminar su Licenciatura.

Eso deja TAN SÓLO DE TRES A VEINTE AÑOS para fundar y poner en marcha todas esas innumerables Escuelas Básicas, Elementales, Secundarias y Preparatorias.

En números, poder impartir la Educación Básica no ya a doce millones de niños si no simplemente a un millón, estimando a medio centenar de ellos por Escuela básica, implica y requiere la fundación y dotación de VEINTE MIL ESCUELAS BÁSICAS, doscientas cuarenta mil si se calcula en base a doce millones.

  • Añadan un mínimo de entre MIL Y DOS MIL Centros de Formación Elemental.
  • Sumen al menos unos TRESCIENTOS Institutos de Secundaria.
  • Y acaben la cuenta con unas CINCUENTA Escuelas Preparatorias.

Y tengan en cuenta tanto que en todos esos números no se considera la dispersión de la población que se estima homogénea y que en ningún caso lo sería, por lo que esos números MINIMOS sencillamente no serian suficientes, cómo qué se hacen estimando un fracaso escolar y una mortalidad del 0% totalmente irreales.

Piensen un poco en ello y hagan números ustedes mismos o comprueben cuantos niños a día de hoy han de empezar a aprender el ABC por cada joven que acaba licenciándose en una universidad en su país y luego trasladen eso a quinientos años atrás e imaginen todo el esfuerzo economico y humano que requirió e implicó construirlo desde la más absoluta nada.

Dificultad de su implantación

En un primer momento nos quedamos con el dato del costo económico y humano, de la inversión económica y en personas adecuadamemte formadas que se precisa para poner en marcha toda esa estructura en, como hemos visto, apenas de tres a veinte años desde el descubrimiento de América.

Pero en realidad eso, aún siendo importante y de tal magnitud qué epata al cobrar consciencia de ello, es lo de menos.

Lo verdaderamente impresionante es conseguir que las familias, los padres, permitiesen a sus hijos acceder a ese proceso educativo.

Aún a día de hoy en lo rural y en ocasiones hasta en lo urbano de cualquier lugar del mundo se pueden encontrar trabajadores, campesinos y ganaderos, padres, que se oponen a que sus hijos una vez alcanzan la juventud y en algunos casos hasta siendo aún niños, reciban formación o continúen con ella una vez superada la Educación Básica y no se impliquen completamente en el sostenimiento familiar.

Y si eso ocurre hoy, con padres que saben de que se trata y conocedores de que ventajas ofrecerá a sus hijos en el futuro haber obtenido esa formación, ¿se imaginan qué debió ser entonces, con padres sin ninguna referencia a ello, que desconocían en absoluto lo que era una escuela y más aún una Universidad ni de que podría tratarse esa educación?.

¿Qué no podían valorar en modo alguno la utilidad de esos conocimientos que sus hijos iban a adquirir?.

¡Lo auténticamente asombroso no fue el inmenso trabajo e inversión qué a nivel económico y humano requirió crear y establecer toda esa estructura educativa si no el concienciar y convencer a la población indígena de qué sería muy valioso para sus hijos realizar y completar ese periplo académico!

Amplitud, continuidad y rigor

Así púes, si la asombrosa inmediatez de que en algo más de medio siglo se fundasen tres Universidades nos habla del interés y la intensidad puesta en fomentar la creación de un sistema educativo, el hecho de qué hasta 1.810 se fundase un total de veintisiete Universidades nos habla de la amplitud y continuidad de ese propósito y el que tan sólo una de ellas resultase fallida, la Real Universidad de La Plata, en Sucre, Bolivia en 1.552, del rigor con el que se decidía proceder a esas fundaciones.

Y si tomamos los conservadores datos anteriores, para que esas 26 universidades funcionen se precisa un minimo de 26.000.000 alumnos escolarizados en los niveles básicos para qué en cada una de esas Universidades se licencie un simple centenar de alumnos cada año, un minimo de ciento cuatro millones de ellos, 104.000.000, si en cada una de esas 26 Universidades se licenciase un centenar de alumnos por titulación.

  • Y todo esto cuando se analiza genera una serie de «preguntas incomodas» para la Leyenda Negra y que la desarbolan por completo:

¿Cómo y sobre todo porqué, mientras supuestamente se explotaba y exterminaba a millones de indígenas al mismo tiempo se retiraba la fuerza laboral de millones de niños y jóvenes y se les educaba para que unos pocos de ellos fuesen pasando a cada nuevo nivel educativo?

¿Porque motivo se distraía toda esa fuerza laboral en un momento en el que se intensificaba la producción agrícola, minera y ganadera y se explotaban a máxima producción las minas de oro, cobre y sobre todo de plata?

¿Cómo y cuanto afectaba eso a los concesionarios, que no propietarios porque la propiedad era y fue siempre de la Corona, de ingenios, plantaciones, minas y encomiendas?

¿A donde fueron a parar todos esos cientos de miles, millones, de niños indígenas tras la «liberación», la segregación de España, buscada y promovida por esos autotitulados «libertadores»?

¿Que sentido podría tener educar y formar, llegando incluso a darles una educación superior, a aquellos indígenas que se quería exterminar o esclavizar y explotar?.

Que se les enseñase el español, nuestras costumbres y usos y nuestra religión Católica y otros conocimientos no se hizo ni fue ordenado que se hiciese para exterminar cultura alguna si no con la intención y finalidad de que todos los nativos indígenas americanos fuesen tan españoles cómo lo era cualquier otro vasallo de los Reyes Católicos en cualquiera de las Españas y pudieran entender las leyes que debían cumplir y los derechos qué, cómo españoles que eran, tenían.

Lenguas y culturas se difuminaron en América igual que las lenguas y culturas se difuminaron en la península española por la romanización, con la diferencia que no fue algo impuesto a la fuerza si no por simple conveniencia, eficacia y practicidad

Y es por ello qué desde México a la Tierra de Fuego, en los territorios sumados a España impera la religión católica y se habla español.

Piénsenlo, de haber pretendido mantener a las poblaciones indígenas dominadas y sojuzgadas o exterminarlas lo último que cualquiera habría hecho es darles plena nacionalidad, un idioma común, enseñarles los usos y costumbres españolas y la religión católica e incluso llegar a darles educación universitaria, de hecho salvo los Reyes Católicos y el resto de monarcas españoles que les sucedieron ninguna otro rey o nación lo hizo jamás ni antes ni después con las poblaciones de los territorios qué, ellos si, sojuzgaron, colonizaron, explotaron y oprimieron.

Quizás todo esto parezca poco creíble, hasta incomprensible, pero espero que se entenderá mejor al comprender qué, justo en aquel momento, los Reyes Católicos, bajo la impronta política visigoda que hemos visto, estaban formando y unificando España (de hecho recuérdese que la reconquista del Reino de Granada finalizo el mismo año del descubrimiento de América, el 1.492), reuniendo los Reinos, las Españas de sus Coronas, Reinos, Españas, de pueblos, lenguas, culturas y leyes tan dispares en aquel entonces cómo el Reino de Cerdeña, el Reino de Napoles, el Reino de Castilla, el Reino de Navarra, el Reino de Valencia, el Reino de Sicilia, el Reino de Aragón, el Reino de Galicia, el Reino de Sevilla, el Reino de Mallorca, el Reino de Toledo, el Reino de Granada, el Reino de León, el Reino de Jaén, el Reino de Murcia, etc, etc, etc y que para su visión de gobierno de sus Reinos esas Indias recién descubiertas eran una España más lo que se confirma por el hecho de qué la nombraron cómo Nueva España:

La España nueva que unir cómo una más, con los mismos derechos y obligaciones que cualquier otra España y españoles, a todas aquellas Españas y españoles que ya estaban en sus Coronas.
Sombra
#SemanaDeLaHispanidad2019