Javier Mesa era una de esas personas incansables, inasequibles al desaliento. Con una voluntad clara de llegar, conocer, saber e informar. Era el incansable-inmediato. Necesitaba su oronda humanidad para guardar los miles de hojas de sus blocs llenos de su peculiar forma de anotar. Su pequeña cámara siempre en el bolsillo como proyección de sus despiertos ojos y su sonrisa intacta. Esa sonrisa que hacia imposible decirle que no.

A todos conocía y de todos recibía porque con gran humanidad y simpatía él nos daba. Fuéramos de la «fiesta», fuéramos del deporte, fuéramos de la vida.

El escribiente que levantaba acta de cada sucedido de la ciudad de Valencia y muchas poblaciones. Que trataba con esmero la tradición, las fiestas ancestrales, los personajes que las vestían y defendían…

Los adioses más tristes, las despedidas más penosas a las que nos enfrentamos los seres humanos, son aquellas que ponen el punto final a la presencia de quienes admiramos, amamos y por quienes nos sentimos queridos.

La muerte de un ser querido es un trance por el que, más pronto o más tarde, todos vamos pasando. No conozco a nadie, sobre todo entre aquellos que han alcanzado esa edad que llamamos madurez, que no haya saboreado ese cáliz de amargura que supone, para la mayoría de los mortales, la muerte de familiares o amigos.

Puedo decir que Javier era mi amigo. Y me duele. Le lloro.

La separación definitiva e irremediable de personas con las que mantuvimos vínculos emocionales poderosos, de seres queridos que nos confortaban con su sola presencia y ocupaban un lugar de privilegio en las mejores estancias de nuestro corazón, constituye una experiencia universal de tintes ciertamente dramáticos.

La muerte, en efecto, como hecho biológico que pone punto final a la vida, es en sí mismo un acontecimiento traumático que desencadena una sucesión de pensamientos y de reacciones impregnadas de una fortísima carga emocional. De nada sirve ignorarlo.

Cicatrices del alma

Sabía desde el verano que Javier esta mal. Estuvimos hablando de ello porque nos llevaban los mismos médicos de Oncología del Hospital Dr. Peset.

Días antes de su operación difícil, dura, de vejiga hablábamos de cómo superarla. Yo le contaba mi experiencia con los goteros, mi cambio de fisonomía, pero nunca de mi cambio de actitud. Intentaba que esa forma concentrada y amable de su personalidad no se viera estropeada por la enfermedad. Nunca creyó que no podría seguir. Sus crónicas dejaron un día de aparecer y cuando recobró un poco su vitalidad en el propio hospital y con su portátil continuó.

Día 12 de marzo, su última crónica. Y desde ahí cuesta abajo hasta que su mente, su corazón y alma ascendieron al infinito de un nuevo renacimiento.

Quiero recoger aquí, ahora, partes de su crónica sobre su tratamiento y lucha contra su cáncer, que comparto desde hace 6 años. Crónica agradecida de lo que recibió de gente amable como el de la unidad de Oncología del Hospital Dr. Peset. Yo lo suscribiría integramente.

Escrito el 19 de junio de 2018, decía…

La Mirada Personal de  Javier  Mesa Reig  ….el servicio  de  urología del Hospital  Peset de Valencia, un servicio  sanitario  excepcional.

«Hoy  las noticias de Javier Mesa Reig vuelven con más fuerza que nunca y con la ilusión de poder vencer este cáncer y así  poder continuar con la labor informativa  de  la comunidad Valenciana.

Hoy  las noticias de  Javier  Mesa Reig vuelve a renacer  y  lo hace destacando  la labor y atención del servicio  sanitario de servicio  de urología  del Hospital Peset de Valencia  que durante 8 días le  ha  permitido  descubrir un gran equipo  humano  y sensible en donde la prioridad máxima ha sido ofrecer la mejor atención  a cada uno  de  los  pacientes enfermos que en ocasiones padecen un cáncer y en donde cada gesto, palabra  y  atención  es muy  importante para hacerte sentir una persona y descubrir que tenemos una atención sanitaria valenciana ,española y europea excepcional.

Mi  ingreso se  produjo hace una semana y mi  aptitud  era muy  positiva para poder luchar un cáncer que yo todavía no asimilaba y que definía como un tumor de grandes dimensiones  en las que  esperaba que en dos días hicieran desaparecer todos mis males. El resultado  de toda  mi enfermedad no fue  el esperado ya que   su estado avanzado  hizo  que esta intervención de 2 horas me hiciera perder mucha  sangre y no se pudiera llevar  a  cabo  con éxito. A pesar de ello las noticias de  Javier  Mesa Reig no perdían la ilusión  y esperanza por la vida y en todo momento desde los anestesistas a los médicos hicieron que  el pre-operatorio y post –operatorio  fuera excepcional recibiendo  una atención casi  personalizada y  con el  objetivo  de  poder ofrecer una atención y grito a la vida y esperanza. Su  sensibilidad y profesionalidad hicieron que la gravedad de mi enfermedad no fuera tan grave a pesar que en algunos momentos mis defensas fueran bajas…

La primera de mis sorpresas fue descubrir que  en este departamento trabajaba una joven valenciana y fallera a la cual  las noticias de Javier Mesa Reig entrevistaba en 2014  porque fue fallera mayor de una comisión de la ciudad de  valencia. Ello permitió  que la confianza  en todo el equipo  fuera mayor y así fue y cada día descubría la  atención de enfermeras y personal sanitario  que hacían sentirme arropado y me contagiaban su alegría para poder luchar  durante estos  días contra este cáncer. El  conocer a esta maravillosa  fallera no hizo tener un trato  especial  ya que al resto de pacientes los trataba con la misma sensibilidad y alegría.  Además junto a ella trabaja un equipo  que desprende unión, trabajo  en equipo  y lucha  constante  para que cada uno de sus pacientes fueran vida a  pesar de la gravedad o no de  su  enfermedad…

Hoy  una semana después de mi ingreso realizo por  primera vez una mirada personal en donde  quiero agradecer al  servicio de urología  del Hospital Peset de Valencia toda su generosidad con su  atención y servicio sanitario que es un grito a la vida, a sus  pacientes y ofrecen todo un ejemplo  y orgullo de atención de calidad humana y profesional   sanitaria valenciana, española y europea.»

Donde quiera que te encuentres, allí estaré compañero del alma, compañero. Que la paz te envuelva y en tanta cantidad como la que tu nos diste. Y que sigas narrando aquellas cosas que con amabilidad y entrega nos sacaban una sonrisa y una lágrima de emoción, que no de pena.

Rezo una POUA Budista, como soy, por ti. Oh Mani Peme Hum.