La inscripción para las peregrinaciones a Taizé desde Valencia en Semana Santa y Pascua finaliza el 18 de marzo

La inscripción para las peregrinaciones a Taizé desde Valencia en Semana Santa y Pascua finaliza el 18 de marzoLa inscripción para las peregrinaciones a Taizé desde Valencia en Semana Santa y Pascua finaliza el 18 de marzo

Acogida Taizé Valencia finalizará el próximo domingo, 18 de marzo, el plazo de inscripción para las peregrinaciones organizadas a la comunidad ecuménica de Taizé, dirigidas a jóvenes de entre 15 a 29 años, y que tendrán lugar en Semana Santa, del 28 de marzo al 2 de abril, y en Pascua, del 1 al 9 de abril.

En ambas peregrinaciones la salida es desde Valencia en autobús, están organizadas en colaboración con la delegación diocesana de Infancia y Juventud del Arzobispado de Valencia y durante el camino de regreso se realizará una parada de unas horas en una ciudad turística para visitarla, han explicado fuentes de Acogida Taizé Valencia.

Para participar en estas peregrinaciones hay que registrarse en la página web de Taizé (http://taize.fr/es_article5484.html) y, posteriormente, inscribirse a través de la web de Acogida Taizé Valencia para reservar plaza en el autobús.

Como en otras ocasiones, las peregrinaciones han sido organizadas “para vivir la Semana Santa y la Pascua con la comunidad ecuménica de Taizé y miles de jóvenes de todo el mundo que comparten nuestra misma fe en un año muy especial porque el próximo Encuentro Europeo será en Madrid”, han añadido.

Cómo nació Taizé

Todo comenzó en 1940 cuando, a la edad de veinticinco años, el hermano Roger deja su país natal, Suiza, para ir a vivir a Francia, el país de su madre. Había estado inmovilizado durante años por una tuberculosis pulmonar. Durante esta enfermedad había madurado en él la llamada a crear una comunidad.

En el momento en que comienza la Segunda Guerra Mundial, tuvo la certeza de que, al igual que su abuela había hecho durante la Primera Guerra Mundial, tenía que ir sin demora a ayudar a las personas que atravesaban esta ruda prueba. La aldea de Taizé donde se estableció se encontraba muy cerca de la línea de demarcación que dividía a Francia en dos: una buena situación para acoger a refugiados que escapaban de la guerra. Algunos amigos de Lyón comenzaron a dar la dirección de Taizé a aquellos que necesitaban refugio.

En Taizé, gracias a un módico préstamo, el hermano Roger compró una casa abandonada desde hacía años y sus dependencias. Propuso a una de sus hermanas, Geneviève, que viniera a ayudarle en su trabajo de acogida. Entre los refugiados que alojaban había judíos. Contaban con pocos medios. Sin agua corriente, iban a buscar el agua potable a un pozo de la aldea. La comida era modesta, sobre todo sopas hechas con harina de maíz comprada a bajo coste en el molino vecino.

Por discreción hacia aquellos que acogían, el hermano Roger rezaba solo, a menudo salía a cantar lejos de la casa, en el bosque. Con el fin de que algunos refugiados, judíos o agnósticos, no se sintieran incómodos, Geneviève explicaba a cada uno que era mejor que aquellos que quisieran rezar lo hicieran solos en su habitación.

Los padres del hermano Roger, sabiendo que su hijo y su hija se encontraban en una situación de riesgo, pidieron a un amigo de la familia, un oficial francés retirado, que velara por ellos. En el otoño de 1942 les advirtió que habían sido descubiertos y que tenían que partir sin demora. El hermano Roger vivió en Ginebra hasta el final de la guerra y allí comenzó una vida común con los primeros hermanos. Pudieron regresar a Taizé en 1944.