Las autoridades intentan evitar que el Covid-19 dispare el pánico y pueda colapsar un sistema sanitario ya de por sí saturado

Las llamadas a la calma son constantes, porque los datos recopilados hasta ahora indican que la alarma debe ser contenida

En la lucha contra la epidemia de Covid-19, el miedo puede ser un factor de desestabilización tan importante como la propia enfermedad. Si bien los datos arrojados por la evolución del coronavirus durante sus primeros meses no son especialmente preocupantes en términos de agresividad, este tipo de epidemias (por primera vez retransmitida casi en tiempo real) son capaces de provocar en las personas una reacción desproporcionada en relación con su verdadero impacto. Por eso, en un escenario como el actual, la mayor pesadilla es que se dispare el pánico y esta situación pueda colapsar un sistema sanitario ya de por sí bastante saturado.

«¿Si estaría preparado el Sistema Nacional de Salud español?

Dependería de la magnitud de la epidemia», afirma Juan José Badiola, director del Centro de Encefalopatías y Enfermedades Transmisibles Emergentes de Zaragoza, y uno de los grandes referentes internacionales en crisis sanitarias.

«Si es un caso como el de Italia, sí que estaría preparado, pero si hubiera un número muy elevado de personas afectadas no iba a ser fácil, porque el sistema español tiene también que atender a los enfermos ordinarios. Una epidemia de gran magnitud sería un desafío muy difícil de afrontar».

Una epidemia de gran magnitud sería un desafío sanitario muy difícil de afrontar.

Juan José Badiola

Ante la misma pregunta, Rafael Bengoa, uno de los expertos en gestión sanitaria más reconocidos a nivel mundial, responde que el sistema sanitario español «está preparado en términos de infraestructura, epidemiólogos, clínicos y personal competente, cosa que no existe en muchos otros países», aunque matiza que «donde no estamos listos es en el efecto sorpresa.

Básicamente, nos sigue sorprendiendo algo que no debería sorprendernos, que son estas epidemias-pandemias que subestimamos, aunque la amenaza es permanente».

Bengoa confía en la fortaleza del sistema español, aunque insiste en la importancia de trabajar más entre epidemia y epidemia, dado que cree que tarde o temprano aparecerá un virus verdaderamente letal, algo que de momento no ha sucedido.

«O aportamos más alertas, más transparencia, más laboratorios, más vigilancia y más recursos humanos en salud pública, o es muy difícil que cuando llegue la siguiente estemos preparados a nivel mundial», opina.

Riesgo moderado

El Ministerio de Sanidad ha fijado en España un riesgo moderado de transmisión por coronavirus SARS-CoV-2 (su nombre oficial). Lo ha hecho para garantizar la detección precoz de los casos, aunque considera que en general va a ser bajo o muy bajo, salvo en algunos puntos concretos donde puede llegar a ser alto.

Las medidas sanitarias a nivel mundial, que incluyen espectaculares cuarentenas masivas, están siendo tan fuertes no por la especial virulencia del nuevo agente infeccioso, sino porque las autoridades están intentando por todos los medios contener y eliminar el virus, como ya se consiguió con el SARS de 2002-2003.

Intentan evitar que se convierta en endémico y se estacionalice, circulando entre seres humanos como lo hace la gripe. Ahora mismo, ese es el peor escenario que manejan las autoridades sanitarias: que no sean capaces de contener el patógeno y este se añada a la lista de enfermedades humanas recurrentes.

En este sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) lleva semanas advirtiendo de que su principal preocupación no son los países desarrollados, sino los países en vías de desarrollo donde los sistemas sanitarios son más débiles y las condiciones de contagio se multiplican. Si el SARS-CoV-2 consigue hacerse fuerte en estas zonas del planeta, va a resultar extremadamente difícil erradicarlo.

Coronavirus SARS-CoV-2, en amarillo, visto bajo microscopio.
Coronavirus SARS-CoV-2, en amarillo, visto bajo microscopio

Guerra al bulo

La desinformación es otro de los grandes frentes que se abren en cualquier batalla sanitaria a gran escala.

Aquí la mentira puede incluso matar, y por eso las autoridades no se cansan de pedir que se evite por todos los medios difundir los bulos que corren por las redes sociales sobre la enfermedad.

«El sistema sanitario en España no se va a ver desbordado porque, como está diciendo el ministro Salvador Illa y el doctor Fernando Simón, hay que seguir insistiendo a la población que se apoye en la información científica, no en los bulos que hay en la red», opina el experto sanitario Rafael Bengoa.

«Tienen que basarse en una o dos fuentes de información. Y eso se está haciendo muy bien».

El sistema sanitario en España no se va a ver desbordado.

Rafael Bengoa

Las llamadas a la calma por parte de las autoridades sanitarias son constantes, y en principio no les falta razón.

Al menos, hasta que la ciencia demuestre lo contrario, si es que ocurre.

Según datos epidemiológicos y clínicos, este virus ocasiona un cuadro leve en el 80% de las personas, parecido a un catarro común.

A los menores de edad parece no afectarles o hacerlo de manera extraordinariamente leve. El grupo de riesgo se sitúa sobre todo en mayores de 70 años, y casi siempre con alguna dolencia asociada.

Así, la expansión del SARS-CoV-2 ha sido significativamente más rápida que la de otros coronavirus, pero su mortalidad es mucho más baja.

El porcentaje de fallecimientos oscila entre un 2% y un 4% en China y en alrededor de un 0,7% fuera del país asiático, según la OMS. El mayor porcentaje de fallecimientos, con gran diferencia, se sitúa en las franjas de edad más altas.

Relación mortalidad – atención sanitaria

Por supuesto, gran parte de los esfuerzos sanitarios se centran en estos grupos de riesgo, para intentar reducir la mortalidad en todo lo posible.

Aunque en este sentido es importante recalcar que los datos parecen indicar que la tasa de letalidad del nuevo coronavirus está muy relacionada con el sistema sanitario y su capacidad hospitalaria.

Si se colapsan los hospitales, algo que sucedió en Wuhan, la tasa se dispara entre los casos más graves. Es la conclusión de un artículo recién publicado en la revista especializada The LancetDe ahí la importancia de aligerar en la medida de lo posible la carga hospitalaria de esta enfermedad.

Si se colapsan los hospitales, algo que sucedió en Wuhan, la tasa de mortalidad se dispara entre los casos más graves.

«Seguramente las autoridades sanitarias lo tengan ya previsto, y están pensando que en ese caso la gente se quedara en su casa, siempre y cuando los síntomas fuesen leves, porque no se puede mandar a casa a un paciente con un cuadro respiratorio grave», manifiesta Juan José Badiola, «pero personas que aunque estén infectadas presenten una sintomatología leve, se les puede mandar a casa bajo supervisión médica».

El objetivo es evitar una tormenta perfecta que podría desbordar aún más al personal sanitario, otro de los grandes nubarrones que se ciernen sobre el horizonte.

Con el agravante de que la sintomatología del coronavirus y la de la gripe estacional son muy parecidas, por lo que para ellos sería más difícil discriminar. 

«Las urgencias de los hospitales muchas veces ya están colapsadas, así que con una situación excepcional de este tipo, se produciría un sobrecolapso», comenta Badiola.

«Yo soy partidario de que se utilice la atención domiciliaria. Y creo que es lo que van a recomendar las autoridades sanitarias si llega el caso, porque es la única manera de evitar la entrada masiva de gente en los centros sanitarios».

Si se produjese esa situación excepcional, el experto en alertas sanitarias también aboga por una medida casi desconocida en España: constituir unidades médicas de emergencia.

«Si existe ese problema, vamos a reclutar a una serie de médicos especialmente preparados para afrontar esa situación con instrucciones claras y con alternativas…» -manifiesta- «ante una situación de emergencia hay que responder con medidas de emergencia.

Es una perogrullada, pero es una realidad. Nosotros en el mundo animal lo hacemos, y los humanos y los animales enferman igual».

Un niño se somete a un control de temperatura en un aeorpuerto iraní.
Un niño se somete a un control de temperatura en un aeorpuerto iraní

Confianza en que los contagios disminuyan

La mutación del coronavirus es una posibilidad que existe pero, de momento, parece improbable a los ojos de los expertos.

Además, según las expectativas que manejan, lo normal sería que con el paso del tiempo tienda a perder virulencia.

«De momento, la mortalidad es baja. Y salvo que el virus mute, va a seguir así. A los virus que tienen ARN, como es el caso, lo que les interesa es infectar pero no matar, porque así aumentan el rango de su capacidad de supervivencia«, explica en este sentido Juan José Badiola, «cuando colonizan una nueva especie, tienen el campo abierto, muchos individuos a los que infectar. Pero no matar, porque eso también los mata a ellos».

Cuando colonizan una nueva especie, los virus tienen muchos individuos a los que infectar. Pero no matar, porque eso también los mata a ellos.

«Los virus tienden a mutar cuando encuentran que se está luchando contra ellos; que se está tratando de contrarrestar su actuación. Por ejemplo, porque se está usando una vacuna, o antivirales…», prosigue, «pero si no encuentran dificultad, lo normal es que sigan su camino. ¿Para qué van a mutar si les va bien?«.

«Creo que con el paso del tiempo incluso los contagios disminuirán.

Ahora vamos hacia el buen tiempo, y el buen tiempo ayudará a reducir los contagios.

Suele pasar. Como ocurre con la gripe, porque en definitiva esto es como una gripe peculiar, y eso es un elemento favorable», concluye el catedrático de Patología Animal.