el borde del área


Que ser cobarde no valga la pena

Ayer fue un mal día para el Valencia CF. Y no porque todo apunte a que Lim vaya a ser o no el nuevo dueño….


Antes se ha ido el Rey…

Ponerme a escribir de fútbol en un día en el que se ha vivido en un acontecimiento histórico en este país se me antoja algo…


Cuidemos al Mestalla

Ahora que está de moda hablar de millones de euros con una facilidad un tanto pasmosa (la culpa es de cómo está el mundo del…


Si no es mucho pedir…

Ahora que ha acabado el proceso de venta y la Liga, y el Valencia ya va camino de tener propietario, me gustaría expresar ciertas esperanzas alrededor de lo…



Seydou presidente

Mestalla, 1 de mayo de 2014. Un gol de M’Biá acaba de asestar una puñalada desgarradora al corazón del valencianismo marcando en el último minuto…


El entrenador

Acabó realmente la temporada para el Valencia. Aquel maldito gol de M’Biá hizo que el Valencia cerrara de la manera más dolorosa posible la campaña….


No nos queda sino batirnos

La frase se la adjudica Arturo Pérez Reverte a Francisco de Quevedo en las diferentes entregas de las Aventuras del Capitán Alatriste. El padre del conceptismo literario, a quien Reverte atribuye un carácter “peleón” en la ficción de sus novelas, no dudaba en tirar de esta frase para solventar cualquier cuita por mínima que esta fuera.


Personalismos aparte

El jueves es el día. Pasado mañana el Valencia puede comenzar a darle un alegrón a su gente o puede empezar a buscar la goma de borrar para anular cualquier vestigio de recuerdo sobre la faceta deportiva de esta campaña. Porque excepto la eclosión de Paco Alcácer, la llegada definitiva de Bernat al fútbol de élite y la asunción de Dani Parejo de un rol principal sobre el terreno de juego, poco más habrá que llevarse a la boca si no consigue el pase a la final de la Europa League.


Del secuestro a la liberación

Hay que ver las vueltas que da la vida, debió pensar más de uno cuando la adrenalina dejó el jueves a eso de las once y media de la noche un mínimo resquicio a la razón en medio de la locura colectiva más justificada que un servidor recuerda. El Valencia CF pasó en poco más de 24 horas de verse envuelto en otro episodio de vergüenza ajena, (un secuestro de opereta, o un caso de Mortadelo y Filemón si lo prefieren), a una noche mágica. De esas en las que sólo el fútbol, porque la pelota no ensucia a los sentimientos y determinados personajes sí, es capaz de cambiar la ignominia por las lágrimas de felicidad.


CSI Mestalla

Con un proceso de venta en marcha que deja a la serie “House of cards” en un capítulo de Heidi, y una eliminatoria europea con obligación de remontada basada en el factor del que más adolece este equipo, el gol, la verdad es que me da siempre por pegarle vueltas a la cabeza del porqué del ocaso absoluto futbolístico del Valencia.