Sánchez e Iglesias profundizan sus diferencias, mientras que Casado y Rivera se enzarzan por la corrupción

Abascal realiza una eficaz presentación de planteamientos políticos defendiendo España y enfrentándose a Pablo Iglesias y Sánchez  por la Memoria Histórica

Los participantes en el Debate fueron recibidos en la puerta del Pabellón de Cristal de la Casa de Campo de Madrid por María Casado, periodista de TVE, Presidenta de la Academia de TV.

Tras saludar a los miembros de la Junta Directiva de la Academia y posar en el fotocall, pasaron a sus respectivos camerinos y tras un breve descanso, pasaron al plató.

El tiempo del Debate fue controlado por anotadores profesionales de la Federación de Baloncesto, siendo presentado y moderado por Ana Blanco y Vicente Vallés.

Los participantes en el Debate, los cinco principales candidatos a las elecciones generales, Pedro Sánchez (PSOE), Pablo Casado (PP), Albert Rivera (Ciudadanos), Pablo Iglesias (Unidas Podemos) y Santiago Abascal (Vox), han desgranado en el debate a cinco en RTVE las fórmulas que plantean para desbloquear la situación política en España y acabar con la inestabilidad tras el 10N.

Todas ellas requieren de pactos con otros y ese es el principal escollo a superar porque nadie parece casarse con nadie, de momento.

Todos asumen que necesitan de otros para gobernar, pero tanto en el bloque de la derecha como en la izquierda se han evidenciado importantes grietas.

Sánchez ha lanzado una propuesta que durante años defendió el PP- que gobierne la lista más votada-; Casado ha echado de nuevo un guante para gobernar juntos a Ciudadanos, al que ahora mira con recelo porque cree que puede apoyar al PSOE; y Rivera se ha comprometido a «poner en marcha el país» en un mes- bien desde el Gobierno o desde la oposición-, consolidando el levantamiento de su veto a Sánchez, pero sin concretar la fórmula.

Iglesias ha pedido al socialista dejar los «reproches» y sentarse a negociar un gobierno en coalición y Abascal se ha erigido como el único muro contra el PSOE porque, en su opinión, «todos» van a terminar permitiendo gobernar a Sánchez.

La pregunta que han hecho los moderadores- Ana Blanco y Vicente Vallés- era directa y sencilla: ¿cómo salimos de esta? Pero poca novedad sobre las posibles alianzas postelectorales en un debate que, otra vez y como viene siendo habitual en estas citas, sean a cuatro, a cinco o a siete, se ha encendido con Cataluña, convertida ya en una de las principales armas arrojadizas entre partidos, y también con la corrupción y la economía.

Los candidatos en el plató dispuestos para el debate
Los candidatos en el plató dispuestos para el debate

Todos contra todos, pero más contra Sánchez

A pesar de que su relación se ha deteriorado hasta el punto de que los dos no dudan en decir a las claras que no confían en el otro, la ‘pelea’ entre Sánchez e Iglesias ha sido menos bronca que la de Casado y Rivera, a pesar de que los segundos están más dispuestos a pactar que los primeros, paradójicamente.

Abascal ha sabido mantenerse firme sin generar enfrentamientos broncos, pese a las provocaciones.

El socialista ha dicho que no habrá «gran coalición con el PP»- como alerta Iglesias constantemente- al que ha ignorado en sus múltiples llamadas para gobernar juntos con avisos constantes por parte del líder de Podemos: «Si la izquierda no se pone de acuerdo, gobernará la derecha», le ha lanzado Iglesias, para instar a Sánchez a que ambos «aprendan de la derecha» porque «discuten mucho, pero luego no dudan en gobernar juntos».

Iglesias ha ido aumentando el tono para pedir a Sánchez que sea «decente» y diga con quién quiere gobernar y le ha dado dos opciones a elegir: un gobierno de coalición con los ‘morados’ u otro con el PP.  Y si Iglesias trataba de arrinconar a Sánchez a cuenta de sus pactos, Casado y Rivera también lo hacían pero preguntándole si «va a volver a pactar con Torra y Puigdemont».

Sánchez no ha querido entrar en el cuerpo a cuerpo con Iglesias, al que ha reprochado que no acepte otro gobierno que no sea con él. El socialista se ha centrado en hacer del debate un escenario para realizar algunos anuncios y promesas electorales- la creación de una Vicepresidencia Económica comandada por Nadia Calviño y un Ministerio por la lucha contra la despoblación y reto demográfico, entre otras propuestas.

Si el posible acuerdo tras el 10N no ha quedado muy aclarado en la pareja Sánchez-Iglesias, Casado y Rivera tampoco se han mojado demasiado para comprometerse a gobernar juntos.

Así, el candidato ‘naranja’, asediado por las encuestas, ha querido ‘atacar’ a Casado, que le ha recordado varias veces que se «equivocaba» de adversario.

Ambos, eso sí, han coincidido en culpar a Sánchez de la parálisis política y éste se ha defendido acusándoles de representar a la «derecha cobarde» que pacta con la «derecha agresiva», en referencia a Vox.

Casado ha preguntado a Sánchez si va a pactar con los «supremacistas violentos que atemorizan a los catalanes», para que el socialista en este punto se revolviera para decirle que «se han repetido las elecciones porque PP y Cs no quisieron favorecer con su abstención el desbloqueo».

Casado ha espetado a Sánchez, ¿»Cataluña es una nación»? Señor Sánchez, «España es una nación de naciones»? ¿No constesta? Y Casado saca una foto de las declaraciones de Sánchez en 2016.

Argumento que le sirve a Iglesias para certificar que el socialista «prefiere a la derecha».

El ‘popular’ ha utilizado la misma fórmula que Sánchez para pedir el voto últil en su bloque ante el riesgo, ha insistido, de que Cs permita la investidura de Sánchez y de que los votos de Vox supongan un rédito para el PSOE porque al final «dividen a la derecha».

Abascal se ha vendido en el debate como la «alternativa patriótica» frente al «consenso progre» de todos, incluido el PP.

Rivera se ha mostrado más agresivo y ha obligado a Casado a entrar al trapo a causa de la corrupción.

Le ha pedido que «suelte lastre» y Casado le ha afeado que solo quiera «embarrar el terreno de juego» para instarle a mirar los casos que hay en su partido porque no puede dar lecciones en este sentido, tras desmarcarse, eso sí, de los casos de corrupción en el PP diciendo que «solo un año al frente del partido».

«No son lecciones, es que nos roban», ha respondido Rivera, tras haber reprochado a PP y PSOE lo que ha denominado el «impuestos de corrupción del bipartidismo«.

Cataluña, corrupción y Franco encienden el debate

Cataluña ha vuelto a convertirse en el punto caliente del debate para provocar los momentos más tensos por la forma de los diferentes partidos de afrontar el desafío soberanista.

Nadie acepta «lecciones» de nadie en casi ningún tema. Así se lo han dicho unos a otros al hablar no solo de Cataluña, sino de corrupción, de memoria histórica y ETA.

Todos han planteado sus fórmulas para Cataluña. Sánchez ha prometido una reforma del Código Penal para prohibir los referéndums legales y una ley audiovisual para evitar adoctrinamiento en las televisiones públicas, mientras Casado le preguntaba hasta cinco veces si Cataluña es una nación y él, junto a Rivera, adoquín en mano, le han avisado de que será el responsable de los altercados que se puedan producir en Cataluña en la jornada del 10N y la reflexión.

El candidato de Unidas Podemos ha repetido su fórmula para Cataluña: «diálogo, sentido común y mano izquierda«.

Y en este punto, Iglesias ha afeado al resto de candidatos que solo hablen de Cataluña en un apartado dedicado a la cohesión territorial y se deje de un lado cuestiones relacionadas con la España vaciada.

Luego Sánchez le ha recogido el guante y también se ha preocupado por este asunto.

Desde Vox, Abascal ha denunciado que en Cataluña «se ha producido un golpe de Estado permanente» y los partidos nacionales «han regalado impunidad a los golpistas». Su solución es la suspensión de la autonomía en Cataluña o la detención del presidente catalán, Quim Torra.

Iglesias ha preguntado a Casado por el cuestionamiento del «solo sí es sí» que hizo su portavoz en el Congreso de los Diputados, Cayetana Álvarez de Toledo, tanto en el debate a cinco de abril como en el de semana pasada a siete en TVE.

«Este país no se merece ninguna formación política que cuestione que solo sí es sí y creo que hay que dar la razón a las mujeres con lo que hemos visto en Manresa”, le ha dicho Iglesias, a lo que el ‘popular’ ha contestado que «en lecciones de violencia de género» el PP no tiene ninguna duda.

Sánchez, Iglesias y Abascal se han enzarzado por la exhumación de Franco y la guerra civil cuando éste último ha señalado que con la propuesta de Sánchez de incluir en el Código Penal la apología del franquismo va a acabar ilegalizando a Iglesias, que es «el único que se ha proclamado comunista».

«Algo, algo tiene usted pinta (de totalitario), señor Abascal», le ha cortado Sánchez, en su primera intervención directa hacia al líder de Vox, al que no se ha referido en todo el debate.

Abascal ha reprochado a Sánchez que, «en lugar de traer a España la concordia y la reparación de las víctimas, se haya dedicado a reabrir viejos odios y dividir con la exhumación de Franco en un momento en el que lo que más necesita el país es la unidad frente a los separatistas».

«La dignidad, la justicia, la reparación y la memoria eso no es abrir heridas, es cerrarlas y hay que dignificar la memoria de las víctimas del franquismo», le ha interrumpido Sánchez.

«¿Qué pensarían en Alemania si alguien dijera que ojalá uno pudiera reivindicar a su abuelo de la SS y otro a su abuelo judío que murió en un campo de concentración», ha preguntado Iglesias.

Todos los candidatos, según el sorteo previo, han llegado al minuto final -minuto de oro- para aclarar, pedir voto, exaltar la participación, etc.

Si desea volver a visionar el debate lo tienen aquí

Fuentes: RTVE, Cadena SER,