El debate a cuatro entre Pedro Sánchez (PSOE), Pablo Casado (PP), Pablo Iglesias (Unidas Podemos) y Albert Rivera (Ciudadanos), tras el primero celebrado este lunes en RTVE, ha abierto aún más el abismo existente entre los bloques de izquierda y derecha que compiten en estas elecciones generales 2019, tras esta segunda vuelta en la que PP y Ciudadanos han mantenido una dura pugna por el voto de la derecha en un escenario en el que ya casi parece casi imposible que PSOE y Cs alcancen un pacto de Gobierno.

Los candidatos de PP y Ciudadanos han formado de nuevo bloque para tratar de acorralar a Sánchez, pero si este lunes fue Rivera el que cargó contra un sorprendido Casado, este martes éste ha tratado de remontar en el ataque y devolverle los dardos al líder de Cs. Se han enzarzado protagonizando varios enfrentamientos sobre diversas cuestiones como pensiones, impuestos y eutanasia, entre otras, y todo indica que en la recta final de la campaña, con tan solo tres días por delante, se va a abrir una guerra más virulenta por el sector conservador.

24 horas después de que los cuatro líderes de los principales partidos se enfrentaran en el debate organizado por la radiotelevisión pública, se ha evidenciado aún más que Sánchez e Iglesias se podrían entender, por el lado de la izquierda; y Casado y Rivera, por la derecha, pero mientras los primeros han mantenido un duelo de guante blanco tanto en RTVE como en Atresmedia, los líderes de PP y Cs se han ido calentando más y más. La estrategia de Casado era ir solo a por Sánchez, pero tras el primer debate ha tenido que cargar contra quien podría ser, según él mismo ha dicho, su vicepresidente.

Rivera trata de diferenciarse ideológicamente de Casado

Tal y como pasara este lunes, los candidatos han protagonizado momentos broncos en esta última batalla electoral televisiva en la que el socialista ha afirmado que Casado y Rivera están inmersos en una suerte de «primarias de la derecha» con dos candidatos que «se parecen cada vez más a la ultraderecha», mientras que ambos líderes han vuelto a atacar al socialista por su supuesto «pacto» con los independentistas catalanes.

Casado se ha proclamado el «presidente de las familias» y Rivera ha lanzado a Casado el reto de llegar a un acuerdo para regular la eutanasia porque «el dolor no entiende de ideologías ni la caridad tampoco». El ‘popular’ le ha afeado el uso de cuestiones «morales» para «rascar unos cuantos votos«. También ha mostrado Rivera claramente su desacuerdo con Casado sobre la ley del aborto, hasta asegurar que la intención del presidente de los populares de volver a la ley del 85 les «distingue» porque su partido cree que la normativa actual es «razonable» y debe mantenerse. Rivera se ha afanado en mostrar diferencias ideológicas con el PP para situarse en el centro.

A pesar de competir por un voto similar, su intención de entenderse no cambia. Así, Rivera ha vuelto, una vez más y van una decena, a ofrecerse a Casado para formar un Gobierno a la andaluza «constitucionalista, liberal y centrista» y este le ha contestado con un sí con sorna, con el que deja claro que quiere mandar en ese bloque: «Estaré encantado de darle la bienvenida» en un Gobierno.

Tanto Casado como Rivera han tratado de zafarse de Vox para coincidir ambos en el mismo argumento: ellos se presentarían a una investidura y sería el partido de Santiago Abascal el que apoyase o no ese Gobierno.

Rivera da a Sánchez una copia de su propia tesis doctoral, y este le da un ejemplar del libro de Santiago Abascal.
Rivera da a Sánchez una copia de su propia tesis doctoral, y este le da un ejemplar del libro de Santiago Abascal.

Sánchez: «No está en mis planes pactar con quien me pone un cordón sanitario»

El presidente del Gobierno y candidato del PSOE ha sido algo más claro este martes en cuanto a las alianzas postelectorales y ha dicho que «no está entre sus planes» pactar con un partido que ha puesto un «cordón sanitario al PSOE», en referencia a Ciudadanos, cuyo candidato ha insistido en que no va a apoyar a un partido que pacta con quienes quieren «pulverizar» España y «romperla».

Por su parte, Iglesias ha mantenido su intención de formar un Gobierno con el PSOE. «Ya veremos quién gana», ha aseverado, para afirmar que primero hay que hablar de programa y luego de ministerios. Mucho ha llovido desde que el líder de Podemos se postulase- casi como una exigencia- como vicepresidente de Sánchez en 2016 en una rueda de prensa tras salir de la ronda de consultas con el rey.

El candidato de Unidas Podemos se ha vuelto a mostrar convencido de que «el próximo Gobierno va a ser de coalición» y ha afirmado, en un claro dardo a un Sánchez subido en la ola de las encuestas, que «hay que ser prudentes en los pronósticos, porque quien entra en la Curia como papa sale como cardenal».

Iglesias insiste en restar credibilidad al ‘no es no’ que Rivera da a Sánchez porque «ya incumplió sus promesas con con Mariano Rajoy y Susana Díaz» y no se fía del todo de Sánchez porque «no descarta claramente ese pacto con Ciudadanos». Insiste en que todo lo que no sea un Gobierno con Podemos, es «de derechas».

Cataluña, otra vez la principal arma arrojadiza de PP y Cs contra Sánchez

La artillería con Cataluña ha aparecido desde el primer minuto. Aunque ha habido un bloque dedicado al modelo territorial, Casado y Rivera han aprovechado cualquier momento del debate para colar el desafío independentista, ante el cabreo de Iglesias que lo consideraba una «falta de respeto» a los ciudadanos.

«Yo no he pactado con los independentistas. Es falso, es mentira aunque la repitan mil veces», ha espetado el candidato del PSOE a los dos, que han vuelto a utilizar Cataluña y el independentismo catalán como principal arma arrojadiza contra el PSOE.

Al inicio del debate, Sánchez y Rivera se han enzarzado entregándose regalos envenenados, aprovenchando que este martes es el día de San Jordi. Rivera ha dado al presidente un ejemplar de su polémica tesis y éste ha contraatacado mostrando el libro «La España vertebrada», un texto escrito por Fernando Sánchez Dragó sobre una serie de entrevistas al líder de Vox, Santiago Abascal.

Casado ha comparado a Sánchez con una «matrioska», una muñeca rusa, con partidos como Podemos, independentistas catalanes y Bildu dentro, y le ha advertido sobre Arnaldo Otegi, al decir que «una persona experta en secuestros es capaz de pedir rescate a cambio de todo».

En los minutos de oro finales, Sánchez ha vuelto a insistir en su mantra desde que comenzó la campaña, centrada en que solo el PSOE puede ganar a las tres derechas y «estamos muy cerca», ha augurado; mientras que Casado pide el voto unido en el PP para no «dividir» a los españoles. Iglesias ha lanzado una llamada a la «gente» que «cuando se mueve, cambian cosas» y Rivera ha pedido el voto a los españoles: «Juntos somos imparables y más fuertes«.

Pasadas 48 frenéticas horas  con dos debates, en una situación insólita en democracia, vuelve la campaña de los mítines, los paseos, los abrazos y besos con los militantes y las declaraciones de unos candidatos que este jueves cogen de nuevo las caravanas electorales para cerrar tres días de campaña que se esperan fuertes.