Los indecisos, los abstencionistas y el trasvase de votos decidirán en un escenario de bloques sin mayorías

Los españoles acuden este domingo a votar con la sensación de que todo está en el aire a juzgar por unos sondeos que apuntan a un nuevo callejón sin salida, salvo que alguien se mueva de posición.

De nuevo, y salvo sorpresas, habrá un parlamento muy fragmentado y dividido, con dos bloques, el de izquierda y el de derecha, que no sumarían mayoría absoluta.

Los ciudadanos, hartos de la política, no terminan de acostumbrarse a unas elecciones generales por año y a Gobiernos en funciones o con mayorías tan exiguas que convierten en proeza las sumas parlamentarias y en galimatías la geometría variable en el Congreso.

Este 10N puede prolongar, por tanto, esta etapa de inestabilidad política que arrancó en 2015.

Pedro Sánchez (123 escaños el 28A) afronta las elecciones con el objetivo de sumar una mayoría amplia que le permita gobernar en solitario, Pablo Casado (66 diputados) parte del peor resultado de la historia del PP y sueña con recuperar voto perdido para disputarle al PSOE La Moncloa, mientras que Albert Rivera (57) aspira a derribar unas encuestas demoledoras para Ciudadanos y seguir siendo clave en la formación de Gobierno.

Y Pablo Iglesias (42) busca un buen resultado que obligue a Sánchez a necesitar a Podemos para formar Ejecutivo y Santiago Abascal (24), convertir en realidad unos sondeos más que favorables para Vox.

Los pactos poselectorales, la influencia de la crisis en Cataluña y la decisión final de los indecisos son algunas de las claves de una repetición electoral en la que están llamados a votar más de 37 millones de españoles:

¿Quién pactará con quién?

Si como indica la mayoría de encuestas, gana el PSOE ¿qué opciones tiene Pedro Sánchez de gobernar?

El socialista mantiene su intención de gobernar en solitario y ya ha avanzado que si resulta el más votado, en 48 horas llamará a los líderes de las principales fuerzas -Casado, Rivera e Iglesias- para ofrecerles un «acuerdo de desbloqueo y gobernabilidad» que no ha concretado.

Eso sí, ya ha apuntado a que su objetivo es que los partidos permitan gobernar a la lista más votada, una reivindicación del PP durante años, que negó el PSOE. 

¿Y qué le dirán, previsiblemente, estos líderes políticos? Si mantienen los discursos de la campaña, Casado le explicará que «no va a facilitar su investidura», aunque lo cierto es que en precampaña no era tan contundente y sí planteó la posibilidad de sentarse con Sánchez ante el riesgo cierto de terceras elecciones.

Rivera, por su parte, ahora se reivindica como «bisagra» y se abre a facilitar ese gobierno, aunque su primera opción sigue siendo un gobierno en coalición con el PP. Iglesias le repetirá lo mismo a Sánchez: «Unidas Podemos no da votos gratis y quiere gobernar«.

El único, por tanto, que ha dado un giro radical ha sido Rivera, que pasa de cordón sanitario a bisagra.

También las urnas pueden dar un giro mayúsculo a la realidad de su partido ya que apuntan a descalabro. No hay que olvidar que en las elecciones del 28 de abril, PSOE y Ciudadanos sumaban una cómoda mayoría absoluta de 180 diputados.

Algunas encuestas vaticinan a Vox un ascenso hasta convertirse en tercera fuerza con Abascal, que se colocaría por encima de Iglesias y Rivera, y solo superado por Sánchez y Casado.

Algunas encuestas apuntan a una suma posible del bloque de las derechas. En ese caso, el acuerdo se vislumbra más sencillo que en el lado progresista, ya que tanto PP como Cs han apuntado como modelo a imitar el estrenado en Andalucía, con pacto PP, Cs y Vox, y consolidado en otros lugares como Madrid.

Los partidos independentistas y nacionalistas tratarán de jugar también un papel importante en la investidura. Y una vez que los votos se conviertan en escaños, el juego de las sumas de votos a favor, en contra y abstenciones será lo único que importe.

Los indecisos, abstencionistas y el trasvase de votos decidirán

El ambiente de hastío ciudadano va en aumento ya que los candidatos no han sabido, y así lo han escenificado en los diferentes debates electorales de esta campaña, entenderse para dar soluciones a un bloqueo que amenaza con cronificarse.

El miedo a que la participación baje- partiendo del dato histórico del 10N del 75,5%- es más que real en estos comicios.

Vencer ese cansancio que provoca la política- vista ya como un problema más que una solución- ha sido el objetivo de todos los partidos que, de una u otra forma, se erigen en voto útil y llaman a la movilización de los suyos.

De momento el único dato real de participación es el número de solicitudes de voto por correo tramitadas -986.446- un 26,73 % inferior que el 28A.

El CIS habló en su último sondeo de un 20,3% de indecisos y un 11,8% de abstencionistas. Hasta la votación real de este domingo, es una incógnita saber si los que decían estar hartos y que no irían a votar, finalmente acuden, como también hacia donde giran finalmente los que dudaban entre un partido u otro.

El trasvase de votos es clave en el resultado final. En la última repetición electoral de junio de 2016- seis meses después del 21D- hubo cambios de escaños en 14 circunscripciones: A Coruña, Alicante, Almería, Badajoz, Guadalajara, Jaén, Lleida, Madrid, Santa Cruz de Tenerife, Ourense, Salamanca Sevilla, Toledo y Valencia.

En ese momento la mayoría del trasvase fue al bipartidismo, con un vencedor, en ese caso: el PP. Las encuestas, de momento, apuntarían a una mayor fuga de Cs hacia PP y Vox, que de Podemos a PSOE. Todo está por ver.

Cataluña, clave en campaña, lo será en las negociaciones

La influencia de todo lo acontecido en Cataluña tras la sentencia del ‘procés’ y las protestas posteriores, en algunos casos finalizadas en disturbios, será evidente en estos comicios. Esas protestas violentas se comieron literalmente los últimos días de precampaña y, aunque amenazaban con ser protagonistas durante estos diez días, finalmente han quedado descafeinadas.

La jornada de reflexión se ha desarrollado con normalidad en las distintas ciudades catalanas, donde se han desarrollado protestas contra la sentencia convocadas de Tsunami Democràtic. Solo al final de la noche ha habido algo de tensión en la protesta convocada por los CDR, que han intentado acercase al edificio de la Jefatura pero los Mossos y la Policía Nacional se lo ha impedido.

Nuevas posibles entradas en el Congreso

La fragmentación podría ser mayor tras esta cita. Son tres los nombres de partidos a mirar este 10N: la CUP, Más País y Teruel Existe, con posibilidad de entrar al hemiciclo, según algunas encuestas.

Precisamente la situación delicada de Cataluña ha hecho que un partido antisistema como la CUP decida presentarse por primera vez en su historia a las elecciones generales. Está por ver cómo afectará a ERC y Juns per Catalunya. Las tres formaciones independentistas viven un periodo de crisis y la unión del independentismo no pasa por su mejor momento, con unas elecciones autonómicas que se pueden convocar en cualquier momento.