El Partido Popular ha experimentado en las elecciones generales del 28A la mayor debacle de sus tres décadas de historia.

Su candidato, Pablo Casado, no solo no consigue liderar una alternativa al Gobierno socialista de Pedro Sánchez, sino que se ha partido por la mitad, hundido en el peor resultado de su historia. De los 137 escaños (33,03%) de las elecciones de 2016, se ha quedado con 66 escaños (con el 99,8% de voto escrutado), un 16,7% de las papeletas.

De casi ocho millones de votos a algo más de 4,3 millones, diez meses después de la moción de censura queda un partido cortado por la mitad y a punto de ser superado por Ciudadanos.

No hay un lugar en el mapa que suponga un consuelo para el Partido Popular, ni un bastión en pie. Apeado del País Vasco, cae al tercer puesto en la Comunidad de Madrid, superado por Ciudadanos y por un PSOE que no era el primero en dicha región -ni en la capital- desde 1986.

Sin la baza de ser el partido en el gobierno y con todos los sondeos situándole detrás del PSOE, la apuesta del PP era igualar el balance obtenido en las elecciones andaluzas de diciembre. Entonces, el PP perdió el 30% de los votos y un 22% de su representación, pero logró la alternancia en el poder apoyado tanto en el crecimiento de Ciudadanos y Vox como en la caída de la movilización del voto de izquierda.

Igualando el peor resultado de su historia, el PP de Juanma Moreno y de Pablo Casado ganó el gobierno pese a perder las elecciones, una fórmula paradójica que no ha logrado repetir.

De hecho, la caída ahora ha sido mucho más estrepitosa. El sucesor de Mariano Rajoy, pupilo político del aznarismo, se ha hundido más allá del suelo electoral de la Alianza Popular de los tiempos de Manuel Fraga.

Su peor resultado histórico habían sido los 105 escaños de AP en 1986 (25,97% de los votos), muy lejos de su alcance ahora. El reciente liderazgo del novel Pablo Casado, el presidente más joven de la historia del partido, que había tenido tiempo para ahormar los equipos y el discurso del partido a su gusto, queda seriamente tocado.

Escaños del PP (antes AP, CP) desde 1977 hasta ayer mismo.
Escaños del PP (antes AP, CP) desde 1977 hasta ayer mismo.

Ciudadanos, a 200.000 votos del ‘sorpasso’

«Desastre», «catástrofe», estas palabras se oían en la sede del PP en la calle Génova, en Madrid, mientras la dirección guardaba un silencio expectante y en la calle, bajo el balcón donde el partido celebra sus éxitos electorales, solo había silencio, con solo algunos periodistas como testigos mudos.

El propio Pablo Casado lo admitió a medianoche sin paños calientes en una breve comparecencia sin preguntas: «El resultado hay sido muy malo», prometiendo acto seguido «trabajar desde ahora con la máxima ilusión y responsabilidad» ante los próximos comicios municipales, autonómicos y europeos del 26 de mayo.

Aunque fuentes de la dirección aseguraron tras el cierre de los colegios electorales que había «tranquilidad absoluta» en las filas populares, otras voces hablan de una catástrofe sin paliativos, que no pronosticaban ni las peores encuestas, informa Efe. Estas mismas fuentes atribuían la fuerte caída de escaños a la estrategia realizada por Casado de escorarse hacia la derecha para combatir a Vox y dejando descubierto el centro, que ha ocupado Ciudadanos hasta casi llegar al temido ‘sorpasso’, a solo 200.000 votos de diferencia.

Otras fuentes del partido citadas por Europa Press aseguran que Casado es un líder «indiscutible» y descartan de plano que pueda producirse su dimisión tras esta derrota histórica.

El presidente ‘popular’ no se ha referido a una mala estrategia de campaña, ha agradecido su trabajo específicamente al director de campaña, Javier Maroto -que se ha quedado sin su escaño por Álava- y ha remitido posteriores consideraciones a una rueda de prensa el martes, una vez el Comité Ejecutivo -en el que estarán los ‘barones’  territoriales que se la juegan el 26 de mayo- haya analizado los resultados provincia a provincia.

Sin escaños en el País Vasco y solo uno en Cataluña

De ser ganador en 42 de las 52 circunscripciones en las elecciones generales de 2016, en este 2019 el PP solo es primera fuerza en cuatro provincias: Lugo, Ourense (en ambas empatado a escaños con el PSOE), Salamanca y Ávila (cediendo en cada una un escaño a Ciudadanos), los últimos residuos de los antaño graneros ‘populares’ de Galicia y Castilla y León. En Soria mantiene su diputado, pero ya no es el partido más votado, y ha perdido la ciudad autónoma de Ceuta, donde además le ha adelantado Vox.