A pesar del cambio de dirección, a pesar de los esfuerzos porque los valencianos reconozcan como propia a la televisión autonómica, los números y la audiencia siguen dando la espalda a A Punt.

Así, este viernes se ha conocido la cancelación de uno de sus programas que era uno de sus buques insignia, A Punt Directe. Cuyas cifras de audiencia por debajo de cuotas de pantalla del 2%. Una de sus caras más conocidas era la presentadora Carolina Ferre que junto con Ferran Cano y Juan Espinosa conducían este programa magazine con gran despliegue de medios humanos y equipos de lunes a viernes.

A Punt no ha informado cómo sustituirá de la parilla este espacio de más de tres horas de duración y que cubría de lunes a viernes.

La publicidad se salva gracias a las instituciones públicas y sus campañas

imagen con campaña institucional del Ayuntamiento de Valencia

A Punt, se nutre en gran medida por la publicidad. destacando en todos sus programas la publicidad institucional de Ayuntamientos, Diputaciones y Generalitat Valenciana. Además de empresas públicas y organismos dependeinetes de las administracioens públicas. Con estos contratos maquillan y salvan los ingresos pro publicidad que continuan siendo muy bajos.

Todo ello a pesar de que se ha gastado más de 200.000€ en campañas en otros medios y en vallas para sensibilizar a los valencianos y atraerlos. Sin que hayan obtenido buenos resultados.

Negro futuro de la cadena

Otra vez se cierne de nuevo la oscuridad sobre el horizonte del ente que cada vez tiene más claroscuros y menos transparencia. Nadie quiere hacer autocrítica y reflexionar sobre el porqué los valencianos siguen dando la espalda a un canal autónomico público con el que la mayoria no se sienten reflejados ni identificados.

Llama poderosamente la atención que en las cifras estivales, uno de los programas que subió la audiencia de la cadena tirando de ella fue la retransmisión semanal de la misa. Eso sí, en un idioma perfectamente «normalizado» ale stilo del Conseller Marzá, un eprfecto catalán.

La ideología y la falta de imparcialidad que marcan a los profesionales hacen mella y tampoco ayudan en nada a fidelizar una audiencia que si en la época del confinamiento le siguió dando la espalda, muy difícil será de atrapar en un futuro.