Sencilla lección de demografía

Enrique Arias Vega, colaborador en Valencia News. El punto débil de TrumpEnrique Arias Vega, colaborador en Valencia News. El punto débil de Trump

Hay que mejorar el bienestar de las depauperadas masas africanas que huyen del horror, del dolor y de la miseria del llamado continente negro. Por supuesto.

A ello no ayuda, sin embargo, ese tipo de declaraciones bienintencionadas y altisonantes que van desde el “papeles para todos”, de la época de Rodríguez Zapatero, a las últimas declaraciones de Manuela Carmena de “queremos que vengan con nosotros” los inmigrantes ilegales que saltan las vallas de Ceuta y Melilla.

Si eso fuese así, dado que en África hay 1.200 millones de habitantes, frente a los 500 de la Unión Europea, nuestra cultura desaparecería ante la previsible avalancha; más aún si tenemos en cuenta de que la tasa de natalidad de Angola, Níger o Malí es del 4,4% frente al escaso 0,8% d Alemania, Italia o Grecia.

Nada que objetar, si ése fuera el deseo de los europeos. Pero no se trata, con una decisión de ese calado, de empobrecer y degradar a Europa, que sería lo que sucediese, sino de mejorar y empoderar a los africanos, que es lo que en teoría se pretende y que se conseguiría si los inmigrantes fuesen los adecuados para —al menos— mantener el nivel de vida actual de los habitantes del viejo continente.

Ésta es, digo, una sencilla lección de demografía. Y dejo deliberadamente al margen de ella el carácter integrista, excluyente y doctrinario del Islam, mayoritario en África, basándome en que también le ocurrió en su día a un cristianismo que con los años ha caído en una especie de laicidad.

O sea, que la bondad y la humanidad —pero también la demografía y la Historia— demuestran que hay que ayudar al prójimo, pero que si nos basamos en la demagogia, en vez de auxiliar a unos pocos acabaremos perjudicando a todos.