EL PLANTE DE LA ASAMBLEA. LAS FALLAS, UNA VEZ MÁS, REFLEJO DE LA SOCIEDAD.

EL PLANTE DE LA ASAMBLEA. LAS FALLAS, UNA VEZ MÁS, REFLEJO DE LA SOCIEDAD. EL PLANTE DE LA ASAMBLEA. LAS FALLAS, UNA VEZ MÁS, REFLEJO DE LA SOCIEDAD. Pepe Herrero

Las similitudes son apabullantes. Con el plante de la Asamblea queda reafirmado que las fallas son el fiel reflejo de la sociedad. No en vano, somos parte de esta sociedad que vive convulsa pendiente de lo que unos cuantos publican en sus cuentas de las redes sociales para, si son partidarios aplaudir y poner corazones, y si son detractores, rebatir con crítica mordaz o intentar un llamado “zasca”.

Si el escrache lo hacen unos, es un ejercicio de democracia (jarabe democrático). Si lo hacen los otros es fascismo.

Si abandonan el Congreso diputados pro separatismo es un ejercicio de libertad. Si abandonan la Asamblea los presidentes es un acto irresponsable.

Y así todo. Y así lo que interesa a unos cuantos que tratan de utilizar la retórica en su favor según sople el viento ya no sé si democrático porque esta palabra, a pesar de la nueva calle rotulada en Valencia con este nombre, calle de la Democracia, quiere decir que se respetan las leyes o las pueden respetar los que estén de acuerdo con ellas o quiere decir desobedecerlas si no se está de acuerdo. En eso estoy hecho y lío. O me lo han hecho estos días.

Pero como las fallas somos un reflejo, aquí queda una vez más patente que esa retórica utilizada por líderes políticos es trasladada a las fallas.

Pero amigo, aquí no cuela. Las fallas no se han plegado históricamente a ninguna influencia política y los presidentes que ahora las gobiernan, sobre los que recae la responsabilidad de mantener intacto ese espíritu, anoche hablaron. Y hablaron callando. Y hablaron dejando el salón vacío de presencia y contenido.

Pero dejaron vacía la Asamblea porque lo que quieren es llenarla de fallerío, que se les explique que va a pasar con las carpas, que se les diga si va a haber represalias por su desobediencia, si lo que se pretende es que las fallas dejen de estar tuteladas por el Ayuntamiento para un menor manejo y control, aunque parezca paradójico.

Hace tiempo que cualquier movimiento presidencial, como el abandono, da la sensación de estar estudiado sociológicamente para sacar beneficio político e ideológico claramente. Y se ha demostrado hasta que la famosa encuesta dinamitó sus intenciones.

A pesar de que alguna voz pida diálogo. Que ya empiezo a pensar en miedo. Miedo por lo que puedan perder debido al poder de utilizar las normativas de seguridad para represaliar esta rebeldía fallera contra quien manda. Y es algo que subyace en el subconsciente de un sector temeroso de recortes de libertades falleras basadas en normativas y leyes empleadas contra ellas. Una muestra está en la tardanza de la tramitación de las subvenciones. Ya no sé si es dejadez, si es inexperiencia o ya empiezo a pensar que represalia.

Si a una falla le dicen que no se puede poner la carpa en tal sitio por razones de seguridad terrorista, a ver como lo rebates. Y a tragar. Y así todo. Viendo la catadura moral de quien ha intentado modelar las fallas en tiempo record a su ideología pero no lo ha conseguido y emplea para ello tretas y manipulaciones, no sería de extrañar.

Y ese miedo parece que sea el que se está instalando en algunos sectores que piden diálogo pero no entienden que el diálogo debe de iniciarlo quien ha roto el puente. Y ese puente tiene

que tenderlo quien lo ha destruido con su nefasto, diría yo que hasta destructivo, asesoramiento.

Y no se tenderá hasta que entiendan que hacerlo no supone capitular ante el enemigo fallero que han creado por no someterse a sus intenciones claramente detalladas en su programa electoral. Y ese es el gran error.

Las personas que piden diálogo me merecen, no solo mi respeto, si no mi admiración. Pero que olviden que quien lo ha roto es el propio presidente de Junta Central Fallera porque los falleros le hemos dicho que deje la política en el coche oficial en la puerta del Palau de la Música en cada Asamblea y cuando baje de él se ponga el traje de fallero, me preocupa. Me preocupa pues para tender ese diálogo hay que entender que el pueblo es soberano.

Y ayer, anoche, las fallas, sus representantes lo fueron Y decidieron por mayoría abrumadora abandonar la sala.

El reproche ya conocido (objetivo de la famosa encuesta) de la falta de representatividad de estos presidente que tímidamente hizo un de ellos tras la salida, no cuela. Ya nadie se lo cree. La gran mayoría de falleros apoyan a sus presidentes. Apelo a los sociólogos que mueven esto a decirme que es mentira. Solo hay que ver que nadie, salvo algunos incondicionales acérrimos, ha dicho nada de la famosa carta de rechazo a la encuesta. Y tampoco se dirá ahora tras el abandono.

La batalla hace tiempo que el presidente la tiene perdida. Pero es una batalla que la tuvo desde el principio y que la tendrá siempre que intente someter a las fallas a la política de su partido. No hay otra.

¿Diálogo? ¡Sí, claro! Pero una sola condición: Que venga el presidente de Junta Central Fallera y sus asesores falleros, no el concejal y sus asesores políticos.

Lo esperamos todos.