La noche de la plantá

Desde hace unos cuantos años las comisiones falleras van perdiendo actos y actividades tradicionales ya sea por las normativas que van surgiendo, ya sea por la desidia de los propios falleros, pocas comisiones son las que realizan la ruidosa despertá, los bonitos y lucidores pasacalles por el barrio o la replegá, en la que los vecinos se veían involucrados en cierta forma con la falla que se plantaba bajo sus balcones. Pero hay algo fundamental que se esta perdiendo la nit de la plantá.
Se trata de un acto fundamental en tanto en cuanto el monumento fallero, la falla, es el principio y el fin de nuestra fiesta es lo que hace que seamos diferentes a otras festividades de nuestro país, es nuestro hecho diferencial, lo que nos hace únicos. Ofrendas a Vírgenes o desfiles y cabalgatas luciendo trajes regionales, eso ya existe.
El problema viene cuando los propios falleros contraprogramamos ese acto con concursos de paellas, discomóviles, playbacks, verbenas… Lo más gracioso, salvo en el caso de los paelleros, es que previamente a eso cada falla realiza una cena de la plantá, en las comisiones de alta alcurnia acuden ellas a esa cena con sus pieles más preciadas con las que claramente luego no podrán poner ni un pedacito de césped.
Antiguamente era la falla junto al artista quien movía los ninots de un lado a otro componiendo bajo la atenta mirada de este las escenas, ayudando a levantar la figura central, atentos a cada paso que se daba y cuando esa mole que remataba el centro de la falla estaba en su sitio se oían los aplausos por doquier, al igual que cuando en la cremá esa misma figura ardía bajo el pasto de las llamas.
Una vez todo en su sitio tocaba el momento de colocar el césped, hoy también piedra y corteza, te arremangabas el blusón y colocabas la arena, para nivelarlo todo y que el asfalto no se resintiera, y aquel que tenia mejor ojo dirigía, este año vamos hacer un circulo con el césped, y todos los falleros cargaban los rollos para que su falla luciera digna ante el jurado a la mañana siguiente. En mi falla alguien tenia un truco, regar el césped con cerveza a primera hora de la mañana para que este brillara e hiciera destacar la falla.
Hoy raras veces hay grandes grupos de falleros plantando la falla, son unos pocos los que se arrodillan llenos del barro del césped a pormenorizar lo que el jurado vera al día siguiente, otros pocos miran, y la gran mayoría pasa ese rato metido en el casal viviendo ese otro acto que nada tiene que ver con la plantá, tras la cena de la plantá.
Dejar de un lado la plantá, es dejar de un lado la falla centro diferencial y único de nuestra fiesta, y si perdemos el monumento habremos perdido nuestra razón de ser. Mirando el lado positivo apoyemos y aprendamos de esas comisiones que aun hoy se unen junto a su artista a plantar con la misma ilusión y como una sola persona, el objetivo de todos es el mismo tener lo mejor en la plaza.

Rafael Ferrando