Estoy deprimido

Enrique Arias Vega, colaborador en Valencia News. El punto débil de TrumpEnrique Arias Vega, colaborador en Valencia News. El punto débil de Trump

Un amigo que escribe sobre la actualidad unos artículos muy divertidos, llenos de ironía y de sarcasmo, me reprocha amablemente mis enfoques adustos y catastrofistas. “Tú estás deprimido”, me diagnostica.

Lo doy toda la razón. Como decía hace tiempo Vázquez Montalbán, refiriéndose a una colectividad concreta, “¿es que tienen algún motivo para sonreír?”

No es sólo que en la realidad sigan imponiéndose los comportamientos malvados: corrupción política, violencia machista, maltrato escolar, estafas en todos los frentes, pederastia cibernética, ataques a la privacidad personal,… sino que los medios de comunicación parecen regodearse en ello.

No hay más que poner cualquier emisora de radio o cualquier canal de televisión para recibir las malas nuevas, pero también para que los reporteros se recreen ad nauseam en los detalles más escabrosos. ¿Dónde están las buenas noticias de antaño?

Otro elemento que no ayuda a levantar el ánimo, es la falta de empatía y de capacidad de comunicación de las nuevas generaciones: con un vocabulario cada vez más limitado, lleno de barbarismos y de onomatopeyas o encriptaciones cibernéticas, el universo que reflejan resulta plano y limitado, en el que las emociones sustituyen a los análisis. Vamos, igual que en nuestra clase política.

Lo malo es que esto no ocurre solamente aquí, donde la convivencia se diluye a golpe de nacionalismo, sino en la América de Donald Trump, en la Europa escindida entre el fascismo y el islamismo y en un mundo en el que todos se creen con derechos pero nadie asume ninguna obligación.

Después de esta reflexión, me digo que a lo mejor no soy yo el que está deprimido, sino que es mi amigo quien padece un delirio optimista y que es de él de quien debo tener pena.