«El precio de desentenderse de la política es el ser gobernado por los peores hombres», Platón.

Frustración, hastío, vergüenza. Esos sentimientos se entremezclan hoy al saber -se veía venir- el resultado de las infructuosas gestiones entre partidos y la fallida ronda de apoyos al posible candidato que ha realizado en estos dos días SM Felipe VI.

Nunca los políticos han estado mas separados de la realidad del pueblo que en estas circunstancias. Vamos abocados a nuevas elecciones. Hemos paralizado el país por su antojo durante otro año. Han gastado lo que no debían en ellos mismos. Son una Casta Parasitaria.

Parece que uno llega a la política y desde ese momento en lugar de tener vocación de servicio a los demás solo tiene vocación de servirse de los demás.

Con qué cara pueden presentarse ante aquellos que no reciben al día los pagos de Dependencia, o los parados que no ven su poder adquisitivo a un nivel digno y honroso.

Esta generación de políticos advenedizos sin formación ni experiencia clara para desempeñar su cargo es un mal endémico de España producto de nuestra historia reciente, producto de nuestra falta de valores y de coherencia personal. Somos una gran nación, si. Pero necesita rearmarse con ética, moral, valores.

Nadie pone de si aquello necesario para que el ciudadano se vea atendido, solo velan por repetir en su sillón, porque han hecho de ello su profesión.

Un país con miles de parlamentarios autonómicos, concejales, diputados provinciales y forales, senadores del Reino, consejeros de Estado, Diputados nacionales, ministros, exministros, Consejeros de gobiernos autonómicos… en un país empobrecido generan una casta automantenida difícil de soportar.

En medio de eso, no hacen bien su trabajo. Los ciudadanos se desmovilizan, se desafectan y crece el ejército de los descontentos que engrosan el núcleo de los abstencionistas.

Una batalla perdida o ganada se describe, entiende y aprecia fácilmente, pero el crecimiento moral de una gran nación requiere reflexión, así como también observación, para poder apreciarlo. Y que observamos como resultado de las ocurrencias de nuestros políticos que lejos de cumplir su obligación de legislar y gobernar, se reparten los asientos o aspiran a ellos, como si esto fuera un mercado donde se reparten los productos.

«Critón. Pero ves que es necesario, Sócrates, preocuparse también de la opinión
de los demás. Pues estas cosas de ahora ponen de manifiesto que la
mayoría es capaz de llevar a cabo no sólo los más pequeños males, sino
quizás incluso los más grandes, contra aquel que haya incurrido en su
odio».

En cuanto al desinterés notorio de los partidos es fruto del odio personal que se han tomado los dirigentes entre si -no hay que ser lenguaraz si luego tienes que negociar y pactar- y del poco respeto a cambios imprescindibles como el de la Ley electoral o que se financien de las cuotas de sus afiliados, la explicación está en su misma condición de casta parasitaria: defienden sus privilegios, son oficinas de colocación y, ahora, están transmitiendo los puestos a sus hijos y a sus nietos. Hay muchas familias que viven de la política.

Mientras el país paralizado, la crisis que vuelve, Europa que nos saca los colores. ¿Hasta cuando los ciudadanos vamos a estar callados, vamos a tragar esta inmoral forma de hacer política utilizándonos solo como catapultas hacia el sillón apetecido?

Sánchez descarta intentarlo de nuevo: «Nos lo han hecho imposible»

«Es importante que no se creen falsas expectativas entre la ciudadanía con una investidura abocada al fracaso», ha expuesto Sánchez en una rueda de prensa tras su reunión con el monarca, en la que ha insistido en que no es candidato y «no hay bases suficientes» para que lo sea.

El PSOE tilda la oferta de Rivera de «golpe de efecto»

Sin embargo, los socialistas se han tomado el giro de Rivera como un «golpe de efecto». En una rueda de prensa desde el Congreso, la portavoz parlamentaria del PSOE, Adriana Lastra, ha considerado que la oferta de Ciudadanos no plantea «nada serio» y ha reiterado que su partido su partido «ha demostrado que defiende la Constitución, la unidad territorial del Estado y las clases medias y trabajadoras».

La cerrazón a negociar con Podemos ni con Ciudadanos también le ha valido a Pedro Sánchez las críticas de algunos líderes. Casado, Rivera, Iglesias y el líder de Vox, Santiago Abascal, le han acusado de no querer formar gobierno para poder ir a nuevas elecciones y sacar más rédito electoral.

Abascal ha sido otro de los líderes que ha trasladado al monarca su negativa a facilitar un gobierno de Sánchez. En el mismo sentido lo ha hecho la portavoz parlamentaria de JxCat, Laura Borrás.

Sánchez sólo cuenta con una fuerza parlamentaria de 123 diputados. Para ser investido presidente, necesitaría en el peor de los escenarios una mayoría simple en una segunda votación. Sin embargo, solo cuenta con el voto afirmativo del único diputado del PRC en el Congreso, José María Manzón: 124 diputados frente a los 147 que conforma el bloque en contra de PP, Cs y Vox.

De convocarse elecciones el próximo lunes, la campaña electoral de noviembre duraría siete días -del 3 al 7 de noviembre-, una semana menos de lo habitual. Así se deriva de la reforma electoral de 2016 tras la que fue la primera repetición electoral de la historia de la democracia. De confirmarse todos los pronósticos, la del 10 de noviembre será la segunda.

«Sócrates. En fin, si lo que se mejora por medio de lo sano y se destruye por lo
enfermo, lo destruimos por obedecer la opinión de los que no entienden,
¿nos es posible vivir una vez destruido eso?»

Y el pueblo ¿Cómo va a manifestar su descontento ante tanta necedad, egoísmo y desvergüenza? Votando masivamente o desconectando de quienes les «mandan» y no «representan». La solución el 10 de noviembre.