El futuro, inevitable

Enrique Arias Vega, colaborador en Valencia News. ¡Cuánto facha!Enrique Arias Vega, colaborador en Valencia News. Amigos, hoy; enemigos, mañana

Ya se ha escrito sobre el conflicto de los taxistas casi todo lo que se podía escribir.

Resulta comprensible que todos los sectores económicos amenazados por el progreso, por los avances tecnológicos y por la productividad se muestren reacios a admitir que son prescindibles. Le pasó, en su día a la minería del carbón, frente a nuevos competidores extranjeros, primero, y a otros recursos energéticos, después. Lo mismo le ocurrió al sector naval, con violentas manifestaciones de los trabajadores de astilleros, hace treinta años.

Y ya ven: la vida, los empleos y la actividad económica han cambiado y aquí seguimos, viviendo incluso mejor que antes. Y no comparo esta época con la del arado romano, defendido en también en su momento frente al demoníaco tractor, que iba a mandar a todos los campesinos al paro.

Que las cosas cambian es pues inevitable. Y, en principio, lo hacen para bien. Lo que hay que evitar es que el proceso de cambio resulte dañino o traumático para los afectados.

Sucedió en su día con la violenta crisis de la siderurgia. Se temía un empobrecimiento colectivo y, muy al contrario, gracias a ella, por ejemplo, Bilbao es una ciudad más bella que nunca y, en otro caso, Sagunto ha diversificado sus actividades, convirtiéndose en un enclave privilegiado.

Lo mismo le ocurrió al embalse de Riaño, que originó una dura oposición por anegarse un paisaje natural y que hoy día es una zona de ocio, deportes acuáticos y reclamo turístico y ambiental.

Por eso, uno quiere ver a más largo plazo que el conflicto actual del taxi y entender que ni se pueden poner puertas al campo ni mantener un monopolio de transporte cuando aún no sabemos cómo será el tráfico viario de aquí a sólo cinco años.