El especial de José Mota defendió con la apariencia del humor un cambio de régimen en España, señaló al Rey y auxilió de modo indirecto los pactos políticos emprendidos por Sánchez.

Aun no salgo de mi asombro. Esperpéntico.

En pleno nacimiento del año 2020 rememorando lo más trágico de nuestra guerra civil.

Los uniformes de milicianos, los gritos, los saludos imitando a los nazis. Una pena.

Lo hizo en tono de humor, sí, y con un bonito homenaje a los cómicos de ahora y de siempre, una pléyade de nombres recordados que abarca desde Eugenio hasta Chiquito, pasando por Martes y Trece, Faemino y Cansado o los mismísimos Tip y Coll.

Pero bajo ese disfraz, lo cierto es que TVE y José Mota dedicaron su especial de Nochevieja, uno de los programas más vistos del año, a blanquear la reinstauración de la República en España.

Milicianos asaltando el Congreso de los Diputados para imponerla en nombre del humor, un Rey de España caricaturizado y todo ello en el peor momento político para la Constitución desde 1981, despropósito amparado en mal-humor.

Porque la broma coincide con la inminente investidura de Pedro Sánchez al Gobierno,  el nombramiento como vicepresidente de un defensor de la abolición de la  Monarquía Parlamentaria, Pablo Iglesias; la probable designación como ministro de un paladín de un referéndum a favor de la República, Alberto Garzón y con la posible celebración de un referéndum en Cataluña, con otro nombre, como gran concesión del PSOE al separatismo a cambio de su apoyo.

 El Rey caricaturizado por Mota, con un perfil antipático y un discurso añejo

En ese contexto, y pese a utilizar un tono humorístico e irónico para supuestamente relajar el ambiente, el especial de José Mota fue un canto a favor de esa visión del país que presentó a la República como un objetivo positivo, al encarnar su espíritu en la comedia, y estigmatizó a todos los detractores de esa idea como personajes incómodos, represores, antiguos y antipáticos.

La idea incluía una crítica a la clase política por el bloqueo del país y la celebración de hasta cuatro Elecciones Generales en cuatro años, pero bajo esa enmienda general lo que subyació en TVE fue una burla a la preocupación por las concesiones al soberanismo, un cierto desprecio al Rey y una defensa cerrada de la nueva era política que parece abrir la alianza de Sánchez e Iglesias con Junqueras.

Todo ello con caretas cómicas y personajes tan conocidos como Santiago Segura, Florentino Fernández, Josema Yuste o el profesor Barragán.

«Esto no ha hecho más que empezar«, le hace decir el propio José Mota a Felipe VI, al que imita en persona, cuando le comunican que el Golpe de gracia -así se llamó el especial de TVE- no había tenido éxito.

El programa, en otro guiño político, incluyó un gag en el que Martes y Trece charlaban con una imitación de Woody Allen en el despacho oval de la Casa Blanca mientras su inquilino, Donald Trump, permanecía amordazado y atado a una silla.

Y concluyó con la canción «Bella ciao«, popularizada en España por la serie «La Casa de Papel» y que es un himno antifascista utilizado por los partisanos italianos en la Segunda Guerra Mundial.

Pues las «nuevas formas», el convencimiento social utilizando los medios de comunicación para que haya ósmosis social de sus planes de subversión del actual statu quo, y una manera entre irónica y jocosa, con mal estilo, solo pretende ir calando en la sociedad para lograr lo único a lo que aspiran: cambiar el régimen. No nos olvidemos de lo que Puig dijo hace poco: Somos un país de nacionalidades mas cercano al federalismo… Y es que seguro que aprovechando los cambios en el titulo VIII que se avecinan, podrían cambiar el titulo primero… y tan tranquilos. Ha comenzado un año de resistencia.