EDITORIAL. El ocaso de Rajoy y los Santos Juanes

Todo parece indicar que el pacto por el gobierno valenciano entre PSPV-PSOE y Compromís podría comenzar a desbloquearse. Todavía nos falta saber si será Ximo Puig o Mónica Oltra el nuevo molt honorable, pero teniendo en cuenta que el alcalde del Cap i casal será Ribó, sustentado por los de Calabuig, los nacionalistas podrían comenzar a dar por perdida la posibilidad de ver a Oltra presidiendo el Consell. Así de Santa Rita, pasamos a los Santos Juanes. Sí: Sant Joan Ribó y Sant Joan Calabuig. De la evolución de las negociaciones por la Generalitat, hoy mismo podríamos saber alguna cosa, o no, todo depende del precio que estén dispuestos a pagar los socialdemócratas, porque ya sabemos que Podemos, como presume Oltra, están del lado de Compromís. Pero de cómo se configurará el gobierno municipal todavía quedan bastantes cuestiones abiertas. Y puede que vayamos a un pleno de investidura de alcalde con la entrada en el gobierno municipal de Valéncia en comú en el aire, ya que los cuatro negociadores de Jordi Pérez, se entienden bastante bien con sus homónimos de Compromís, ¿pero con los socialdemócratas?, eso ya es harina de otro costal… Cosas de la “vieja política”, de repartos de pollo, por los que ni Compromís, ni Valéncia en comú están dispuestos a pasar. Así que hasta el próximo viernes 12 que ratifique el acuerdo la asamblea de Valéncia en comú, nada de nada de hacerse cargo de concejalías. De fondo: gestión compartida vs “dime qué concejalías me tocan a mí y, si eso, ya me encargo yo, si eso…”.

En cualquier caso, la ciudadanía, cariacontecida, todavía sigue preguntándose cómo ha sido posible que la gente del PP no haya plantado batalla, o al menos lo hayan escenificado de cara a la opinión pública. ¿Tanto le hubiera costado a Rita Barberá una foto con Fernando Giner?, acompañadas de unas declaraciones contundentes Aunque solo fuera para demostrar a su electorado que habían hecho todo lo posible por un proyecto de centroderecha para la ciudad. En caso contrario, les están diciendo que entregan la cuchara y no solo de municipios y CCAA, si no, tal vez, también de las generales. ¿Las dan por perdidas? Si atendemos a la “calma chicha” que reina en Moncloa, Génova y Blanquería, sí. El reloj, la estrategia, de Marinao Rajoy, se ha detenido. No puede estar más desolado el militante de base/simpatizante del PP. Al menos, en nuestra autonomía, sí. En fin, parece que entre los conservadores cunde la consigna de “el último que apague la luz”, como la fotografía que ilustra este editorial, tomada, por cierto, ayer viernes -día mundial del medioambiente- a las cinco de la tarde. Toda una metáfora de la desfeta popular.

Ah, que no se nos olvide: