Con la vorágine multipactista a pleno rendimiento tras los resultados del súperdomingo, el Partido Popular de esta tierra sigue pendiente de una necesaria y urgente reacción.

El mapa político ha pasado del azul al rojo en estos cuatro años, en parte por el efecto arrastre de la eficiente y eficaz estrategia sanchista y por los errores propios.

Con un millón y casi trescientos mil valencianos que no fueron a votar en la CV el súperdomingo (5 puntos más que en 2015), más de seiscientos mil en nuestra provincia y casi doscientos mil en el cap i casal, a lo que sumamos el temible efecto divisor de la multioferta del centro-derecha, la situación requiere acciones para apuntalar el proyecto Popular.

Un Partido Popular que en 2015 era el más votado en todas las comarcas, salvo en dos, el Camp de Morvedre y la Ribera Baixa, donde Compromís se hacía fuerte ante la debacle del PSOE. Los resultados del 26M han confirmado una tendencia ya anunciada.

El retroceso es evidente, solo manteniéndose como fuerza más votada en seis comarcas, precisamente la Valencia interior, salvo Requena-Utiel.

Un retroceso también a nivel municipal que aún pendiente del resultado final de las negociaciones en marcha, marca también el destino de la Diputación Provincial.

Unas instituciones provinciales que van a determinar  el tempo de las negociaciones multinivel, pues su importancia es vital para la estrategia territorial.

Con Castellón y Valencia perdidas, la Diputación de Alicante, en principio garantizada para el Partido Popular, puede darnos sorpresas si Ciudadanos se pliega ante la suculenta oferta de Ximo Puig. Pero aquí en Valencia, nuestra Corporación Provincial, sujeta a la convulsión política los últimos años, vuelve a estar en el epicentro del debate político.

Unos resultados en la provincia marcados por la hegemonía del PSOE y el retroceso de Compromís que solo se mantiene en Valencia ciudad. Veremos como queda el tema con “La Vall ens Uneix” de Jorge Rodriguez, tras su espectacular resultado en Ontinyent.

Frente a ello, el PP retrocede 4 diputados de los 12 de 2015. Perdiendo el representante en el Partido Judicial de Requena, en el de Alzira y dos en Valencia.

Solo dos de los catorce diputados han ganado en sus municipios, Adsuara en Alfafar (Valencia) y Evaristo Aznar en La Llosa de Ranes (Xátiva), lo que sumado a la pérdida de poder comarcal cuestiona el trabajo de aquellos que durante cuatro años deberían haber apuntalado la estructura territorial desde la Corporación Provincial, aún estando en la Oposición o precisamente por haber quedado en ella.

Empiezan ya los interesados movimientos internos en un momento que necesita más serenidad y menos oportunismo. No podemos mantener un statu-quo tras estos resultados y repetir errores del pasado. No nos lo podemos permitir.

Hay que pasar página y plantear una eficaz estrategia en la Corporación como primera línea de defensa de esa vanguardia de la política que son los ayuntamientos, ante las políticas de la izquierda.

Es demasiado lo que está en juego y, por ello, hay que tener altura de miras y un verdadero compromiso con el proyecto político que representamos.

Para ello tenemos personas de sobra cualificadas y con experiencia para desarrollar esa labor de representación de los 874 concejales de nuestra provincia (180 menos que en 2015).

Hay que conformar nuevos equipos para desarrollar no solo la labor de oposición, que también. Tenemos que apuntalar una estrategia provincial que nos permita recuperar el terreno perdido. En nuestras manos está.