Con la diáspora vacacional en ciernes, media España prepara las maletas para volver unos, a sus lugares de origen para revivir la Semana Santa desde la Fe y la Tradición y otros, para disfrutar de unos días de asueto en medio de una naturaleza privilegiada que tanto el mar como la montaña, nos ofrecen por toda la geografía hispana. Mientras, la Vª semana de la Cuaresma, la denominada Semana de Pasión sigue su curso, para dar paso el Viernes de Dolores a esa Semana Santa que este año coincide con una Campaña Electoral inédita en nuestra historia electoral.

En medio de todo ello, el ecosistema político se dispone a rebatir al arúspice de Tezanos, con su particular vía crucis penitente. Una audaz estrategia desde Moncloa para generar una realidad inducida y así, provocar un efecto arrastre.

El efecto bandwagon, también conocido como el efecto “caballo ganador”, busca socavar esa volatilidad e incertidumbre que genera que uno de cada cuatro españoles todavía no tengan definido su voto.

Porque lo que genera este mar de dudas, es ese 48% que no ha declarado su voto, todavía.

Un ejercicio de ingeniería social para dibujar un escenario favorable a los intereses del Sanchismo, que con el viento de cola demoscópico sigue impasible con su particular No-Campaña.

Con el arúspice monclovita en la maleta de todos los actores políticos, la Campaña Electoral más decisiva de nuestra historia reciente va a ser determinante ya que, con horquillas tan amplias, que más bien parecen la Puerta de Alcalá (hasta 16 escaños), todo puede pasar y también lo contrario.

Incertidumbre que no puede hacernos obviar que el último escenario electoral de unas generales fue en 2016, teniendo aún reciente en nuestra memoria electoral aquella decisión.

Por eso llama la atención el  juego de sobre-representación que se refleja en este último CIS,  que marca un sesgo nada despreciable que desdibuja los resultados reales de 2016.

Un juego peligroso, como todos a los que está abonado el Sanchismo en su particular lucha por el poder junto a independentistas, comunistas y batasunos.

Un escenario complejo que debe llevarnos a una serena reflexión sobre la verdadera utilidad de nuestro voto.

Seguimos en esta Semana de Pasión con datos preocupantes. Un suma y sigue de advertencias ante la deriva que van tomando las decisiones del Sanchismo.

En estos nueve meses, Sánchez a aumentado la deuda en 20.000 millones de euros, el déficit en 12.000 millones, con 126.000 parados más, o con el frenazo a nuestras exportaciones del sector agro-alimentario por primera vez en diez años.

Solo faltaba el FMI, rebajando la previsión de crecimiento para España y anunciando que nos podemos perder la reactivación global de 2020.

Frente a ello, desde el Partido Popular presentamos ese “Programa para España” desde la fiabilidad de nuestra experiencia en la gestión, tomada como referencia y ejemplo de salida de la última crisis.

Un compromiso con 500 medidas repartidas en diez bloques temáticos para seguir impulsando ese espíritu reformista que España necesita, respondiendo así a la voluntad, las necesidades y las aspiraciones de una sociedad que quiere seguir apostando por la concordia y la prosperidad.