Concordia

Fernando de Rosa: «Concordia»

Les Corts Valencianes acaban de aprobar la tramitación de ley de Concordia  presentada por los partidos políticos que conforman la mayoría en la cámara valenciana, el Partido Popular y Vox ,por la que se reconoce como víctimas de la violencia todos aquellos ciudadanos que la sufrieron desde 1931 hasta nuestros días.

Se trata de una ley que reconoce el derecho de todas las víctimas y sus descendientes a la indagación, localización, exhumación e identificación de las personas desaparecidas. Se incluyen a todas “las víctimas de la violencia social, política, del terrorismo o de persecución ideológica y religiosa desde el año 1931”, además la ley dice textualmente que se “quiere evitar cualquier intento de revanchismo manipulación de nuestra historia que aliente el enfrentamiento entre españoles”.

En ningún momento se suprime el término “dictadura” para referirse a los 40 años de régimen franquista y se mantiene la colaboración con las asociaciones que tienen como finalidad la búsqueda de los desaparecidos tras la guerra civil. En realidad es una ley, desde mi punto de vista, que persigue la  “verdadera concordia”, eliminando el relato de la izquierda en que haya víctimas de primera o segunda según quién ha sido el victimario.

La izquierda socialista y comunista ha reaccionado de forma airada contra dicha ley al considerar que se blanquea al “franquismo” por igualar a todas las víctimas.

Realmente lo incomprensible es que esta izquierda sectaria no apoye la dignificación de todas las víctimas que se produjeron por la violencia social , política y religiosa durante décadas de la historia de España, además de exigir que todas los crímenes  de ETA sean investigados y las familias de los asesinados encuentre la paz logrando, a través de una acción pública,  que los asesinos estén en la cárcel y no blanqueados en las instituciones públicas españolas, como exige Bildu para sostener el gonierno de Sánchez.

La campaña de  la izquierda contra esta ley es descomunal y está utilizando todo tipo de “bulos y “montajes”.

Como prueba de esta campaña podemos encontrarla en el falso informe de la ONU que es esgrimido, sin vergüenza alguna, por los portavoces del PSOE, Compromís y de Podemos con la ayuda de los opinadores del régimen socialista, que se abrazan con total entusiasmo a cualquier campaña ideada en la Moncloa.

No existe informe alguno de la ONU.

Existe un documento de 8 folios elaborado por tres colaboradores externos de la organización y lo han elaborado a petición del propio gobierno español, siendo estos tres individuos cercanos colaboradores de Baltasar Garzón expulsado por delincuente de la carrera judicial al vulnerar los derechos humanos de los investigados en procedimientos judiciales que este exjuez instruía

Nunca una organización seria se pronunciaría sobre un texto aún en elaboración y por tanto susceptible de ser modificado durante su tramitación parlamentaria, como sucede en la ley de “concordia valenciana” , y menos se pronunciaría sin escuchar a la totalidad de  las partes implicadas.

Así pues la realidad es que en el caso presente estos tres colaboradores han emitido su escueto informe sólo en base a lo aportado de forma sesgada por el gobierno, sin pedir informe a la Comunitat Valenciana, perdiendo todo atisbo de neutralidad exigida a cualquier experto que se considere como tal.

Para que haya una verdadera reconciliación es necesario que se busque la verdad, y la verdad es lo que esta persigue, para evitar que volvamos a caer en los errores en los que cíclicamente los españoles insistimos en recaer. Una y otra vez.

Pero sobre todo es necesario combatir el silencio que está cayendo como una losa sobre las víctimas de ETA

No es concebible en una democracia que nuestros jóvenes conozcan al detalle la vulneración de los derechos humanos durante la dictadura y lo que sufrieron sus víctimas, pero desconozcan quién fue Miguel Ángel Blanco, como pude comprobar personalmente en la pasada campaña electoral vasca.

También es entristecedor que nuestros jóvenes, y no los tan jóvenes, desconozcan quién fue el ingeniero de Ferrovial Edmundo Casañ o qué ocurrió en el Corte Inglés de Valencia un sábado 16 de diciembre de 1995, en las vísperas navideñas,  donde fue asesinada Josefina Corresa, en ambos casos intervine yo mismo como juez de guardia, y nunca podré olvidar las caras de espanto de ambas víctimas valencianas de ETA y el dolor de los familiares.

Es incomprensible que la izquierda valenciana se niegue a reconocer como hechos condenables y dignos de mantener en la memoria colectiva en el texto de esta ley, a los 9 asesinados por ETA en nuestras tierras y a los 50 atentados producidos. Es muy doloroso que se nieguen a que se recuerde en la ley autonómica a la niña de 6 años asesinada por la explosión de un coche bomba frente al Cuartel de la Guardia Civil de Santa Pola.

La concordia consiste en que las víctimas las consideremos de todos y no nuestras o suyas. Las monjas y curas , los sindicalistas, los políticos de uno u otro signo, los maestros , los miembros de acción católica y los 9 asesinados por ETA en nuestras tierras, todos merecen nuestro respeto, recuerdo y resarcimiento y de esto va la ley valenciana de “concordia”.