Francisco Bueno Camejo «Un avvertimento ai gelosi», el divertido encanto de la sencillez

Ayer se celebró en el Teatro Martín y Soler, -el coliseo pequeño del Palau de Les Arts-, la última de las cuatro funciones de esta ópera bufa del compositor sevillano Manuel del Pópulo Vicente García, suegro de Gioacchino Rossini, creador de la canción española y padre de la saga familiar de cantantes de ópera más famosos del siglo XIX: Manuel Patricio Rodríguez García, María Malibrán y Pauline Viardot-García, amén del propio Manuel García (padre), un gran tenor, preferido por su yerno.

Un avvertimento ai gelosi” es una divertida comedia de enredo escrita con un argumento sencillo, en donde la acción fluye sin disgresiones o trasuntos literarios cruzados. Una historia con encanto que recuerda “Las bodas de Fígaro” de Mozart. Quizás convenga recordar a nuestros lectores que Manuel García fue un gran intérprete de algunas óperas de Mozart, en particular de la trilogía Da Ponte.

El planteamiento escénico fue simple, modesto, pero con encanto: se simuló un ensayo general de la propia ópera de cámara, “Un avvertimento ai gelosi”, en un local cutre. Así, se contrapusieron las vestimentas dieciochescas de los seis personajes frente a los figurantes, responsables de poner en escena la obra, con modernos hábitos casual, de calle; e incluso, indumentarias de ambientes lumpen, rockabilis nostálgicos. La iluminación apenas registró cambios, salvo la escena a oscuras de la supuesta boda entre Sandrina y el Conde. El movimiento escénico, circunscrito al cuadrilátero central.

  • Este embrollo bufo necesitaba de cantantes que fuesen buenos actores

Este embrollo bufo necesitaba de cantantes que fuesen buenos actores, con gracejo cómico. Destacó en este cometido la mezzosoprano madrileña Laura Orueta, con sus gesticulaciones en la única aria que posee en toda la ópera.

Cantar esta partitura belcantista no es nada fácil, por los adornos, cabriolas, matices y articulaciones. Pero ya el propio Manuel García escribió estas composiciones para que fuesen interpretadas por sus alumnos.

En general, los cantantes cuajaron una buena actuación. La soprano mexicana Rosa María Dávila Rivera interpretó muy bien su papel. En la primera de sus arias, la sonorense alcanzó el “do sostenido” en el registro sobreagudo con plena comodidad, como corresponde a una voz juvenil, fresca, y de buena escuela.

Los recitativos, ligeros. A su lado, el bajo-barítono madrileño Marcelo Solís, con un buen instrumento, ágil en los ornamentos y con la voz bien proyectada; aunque le falta un poco de fiato. El tenor oscense Jorge Franco es un lírico-ligero de futuro prometedor. Posee un timbre delicado, noble, que acomete con facilidad los melismas. Sería el perfecto “Don Octavio”, de la ópera de Mozart “Don Giovanni”.

El barítono mexicano Carlos Fernando Reynoso Jurado suplió con talento cómico una voz correcta, pero más discreta que los anteriores. No estuvo mal tampoco como cantante la mezzosoprano matritense Laura Orueta; aunque con recitativos un poquito endebles. Por último, el tenor británico Xavier Hetherington, pese a que interpretó un papel secundario, demostró su tinte dramático en el marco de una voz robusta, carnosa.

Excelente el pianista bilbaíno, Rubén Fernández Aguirre, quien empastó bien con los cantantes y se permitió el lujo, en ocasiones, de ejercer como director musical.

Ficha técnica

  • Lugar y fecha: Palau de Les Arts Reina Sofía, Teatro Martín y Soler, sábado, 20 de noviembre, 19 horas.
  • Programa: “Un avvertimento ai gelosi”, ópera de cámara en un acto con libreto basado en un texto de Giuseppe Maria Foppa y música de Manuel García.
  • Reparto: Rosa María Dávila Rivera, soprano (Sandrina); Marcelo Solís, barítono-bajo (Berto); Jorge Franco, tenor (Il Conte di Ripaverde); Carlos Fernando Reynoso Jurado, barítono (Don Fabio); Laura Orueta, mezzosoprano (Ernesta); Xavier Hetherington, tenor (Menico).
  • Dirección de escena: Bárbara Lluch.
  • Escenografía: Daniel Bianco.
  • Vestuarios: Clara Peluffo.
  • Iluminación: Nadia García.
  • Piano: Rubén Fernández Aguirre.