Fernando de Rosa” Estos lodos”

Es muy conocido el dicho “de aquellos polvos, estos lodos”. Según la Real Academia de la Lengua Española, esta frase hace referencia a que la gran parte de los males que se padecen en la actualidad, “son la consecuencia de descuidos, errores o desórdenes previos, e incluso de hechos aparentemente poco importantes”.

Pues bien, el sanchismo y la izquierda en general, con sus errores y desórdenes han convertido la política española en un lodazal.

Embarrada ha quedado esta semana la memoria de las víctimas del terrorismo salvaje de la banda ETA. Arnaldo Otegi, en un ejercicio más de cinismo y desfachatez política y personal, compareció ante los medios de comunicación para afirmar, en relación con las víctimas, que “sentían enormemente su sufrimiento. Eso nunca debió ocurrir”. “Eso” tiene un nombre: se llama violación de derechos humanos, dictadura del tiro en la nuca y del coche bomba, persecución, falta de libertad y terror. En cifras, “eso” se traduce en más de 850 asesinatos, 2.600 heridos y casi 90 secuestrados. Nunca se debe ocultar bajo el barro, el daño y sufrimiento que los terroristas, entre ellos Otegi, sembraron en la sociedad vasca y en el resto de España.

Hablo de desvergüenza del líder de EH-Bildu, porque al día siguiente desveló porqué había hecho la anterior declaración. Simplemente pretende conseguir que los terroristas que todavía cumplen su condena sean puestos en libertad. Así, afirmó que “si para que salgan los 200 presos hay que votar los Presupuestos, los votaremos”.

Han pasado diez años desde que la banda terrorista ETA anunció su disolución. No han entregado las armas, no hay colaboración con la Justicia para investigar las causas criminales pendientes, y una y otra vez, se insulta a las víctimas con los infames homenajes públicos a los miembros de la banda terrorista. Por eso no me creo las palabras de Otegi. No hay arrepentimiento, ni reconocimiento del daño. Solamente estamos ante estrategia política para, con la ayuda de los socialistas, convertirse en la primera fuerza política en el País Vasco.

Sánchez ganó su moción de censura, entre otros, gracias a Bildu. De igual manera, obtuvo su apoyo para la investidura en la actual legislatura. De esta manera, el sanchismo blanqueó un partido tan oscuro como el sufrimiento que causó el terrorismo. Y como he dicho otras veces, las deudas contraídas, llega un momento en que se reclaman. La comparecencia de Otegi ante los medios fue un mensaje claro a Pedro Sánchez para que pague lo que debe a los batasunos.

Por su parte, el que fue Vicepresidente del Gobierno, Pablo Iglesias, fracasado como aprendiz de político, se dedica a adoctrinar a través de las ondas radiofónicas. Las “puertas giratorias, que tanto han criticado los podemitas, ahora sirven a Iglesias para dar cobertura informativa a Otegi y afirmar que “mientras nosotros construimos puentes, la derecha cava trincheras”. Nosotros es la primera persona del plural, y es muy significativo que Iglesias se coloque junto a los que han utilizado la violencia y el terror como instrumento para hacer política. Triste e insultante ambivalencia de los podemitas.

En esas arenas fanganosas en donde se juntan los batasunos y la izquierda radical populista, es por donde Pedro Sánchez se mueve. Sin embargo, el suelo que pisa no es firme. Esas arenas movedizas acabarán devorándole.

En el ámbito autonómico, el Botànic ya está más que amortizado. El acuerdo de gobierno se alcanzó con el único objetivo de repartirse el poder con voracidad desmedida. Ese fue su vicio de origen, y por eso, ahora sufrimos “estos lodos”, con un President Puig  instalado, cómodamente, en su inacción. Lo único que le mueve son dos preocupaciones. Por un lado, ser el portavoz del enfangado sanchismo y reclamar en relación con Madrid, lo que él tantas veces ha prometido y no hace en la Comunitat Valenciana. Me refiero a la descentralización institucional. Para muestra, un botón: ¿dónde está la Conselleria de Turismo que sería ubicada en Benidorm y que Puig prometió en campaña electoral?

Por otro lado, anda preocupado porque el escándalo institucional que afecta su Vicepresidenta Oltra sobre su gestión de las residencias de menores no le salpique. Sin embargo, el barro de esta historia le acabará ensuciando, al no tener la valentía de cesarla.

La política valenciana necesita de aguas limpias y oxigenadas, por cierto, igual que nuestro lago de la Albufera. Que Compromís esté en el gobierno autonómico y local no es una garantía de esa limpieza

He querido titular este artículo así: “estos lodos”, pues son el fruto de los desaciertos del sanchismo, que ha elegido como compañeros de viaje a quienes quieren llevar a España al abismo y embarran con lodo nuestra historia, instituciones y régimen de libertad. ¡Ya está bien!