Entrevista en exclusiva a Hideo Kojima, que regresa con un videojuego ambicioso y difícil de clasificar

Guillermo del Toro y Norman Reedus son algunas de las estrellas de cine que le han acompañado en este viaje

Hideo Kojima
Hideo Kojima

Paisajes que abruman por su belleza y soledad, personajes que reflexionan sobre la vida y la muerte, y la búsqueda de un futuro esperanzador.

Así es el regreso de Hideo Kojima al mundo de los videojuegos. Uno de los creadores más importantes e influyentes del medio firma su primera obra independiente, la más esperada del año.

Conocido principalmente por la saga Metal Gear Solid, tras varias diferencias creativas Hideo Kojima rompió hace unos años su relación con Konami donde había desarrollado toda su trayectoria profesional.

En 2015 fundó su propio estudio llevándose con él a algunos de sus colaboradores de toda la vida. Death Stranding (PlayStation 4) es la ópera prima de Kojima Productions. Un videojuego difícil de clasificar que profundiza en la conexión entre los seres humanos.

“En el mundo que nos rodea, todos estamos conectados a internet. Sin embargo, esa conexión se ha convertido en un campo de batalla donde nos peleamos unos con otros. Con Death Stranding quiero que la gente reconsidere la conexión entre las personas y que se diviertan al mismo tiempo.

El jugador debe conectar una sociedad fracturada. El drama está en restablecer esa conexión. Tanto el tema principal del juego, su diseño y la narración giran entorno al concepto de la conexión.”, afirma Kojima en una entrevista en exclusiva a RTVE en Nueva York.

Internet se ha convertido en un campo de batalla donde nos peleamos unos con otros

Death Stranding lleva su sello inconfundible. Videojuegos llenos de referencias a la cultura pop, a la filosofía o las novelas de ciencia ficción. Y sobre todo al mundo del cine y a directores como Stanley Kubrick o David Lynch. El toque glamuroso lo ponen los actores.

En esta ocasión, la estrella es Norman Reedus, en la piel de Sam Porter Bridges, el personaje principal de Death Stranding.

“Cuando conocí a Hideo Kojima me pareció un tipo simpático. No paraba de sonreír. Contaba cosas muy extrañas y al mismo tiempo lo hacía con un humor muy particular.

Cuando empezamos a grabar, yo le preguntaba “¿por qué no hacemos esto?” y él no lo dudaba y me decía “me parece bien, y además haz esto, y también puedes hacer esto otro.

No le da miedo estar abierto a nuevas ideas y transmite esa energía y creatividad al resto del equipo”, asegura el actor.

Junto a Reedus completan el reparto Guillermo del Toro, Mads Mikkelsen o Lindsay Wagner. La lista de cameos es interminable.

Death Stranding es una aventura épica y al mismo tiempo honesta. Sam es en apariencia un tipo corriente.

Transporta en soledad objetos de un lado a otro para restablecer la comunicación entre poblaciones. Y al principio lo hace a pie. Se mueve por un mundo desolado que ha sufrido un suceso apocalíptico (conocido como “Death Stranding”).

En su camino, tiene que hacer frente a espectros del más allá, enemigos sobrenaturales invisibles al ojo humano.

Es ahí donde el videojuego se mueve entre los vivos y los muertos. La vida de Sam está en manos del bebé que le acompaña, Baby Bridge (BB), con el que, según su creador, se establece un vínculo especial, “Sam viaja en solitario.

Al principio ve a BB como una parte más de su equipamiento, una carga más. La relación de ambos va evolucionando y se hace más profunda.

Sam no puede ver a los fantasmas, pero BB puede detectarlos. Es capaz de detectar y sentir el más allá. Es un dúo que funciona como un solo personaje y el jugador forma parte de este viaje hasta el desenlace final”.

De ritmo pausado, Death Stranding intenta innovar en su modo de juego online asincrónico. Los jugadores interactuan entre ellos compartiendo el mismo mapa, pero sin entrar en nuestra partida. Y lo hacen dejando objetos, señales o construcciones que nos facilitan el viaje.

La idea es que los jugadores, sin verse, se ayuden entre ellos, conectarlos para construir un mundo mejor.

La idea de Kojima es que “el jugador piense por qué otra persona ha puesto una escalera o un puente en un lugar determinado.

Quiero que reflexionemos sobre los sentimientos de cada jugador, que nos pongamos en su lugar y se establezca una conexión entro todos los que juegan. Esa es la clave del sistema de juego que hemos creado”.

Quiero que se establezca una conexión entre todos los que juegan

La fusión online de los caminos creados por cada jugador, expande la experiencia de juego de Death Stranding hasta límites que aún se desconocen. “El camino que realiza el jugador deja una huella en el mapa.

Es su vida en el juego. Puedes tomar tu propio camino o seguir el camino de otro. Cuanto más jugadores jueguen, más caminos y experiencias podrás vivir cada vez que te conectes”, nos dice su creador.

Una propuesta arriesgada, no apta para todos los públicos, que se aleja de los cánones de lo comercial. Death Stranding explora nuevas fronteras narrativas que aportan mayor profundidad artística al videojuego. Si no fuese así, no sería una obra de Hideo Kojima.