Los premios más famosos del cine conllevan múltiples beneficios, tanto para los premiados como para los negocios locales, servicios de limusinas, empresas de alquiler de joyas, etcétera

El próximo domingo 24 de febrero tendrá lugar una de las galas del cine más esperadas: los Oscar.

Unos premios que gozan de prestigio internacional y que muchos galordonados aprovechan para hablar de problemas sociales y políticos.

La gala, además y por primera vez desde hace 30 años, no tendrán presentador; una decisión que no ha estado exenta de polémica. Pero al margen de esta y de lo que supone ganar una estatuilla, los Oscar tienen una cara oculta.

Y es que, según los datos que maneja el comparador Acierto.com, resultan tremendamente rentables para todas las partes; desde para los propios actores, hasta para los negocios de la zona.

Unos premios muy rentables

Así y aunque las estrellas no reciben dinero -eso sí, la estatuilla cuesta unos 657 euros-, estar nominado a mejor actor o actriz supone ganar un 20% más en el siguiente papel, y la facturación en taquilla puede incrementarse hasta un 150% después de la ceremonia.

En cualquier caso, debe tenerse en cuenta la inversión que llevan a cabo los productores, que solo en los DVDs que envían a los académicos, pueden llegar a gastar hasta 250 mil euros.

A este desembolso hay que añadirle el de la campaña de difusión, la publicidad, y demás.

Otro de los beneficios económicos tiene que ver con los anuncios. Emitir uno de 30 segundos durante la gala ronda los 2 millones de euros.

Sobre la economía local, los datos revelan un impacto que no baja de los 60 millones de euros -productoras, actores, invitados y demás gastan a espuertas en restaurantes, hoteles, etcétera. Solo en limusinas el gasto estimado es de 1,5 millones de euros.

Hasta 16 millones de euros por joya

Pero los actores no serán los únicos que brillarán durante los Oscar, sino que también lo harán las joyas.

Diamantes, rubíes, pendientes, anillos, gargantillas y todo tipo de accesorios lanzarán sus destellos y formarán parte del vestuario de las celebridades.

Lo más sorprendente es su precio: algunas de las que se han lucido hasta el momento incluso han superado los 20 millones de euros. 

Entre las más caras se encuentran el collar de diamantes de Lucida Start que vistió Anne Hathaway en los Oscar 2011, cuyo valor alcanza los 8 millones de euros.

Los pendientes de Lorrain Schwartz y el anillo que llevó Angelina Jolie en 2009 -todo cuesta 3 millones de euros-, el conjunto de pendientes.

La sortija del que presumió Cate Blanchett en 2014 -12 millones de euros-, y la réplica del diamante Hope que vistió Gloria Stuart en 1998, este valorado en 16 millones de euros.