El actor Luke Perry ha muerto a los 52 años tras no sobrevivir a un derrame cerebral masivo, tal y como han informado desde TMZ. Una triste noticia que ha dejado a sus seguidores y a los fans de Sensación de vivir sumidos en la más profunda tristeza.    El actor ingresó el pasado miércoles de urgencias tras sufrir un derrame mientras estaba en su casa de California. Desde su equipo se comunicó que los médicos le habían sedado, esperando a que el cerebro se recuperase del trauma. Pero el famoso actor no ha conseguido sobrevivir al daño, que le afecto a gran parte del cerebro, encontrando su fatídico final este lunes 4 de marzo.

Sus compañeros de la aclamada serie de televisión que marcó una generación para siempre se volcaron en mensajes de apoyo y animo. Ahora lamentan la triste perdida. También han empezado a transmitir sus pésames a sus hijos, Jack y Sophie, fruto de su matrimonio con Rachel Sharp.    Perry alcanzó la fama encarnando a Dylan McKay en la serie Sensación de vivir, que se convirtió en un auténtico fenómeno en el momento de su estreno.

En la serie que le catapultó a la fama, Perry interpretaba a un niño malo con aires de James Dean: conquistó a todo el público de los noventa en 200 episodios. Recuerden cómo, en el capítulo en el que fue presentado -el tercero-, se parte la cara por el indefenso Scott, que estaba siendo atacado por unos matones. Su presencia era imponente y bastaba para desarmar a otros chulos. Al fin y al cabo, él era el rey de todos ellos.

Su personalidad era compleja, constantemente atacada por ciertos traumas, por ciertos nubarrones internos. Tenía problemas con el alcohol. Arrastraba dolores familiares. Vivía solo. Peinaba tupé y lucía gafas de sol como sólo unos pocos saben.