Los amores lésbicos olvidados por la industria del cine

Los amores lésbicos olvidados por la industria del cineLos amores lésbicos olvidados por la industria del cine

La Universitat de Valencia en colaboración con el Aula de Cinema, impulsado por el  Sedi: Servei d’Informació I Dinamització- Universitat de Valencia y dentro de su programa “Diversitats”, realizarán durante el mes de Mayo un ciclo dedicado a la visibilidad de las relaciones lésbicas con una  perspectiva cinematográfica.

Desde el nacimiento del cine, las películas de temática lésbica han sido realizadas con cuentagotas y han tenido más dificultades que el cine gay masculino  para abrirse camino en las pantallas de nuestros cines. Considerado un tema tabú durante muchos años, en los últimos tiempos y, sobre todo, en Europa, ha sido más habitual ser testigo de grandes historias de mujeres lesbianas que desafiaban su entorno para declararse tal y como eran.

En la Europa de los años veinte y en pleno auge del cine Alemán gracias a la creación de la todopoderosa UFA (Universum Film AG),coincidió con un momento en que la capital alemana vivía los alegres tiempos de libertad sexual que siguieron a la Primera Guerra Mundial.  A pesar del agotamiento económico y desgaste social que sufrió el pueblo alemán después del conflicto bélico, la ciudad de Berlín vivió una época denominada los ”dorados años veinte”, donde se respiraba un ambiente de renacimiento cultural y creatividad inusitada, llena de clubes, bares, cafés, salones de fiesta y teatros cabaret; repleta de influencias en la literatura, el cine y el teatro. Las ideas de la época, combinadas con el jazz y las mujeres modernas fueron una ruptura de esquemas y costumbres. Ciertamente, es una década de emancipación y poder para el género femenino, en la que Berlín y París disfrutaban de charlas intelectuales y diálogos literarios y cinéfilos

Tal y como nos cuenta la periodista norteamericana Diana McLellan, en 1925 la gran Greta Garbo, que contaba sólo 19 años, había firmado un contrato con la Metro Goldwyn Mayer que implicaba trasladarse a Hollywood. Sin embargo, antes viajó junto a su descubridor, el director sueco Mauritz Stiller, a Berlín para rodar allí una película titulada «Bajo la máscara del placer», a las órdenes del mismísimo Georg Wilhelm Pabst que se había quedado prendado del rostro de la Garbo y le ofrecía el papel protagonista en dicho film.

En aquel Berlín disoluto, la joven actriz se dejó arrastrar “al garito más salvaje del lesbianismo berlinés: el cabaret El ratón blanco y allí conoció a una excitante mujer que tendría un papel secundario en la misma película. Una joven madre, de pelo negro y piel blanca, atrevida y mundana llamada Marlene Dietrich y que estaba encantada de llevar a Greta por aquel nuevo mundo de bares de Gays y lesbianas. Allí vivieron un romance, que durante más de seis décadas ambas negaron, pues la puritana sociedad hollywoodiense no hubiese aceptado dicha condición en las que eran ya grandes estrellas consagradas.

Los amores lésbicos olvidados por la industria del cine

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En éste contexto se filmó el que se considera el primer film lésbico de la historia del cine,  “Muchachas de uniforme” ( Mädchen im Uniform) de 1931 dirigido por Leontine Sagan. El argumento se centra en un internado para hijas de militares, allí se produce el romance entre una alumna y su profesora. La escena del beso de buenas noches entre ambas, a pesar de su sencillez causó gran revuelo entre el público. Con la llegada del nazismo y el clima político que propició la II Guerra Mundial en Europa, desaparecieron este tipo de películas, las cintas fueron quemadas e incluso desaparecieron para siempre.

Al otro lado del océano, muchas actrices lesbianas o bisexuales tenían un rol significativo en Hollywood, pero sus tendencias sexuales raramente se reconocieron socialmente y mucho menos se mostraron en la pantalla. En la década de los años de 1920 a 1950 estas actrices formaron parte de lo que ellas mismas denominan “Círculos de costura” (Sewing circles) un eufemismo popularizado por Marlene Dietrich. Con ello se referían a las reuniones lésbicas que se realizaban en Hollywood. Ante la imposibilidad de expresar abiertamente su sexualidad, a través de dichas reuniones fueron capaces de establecer relaciones románticas o meramente sexuales entre ellas.

La homosexualidad en clave femenina ha tenido que recorrer un largo  y a menudo espinoso camino señalada por su condición de tema tabú entre los grandes mandamientos del código Hays, una censura autoimpuesta en los Estados Unidos, durante las décadas de los años 40 y 50. La proyección que de estas relaciones se realizó en la pantalla, visibilizaba el lado más oscuro, siniestro o monstruoso, siempre crítico o enmascarado.

De época son algunos personajes sobre mujeres sexualmente ambiguas como la aparición de Marlene Dietrich en la película “Morocco” de 1930 dirigida por Josef von Sternberg, “o Greta Garbo flirteando con una sirvienta en “ La Reina Cristina de  Suecia” de 1933 dirigida por Rouben Mamoulian, o las manos de Mrs Danvers, de la poderos Judith Anderson acariciando la ropa interior de la difunta “Rebeca” de 1940 dirigida por Alfred Hitchcock.

Con una sociedad que consideraba la homosexualidad en femenino como una aberración inexistente o como una enfermedad, no es extraño que algunos vieran en el personaje de Cowboy Juanita Calamidad, una especia de pionera transgresora a pesar de todo el empalago hollywoodiense. ¿Qué quería decir  Doris Day cuando cantaba su “Secret Love”

Las robustas figuras femeninas de Joan Crawford y Mercedes McCambridge acaban sobresaliendo sobre el resto de los personajes masculinos dentro de una historia y de un western bastante atípico.  “En “Johnny Guitar” de 1953 y dirigida por Nicholas Ray,  las protagonistas,en faldas o pantalones vaqueros,constituyen los auténticos prototipos del género y de la épica del western.

A principios de los años sesenta, cuando el Comité de Actividades Antiamericanas estaba bastante debilitado, algunos directores desafiaron al Código Hays, y se realizaron algunas películas destacables en el cine lésbico.  “Esta obra podrías llevarnos a todos a la cárcel”. Fueron las palabras del director del teatro de Nueva York cuando vio la escena de la confesión, con el reconocimiento del amor de una mujer por otra. Escrita por Lillian Hellman sería todo un éxito y trasladada a la pantalla en dos ocasiones por el director William Wyler. En “La Calumnia de 1961, nos muestra el puritanismo, la denuncia social y lesbianismo, con penitencia incluida, que reunía en la segunda versión a una Audrey Hepburn a la búsqueda de nuevos horizontes y a una Shirley MacLaine como la víctima del “amor oscuro”.

A Barbara Stanwyck le tocó en suerte encarnar uno de los primeros y ya definidos personajes lésbicos en la pantalla. Como objeto de su deseo, y perdición,  la exmodelo y ahora actriz Capucine paseando su estilo New Look por un burdel de Nueva Orleans. La Gata negra”, cuyo título original nos es muy revelador “Walk on the Wild Side” de 1962 y dirigida por Edward Dmytryk, basada en la novela homónima de Nelson Algren fue estrenada a principios de los años sesenta, recibiendo las calificaciones más severas por atentar a la moral y a las buenas costumbres.

Los amores lésbicos olvidados por la industria del cine

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El film aúna un profundo drama, una historia romántica, y la crítica social ya que se sitúa en el contexto de la gran depresión americana. El cómo trata el tema de la prostitución, incluida la de chicas menores de edad  (maravillosa Jane Fonda)  determinaron que levantase una gran polémica, provocando un escándalo en una parte del público, no acostumbrado al atrevimiento y naturalidad con la que se exponen extremos como la orientación homosexual de una mujer, el ambiente de corrupción y degradación personal que se vive en el interior del prostíbulo, la violencia brutal que se ejerce sobre las prostitutas y la situación real de retención y secuestro en la que se encuentran atrapadas las chicas. Es la primera película americana que presenta explícitamente en pantalla un caso de amor lésbico.

Durante los años setenta y ochenta se produjo una explosión de cine softcore (porno blando) y erotismo dramatizado. A los productores no les importaba la calidad de las películas, ni la opinión de los críticos. Más bien atendían a la calificación que (dependiendo del país) les diesen las autoridades a sus films: “para mayores de 18” o “clasificada S” no era lo mismo que “clasificada X”, lo cual condenaba a las películas al circuito más minoritario de las salas pornográficas. En éste tipo de cine, las relaciones sexuales entre mujeres se utilizaban como un festín visual para hombres heterosexuales y no consideraban la relación como un auténtico amor lésbico. Aún así encontramos interesantes títulos como: “Las ciervas” (Les Biches ) de 1968 con guión y dirección de Claude Chabrol, “Las amargas lágrimas de Petra von Kant” (Die Bitteren tränen der Petra von Kant)  de 1972 con guión y dirección de Rainer Werner Fassbinder o “ Je, tu, il, elle” (I, You, She, He) de 1974, con guión y dirección de  Chantal Akerman.

Los amores lésbicos olvidados por la industria del cine

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En los años noventa la homosexualidad masculina fue ampliamente tratada en el cine. Sin embargo, las películas de amores lésbicos seguían escaseando dando preferencia al cine transexual y que podría considerarse otra forma de invisibilizar a la mujer y su entorno. Aunque ya metidos en la primera década del siglo XXI, los títulos sobre amores lésbicos van proliferando con distintos resultados de calidad cinematográfica, donde dichas relaciones se muestran sin prejuicios, castigo o penitencia.

Es una colaboración de:

Maite Orduña. Colaboradora de Valencia News. Los amores lésbicos olvidados por la industria del cine