El Besamanos extraordinario a la Virgen de los Desamparados finalizó a las diez de la noche tras el paso de más de 12.000 devotos

– El acto aunó “el deseo de los fieles de estar cerca de la Patrona con la cercanía de la Virgen a todos sus hijos en este tiempo de pandemia”

El Besamanos extraordinario a la Virgen de los Desamparados celebrado ayer en la Basílica finalizó a las diez de la noche “tras el paso del último devoto de los más de 12.000 que participaron para ofrecer a nuestra Patrona muestras de cariño, fervor y devoción, y peticiones de acción de gracias y de amparo ante el sufrimiento, especialmente en este tiempo de pandemia”, ha destacado el vicerrector, Álvaro Almenar

El solemne acto, en el que los devotos realizaron un pase reverencial ante la imagen de la Mare de Déu en el interior de la Basílica, se celebró “sin incidencias, siguiendo el protocolo de medidas frente a la Covid-19 y aunó, por un lado, el deseo de todos los fieles de poder estar cerca de la Virgen y, por otro, el deseo de Ella de acercarse a todos sus hijos”, según Almenar, que ha deseado poder celebrar el próximo Besamanos el año que viene “con  total normalidad”.

Del mismo modo, el cardenal arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares, participó por la mañana en el Besamanos excepcional y rezó ante la imagen de la Mare de Déu, al igual que los niños de la Escolanía que cantaron ante la Mare de Déu, dirigidos por Luis Garrido.

A pesar de la lluvia y el frío, presente en algunos momentos del día, miles de devotos quisieron tomar parte en este solemne acto, atípico por las fechas, ya que tradicionalmente se celebra en mayo, y porque la imagen no pudo ser tocada ni besada.

  • La primera devota que entró en la Basílica para realizar el pase reverencial ante la imagen de la Virgen de los Desamparados fue Ana Isabel Gómez, tras esperar más de dos horas la apertura de la puerta de bronce.

Tras ella fueron pasando, uno a uno, todos los devotos que quisieron sumarse al Besamanos, en el que se cumplieron las medidas de prevención frente a la pandemia.

Para vigilar y velar por el cumplimiento de este protocolo, en el Besamanos colaboró cerca de un centenar de voluntarios de los Seguidores de la Virgen, de la Corte de Honor y de los “Eixidors”, haciendo turnos en grupos de veinte, que se encargaron del control de la fila, distancias de seguridad y de las puertas de acceso y salida; ofrecimiento de hidrogel; y toma de temperatura antes de entrar al templo.

Igualmente, todas las oraciones a lo largo de la jornada de ayer tuvieron muy presentes a las víctimas de la pandemia y los fieles también pudieron colaborar con la obra social que impulsa la Basílica destinada a la Fundación Maides, Villa Teresita, Provida y obras de caridad de la Basílica.