El líder de la aplicación, Jack Dorsey, declara que la publicidad influye en el voto de los usuarios

«Creemos que el alcance del mensaje debe ganarse, no comprarse»

La red social Twitter, que cuenta ya con 130 millones de usuarios, prohibirá a partir del 22 de noviembre cualquier operación pagada de propaganda política. Esto supone un cambio significativo para las campañas electorales, ya que actualmente los anunciantes pueden enviar propaganda personalizada a un público muy específico.

La plataforma emitirá los anuncios registrados hasta el 15 de noviembre para proporcionar a los anunciantes actuales un período de aviso antes del cambio de vigencia.

La noticia la anuncia el líder y cofundador de la empresa, Jack Dorsey, quien asegura que la propaganda política puede influir en el voto de los usuarios. El empresario explica que prefiere que los mensajes políticos se ganen a la audiencia por la importancia que le den los usuarios, no por ser anuncios pagados.

Una cualidad significativa de Twitter es la capacidad de «crear» una opinión pública propia. El usuario elige a quién seguir y a quién no, por lo que elige de qué estar informado. «Creemos que el alcance del mensaje debe ganarse, no comprarse». Así lo anunciaba Dorsey en un hilo de Twitter este miércoles.

 Jack Dorsey, cofundador y director ejecutivo de Twitter
Jack Dorsey, cofundador y director ejecutivo de Twitter

«Un mensaje político gana alcance cuando las personas deciden seguir una cuenta o retuitear. Pagar por el alcance elimina esa decisión, la cual no debe verse comprometida por el dinero», continúa.

Según los propios fundadores de la red social, Twitter es tan solo una pequeña parte de un ecosistema de publicidad política mucho más grande. «Algunos podrían argumentar que nuestras acciones de hoy podrían favorecer a los titulares. Pero hemos sido testigos de que muchos movimientos sociales alcanzan una escala masiva sin publicidad política», añade Dorsey al anunciar la nueva medida.

Twitter y las campañas electorales

Con este paso Twitter se desmarca de Facebook, que sí da vía libre a la propaganda electoral. Sin embargo, su plataforma está muy cuestionada por el escándalo de Cambridge Analitica, que utilizó millones de datos de usuarios para fines políticos en las elecciones que ganó Donald Trump. 

Como en esas elecciones, tambien se cuestionó la poderosa influencia de las redes sociales en los resultados del Brexit o en la campaña contra el acuerdo de paz de Colombia, las cuales triunfaban en las urnas sorprendiendo al resto de la política convencional.

Otra de las preocupaciones que le ha llevado a tomar esta decisión a la plataforma es la desinformación que existe en redes sociales. «La información engañosa no verificada y las falsificaciones profundas crecen a una velocidad abrumadora», alude. 

Los mensajes se automatizan para cada perfil y no hay ningún tipo de control sobre las noticias falsas. Según los expertos, la propaganda se mezcla con los mensajes de opinión personal y apenas hay controles o manera de contrarrestar la desinformación y los bulos. 

Libertad de expresión

El CEO de Twitter reclama que haya también requisitos de transparencia publicitaria, aunque admite que es «muy difícil de hacer». Asegura que solo admitirán publicidad para acudir a votar o a registrarse electoralmente.

Dorsey asegura que no es una cuestión relacionada con la libertad de expresión. «Pagar para aumentar el alcance del discurso político tiene ramificaciones significativas que la infraestructura democrática de hoy puede no estar preparada para manejar. Vale la pena retroceder para abordar», concluye.