El presidente de la Asociación Española de Banca (AEB), José María Roldán, ha asegurado que, pese el nuevo retraso en la subida de los tipos de interés, los bancos no se plantean la posibilidad de comenzar a cobrar a sus clientes por los depósitos.

Así lo ha puesto de manifiesto durante su intervención en el seminario Las finanzas sostenibles y su importancia en el futuro de la economía organizado por la Universidad Menéndez Pelayo y la Asociación de Periodistas de Información Económica (Apie).

«Tenemos que entender que, de facto, el límite de remuneración de los depósitos minoristas es cero.

No nos planteamos la posibilidad de cobrar por estos depósitos», ha asegurado el presidente de la AEB.

Esta situación no es extraña ya en algunas partes de Europa como Alemania, donde se han dado casos, como el banco Raiffeisenbank Gmund & Tegernsee, que cobra por los depósitos más elevados.

Las grandes empresas y las instituciones ya ven cómo les cuesta dejar su dinero en Alemania, pero también en otros países como Bélgica o los Países Bajos.

Roldán ha sostenido que el retraso en la subida de tipos de interés perjudica a los márgenes de los bancos, justo lo contrario de lo que minutos antes afirmaba el vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), Luis de Guindos, en el mismo foro.

«Los bajos tipos de interés, nosotros (el BCE) creemos que no es una causa de la baja rentabilidad de la banca por una razón importante: los tipos bajos han generado una situación de recuperación económica que ha permitido la reducción de los préstamos dudosos, además de un incremento de la demanda de crédito», ha explicado el extitular de Economía español.

Los tipos bajos reactiva la economía, pero exigen más capital

Roldán ha explicado que el BCE «tiene que hacer lo que tiene que hacer», que es actuar pensando en la situación de la inflación y los riesgos para la economía.

En su opinión, este mensaje es «perfectamente compatible» con el hecho de que los tipos negativos «no son buenos» para los márgenes bancarios.

Según ha recordado, el negocio bancario toma prestado en el corto plazo para prestar en el largo, por lo que una política monetaria expansiva que aplane la curva de tipos provoca que la transformación de los plazos pierda su valor.

Roldán ha explicado también que la política monetaria expansiva y la reducción de tipos de interés provoca un aumento de la demanda de crédito y una reactivación de la economía. Sin embargo, la supervisión prudencial exige cada vez más capital, por encima de los requerimientos mínimos, lo que conduce a una situación contradictoria.

«Por un lado me empujan a prestar, pero cada vez que concedo un crédito tengo que poner más capital para poder financiar ese crédito.

Empujas a que haya más demanda, pero los mayores requerimientos de capital hacen difícil que los bancos puedan atender a esa demanda. Es contradictorio», ha señalado.