El problema de la paja del arroz que queda en los campos una vez segados vuelve a ser noticia un año más. Después de que la Unión Europea hace ya más de 10 años prohibiese con una directiva estas quemas aún nos e ha dado solución a esta paja del arroz. Las distintas administraciones han estado o bien mirando hacia otro lado o bien realizando estudios a muy pequeña escala que no han dadouna solución definitiva al problema.

paja por recoger

La paja o se recoge o se ha de quemar, porque dejarla en el campo produce su pudrición en plena «perelloná» que es cuando los campos han de volver a inundarse. Esta pudrición en el agua causa la eliminación de oxígeno del agua y por tnto la mortandad de peces.

AVA vuelve a exigir un año más soluciones definitivas y no más parches

La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) alerta de que las restricciones impuestas por las Administraciones a la quema de la paja del arroz y los efectos de la reciente gota fría han ocasionado un grave daño ecológico. Este daño será notable en la mitad norte del parque natural de La Albufera, desde Sollana hasta Valencia. Al generar aguas negras sin oxígeno que amenazan con provocar una elevada mortandad de peces.

El temporal ha arrastrado a las acequias la paja no recogida que ahora pudre y elimina el oxígeno del agua

Las últimas lluvias torrenciales han arrastrado a centenares de arrozales y acequias del paraje protegido montones de paja que aún no se habían podido retirar o ‘fanguear’. Es decir, mezclar en la tierra para convertirla en materia orgánica. La Conselleria de Agricultura no permitía este año quemar este residuo en la zona norte del parque, puesto que la autorización se alterna anualmente y en 2020 era el turno de la mitad sur, que comprende fundamentalmente los términos de Sueca y Cullera. Desde entonces, la paja arrastrada se está pudriendo y ello desencadena el fenómeno de la anoxia, que ennegrece las aguas y las deja sin apenas oxígeno.

AVA-ASAJA advierte de las nefastas consecuencias que pueden haber tanto desde el punto de vista ambiental, en forma de mortandad de fauna y flora en un espacio de alto valor ecológico, como desde el punto de vista agronómico, ya que si la paja no se retirara en unas semanas los agricultores tendrían serios problemas para sembrar la próxima temporada y para prevenir la incidencia de plagas y enfermedades que afectan al cultivo del arroz.

AVA apuesta por la revalorización pero exige la quema de aquél que no pueda ser retirado

El responsable de la sectorial del arroz de AVA-ASAJA, Miguel Minguet, explica que “no es la primera vez que las limitaciones a la quema de la paja causan este desastre medioambiental, pero queremos que sea la última. Para ello hay que aprender de los errores. Estamos de acuerdo en que la retirada y la revalorización debe ser la prioridad a la hora de gestionar este residuo. Pero todo aquel que no pueda ser retirado por falta de tecnología debería ser incinerado. Siempre de una manera ordenada y controlada para evitar molestias a la sociedad, porque a día de hoy es la mejor solución agrícola y medioambiental”.

agua estancada con efectos de pudrición

AVA-ASAJA valora el trabajo que está acometiendo el Ayuntamiento de Valencia mediante la puesta en marcha de brigadas de maquinaria para limpiar de cañas y paja las acequias. Sin embargo, la organización agraria lamenta, una vez más, que la Generalitat Valenciana no está a la altura de las circunstancias a pesar de ser la administración que ostenta las competencias de todo el parque natural de La Albufera.