El día 20 de noviembre es un día señalado a fuego en nuestra historia. Franco murió y con él murió parte de su dictadura. Parte, solo parte, porque otra parte mantuvo sus privilegios económicos y sociales: la Iglesia, las grandes corporaciones económicas, los tribunales de justicia y la policía del régimen, y lo que es peor, los torturadores salieron impunes. Ahora UP y el Gobierno dan pasos para poder juzgar todos aquellos crímenes de la dictadura y conseguir cerrar de una vez por todas el amargo capítulo del franquismo. Memoria y justicia frente a la barbarie.

A su vez, el día 20 de noviembre es un día que también nos hace mirar al futuro. El 20 de noviembre de 1989 se aprobaba la Convención de los Derechos del Niño destinada a proteger los derechos de la infancia. He odio alguna vez que las niñas de África no tienen derechos humanos. En esta frase se dice niña y no niño (que los niños africanos tampoco tienen derechos humanos), porque son las niñas las que son más vulnerables y la que más sufren las guerras. Mutilaciones, violaciones, asesinatos… Ojo, que no es menos cruel convertir a los niños en niños-soldado que luego mutilan, violan y asesinan. Nuestro mayor afán, aquí y allá, en todos los lugares del mundo, es que todas, y especialmente la infancia, podamos disfrutar de todos los derechos humanos: la libertad, la igualdad, la vida, pero también la salud y la educación.

Si queremos proteger a la infancia (y esto me preocupa mucho como madre) tenemos que seguir empujando en tres claves fundamentales: justicia social y derechos humanos, feminismo e igualdad, ecología y combate contra el cambio climático. Porque sin justicia social y derechos humanos tendremos ricos cada vez más ricos y pobres cada vez más pobres, es decir, garantía de desigualdad, de pobreza y miseria. Porque sin feminismo las niñas y mujeres de hoy seguiremos siendo un colectivo mayoritario en grave desigualdad, y, sinceramente, no parece una buena idea para una sociedad de futuro, sana, justa y democrática. Porque sin medio ambiente no hay futuro digno para la infancia de hoy, no hay economía que proteger, no hay planeta B. Basta de blablabla.

Estas tres claves son las que guían nuestras propuestas y están relacionadas entre sí. El Ingreso Mínimo Vital va en el camino de paliar las más graves desigualdades y debemos, a corto y medio plazo, ampliar la cobertura y la cantidad de la prestación. La ley de «solo sí es sí», la lucha contra el proxenetismo, igualar permisos de maternidad y paternidad para que no nos penalicen las carreras profesionales a las mujeres, van en la línea de la igualdad y el feminismo. Reducir el consumo de carne, descarbonizar la economía, plantear una empresa pública de energía y dar más peso a las renovables es apostar por el medio ambiente. Tenemos que seguir profundizando y pensando en lo municipalista como formación local: transporte público verde, libre de violencia de género y de odio, accesible económicamente a todas, procurando trabajos de calidad en la ciudad, implantando energías limpias en todos los espacio posibles…

Como decía al principio, el 20 de noviembre es un día de memoria y de futuro. Hagamos justicia, cosamos este país que lleva 90 años dividido en vencedores y represaliados y miremos al futuro con valor y unidad. Los retos son mayúsculos, nuestra determinación también. Podemos crear una sociedad basada en la justicia social, feminista, que cuide el medioambiente y que sobretodo, así, será próspera. Para ello hace falta buena política. Siempre hemos creído en la capacidad de la buena política, la política valiente, y en ello estamos y en ello estaremos.

Mar Traver
Secretaria de Comunicación de Podem Valencia