Mendes toma el mando y pone la continuidad de Pizzi en entredicho

Apenas ha pasado una semana desde que Bankia y Peter Lim anunciasen el acuerdo alcanzado para la compra de la entidad, y la planificación deportiva se ha puesto ya patas arriba. La cronología es precipitada e implacable, en concordancia con las urgencias por configurar una plantilla partiendo desde mediados de junio cuando el resto de equipos de la Liga llevan meses armando sus conjuntos. La primera fricción no ha tardado en llegar, y tiene como protagonista al inquilino del banquillo de Mestalla.

Hace una semana, Amadeo Salvo transmitió a Rufete la necesidad de poner en ‘stand by’ gran parte de las operaciones que el manager general, con la colaboración de Ayala y Joan Salvans, tenían entre manos. En casos como el de Aleix Vidal, congelar las negociaciones no sentó demasiado bien a la parte contraria. El presidente se limitó a transmitir a los responsables deportivos la primera decisión de Lim: esperar a que su hombre de confianza en la parcela deportiva, Jorge Mendes, comenzase a tomar decisiones para la configuración del equipo este verano. La lentitud en la burocracia necesaria para poder tener todos los papeles en regla antes de firmar futbolistas fue el otro motivo esgrimido.

Esas decisiones se pusieron sobre el tapete el pasado miércoles por la tarde, en la reunión mantenida en el despacho profesional de Salvo en Paterna. Allí, con el propio Salvo, la ejecutiva Lay Hoon Chan y el responsable de marketing Luis Vicente Douwens como testigos, Mendes expuso a Rufete su concepto de Valencia tras escuchar, de boca del de Benejuzar, el informe técnico realizado a seis manos junto a Salvans y Ayala, con la colaboración de los técnicos y ‘scouts’ de la Academia y, obviamente, con ‘imputs’ del técnico de la primera plantilla, Juan Antonio Pizzi.

La versión oficial trasladada por alguno de los presentes es que Rufete propondrá y Mendes dispondrá a la hora de buscar perfiles de futbolistas que encajen en los puestos que, según el manager general, necesitan ser reforzados. Sin embargo, Mendes sorprendió a los componentes de la dirección deportiva con dudas e inseguridad respecto a la idoneidad de Pizzi para dirigir a la plantilla la temporada que viene. Según el programa Sillas Gol, dicha reticencia a respaldar la continuidad del argentino tiene otro motivo: que un técnico de su confianza, Nuno Espírito Santo, pudiese hacerse cargo del banquillo valencianista. El ex técnico del Río Ave portugués, del que se desvinculó hace unas semanas, es el favorito del agente portugués para entrenar al Valencia.

La idea del superagente luso no sentó demasiado bien ni a Rufete ni al presidente Salvo, que en más de una ocasión han refrendado públicamente el trabajo de un entrenador que llevó al Valencia a semifinales de la Europa League y estuvo a apenas un minuto de colarse en la final, si bien es cierto que la trayectoria en Liga fue irregular. Ambos, además, muestran inquietud respecto a la cuota de poder que pueda acumular Jorge Mendes, limitando notablemente la capacidad de decisión de ambos en la parcela de altas y bajas.

De hecho, la primera pista importante respecto a las dudas en torno al incierto futuro del técnico vino dada por su llamativa ausencia en la reunión del miércoles. Según fuentes del club, Pizzi estaba de vacaciones y se consideraba que el informe elaborado junto a Rufete era más que suficiente para que su opinión estuviese representada en el cónclave. Al argentino le queda un año de contrato todavía con el Valencia y, según su entorno, tiene vinculada a su figura el futuro de sus colaboradores más estrechos: el segundo entrenador Manuel Suárez, el tercer técnico Rolando Carlen y el preparador físico Alejandro ‘El Profe’ Richino.

Foto: AFP