De L’Alqueria del Basket a rival de Valencia Basket. Suena paradójico, pero le ocurre a Julián Martínez. Habitual en la Escuela de Tecnificación Femenina que se organiza en verano en la casa del baloncesto europeo de formación y en Calvestra, se hizo cargo el pasado mes de Campus Promete, en Liga Femenina Endesa, ayudando a cambiar el ritmo del equipo riojano, que se mide ahora al conjunto taronja.

“Ojalá hubiera 10 clubes como Valencia Basket que apuestan realmente por la igualdad de género, que van a más con paso firme con el proyecto femenino y además la gente involucrada lo siente así tanto dentro del club, como la afición, con 5000 personas en algunos partidos y dotándole de toda la infraestructura que tiene el masculino a su servicio”, explica.

Pero ahora llega como rival. Y lo hace en forma. Con 3 victorias consecutivas y dos de ellas ante equipos de la zona noble. “Subidas en la ola. Tenemos que intentar prorrogar el estado de ánimo de las jugadoras. Exigimos, pero desde este estado de ánimo y desde el buen rollo”, reconoce. Sabe que el partido será complicado por el rival, a pesar de las bajas taronjas. “Mi padre me decía que para él quisiera las desgracias de otros. Ver un equipo con 11 jugadoras en rotación y capacidad de reforzarse cuando se cae una… Además conocen el juego, juegan buen baloncesto, toman buenas decisiones, hace un trabajo espectacular”, analiza.

“Desde la envidia, es un equipo parecido al nuestro. La responsabilidad está repartida, con mucha calidad en cualquiera de las opciones que tienen para tomar las riendas, a nivel de partidos y en cada posesión. Tienen muchos recursos para terminar con mucha calidad las acciones”, expone.

Martínez, no quería dejar pasar la oportunidad de hablar de la Escuela de Tecnificación Femenina, que cada año se consolida, y en la que participó en su inicio. “Es un privilegio, el primer año tuvimos de 24 hasta 11 jugadoras de diferentes selecciones, casi es un regalo poderlas entrenar. Si tengo ocasión repetiré. La Escuela de Tecnificación, no solo la recomiendo, sino que reconozco que incluso es difícil entrar porque son plazas limitadas. Cuanto más trabajo y mejores entrenadores hay, mejor es un Campus, y pasar una semana con entrenadores como Jordi Vizcaíno o Gloria Estopà, por ejemplo, te da una visión del baloncesto espectacular, de mucha calidad”, resume.