El doble rasero

Aquí andamos una semana más, a vueltas con una venta que todos sabían que iba a alargarse un tiempecito. Y a ello habrá que sumarle la posventa, que será igualmente farragosa para todas las partes. El cambio de manos en el Valencia va para largo, pero eso ya lo saben. Así que hablemos de otras cosas.

Por ejemplo, del presidente del Valencia. Una persona a la que conozco desde hace años y con la que, pase lo que pase en los próximos días, espero seguir manteniendo una relación cordial durante mucho tiempo. Su llegada al club fe un soplo de aire fresco en todos los sentidos y su trabajo incansable habla por él. No le hace falta que otros lo hagan.

Desde la junta del 10 de diciembre, no reconozco a Amadeo Salvo. Pienso en los altos niveles de presión a la que se ve sometido a diario, y la empatía entra en acción. “Es normal”, digo para mis adentros. Es lógico. La venta del club es un proceso que ningún presidente del club ha vivido en casi 95 años de historia. Nadie, salvo Amadeo Salvo, sabe cómo se siente Amadeo Salvo.

Los altos niveles de presión hace que, en ocasiones, la cabeza no esté lo suficientemente fría para tomar las decisiones más trascendentales. Más aún si, como producto de ello, permites bajar tus defensas lo suficiente para que por la rendija se cuelen algunos asesores, presuntos hombros amigos en los que apoyarse. Como Grima Lengua de Serpiente con el Rey Theoden, aprovechan que no vive sus mejores horas al frente de club para condicionar y rajar, malmeter y posicionarse.

¿Es lamentable? Sí. ¿Es habitual? Tristemente, también. En todas las directivas y en todos los clubes. ¿Hay que poner un límite? Rotundamente, sí. Cuando se falta al respeto y se desprecia el trabajo de cualquier profesional.

Para algunos, preguntar sí es ofender. Para algunos, osar cuestionar algunos de los puntos menos claros respecto al objetivo de la convocatoria de la asamblea del próximo viernes es poco menos que una herejía. Para algunos, apostar por el caballo ganador implica, además, cargarse a tiros al resto de caballos participantes. El resultado es un clima de belicismo que no recordaba desde tiempos pretéritos. Infame irresponsabilidad, visto el panorama en nuestro país.

Ruego a todas las partes ‘trellat’ en los próximos días, ante la inminencia de una decisión que cambiará para siempre el club que todos quieren como suyo. Porque una cosa es el amor, y otra el amor mal entendido. Ruego que el acto del próximo viernes sea una asamblea informativa, y no opinativa. Ruego respeto hacia los medios, que se trabaja día a día para contar cosas, aunque a los del doble rasero no le guste. Ruego paciencia al aficionado desesperado y cabeza al aficionado desquiciado.

Ruego, en definitiva, algo de normalidad. Aunque, ahora que lo pienso, quizá sea una petición demasiado ofensiva e hiriente -para algunos, para los del doble rasero- en una ciudad como esta.

 

Paco Polit (@pacopolit)

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