Las personas mayores de sesenta años, empadronadas en la ciudad, que sean jubiladas o pensionistas, podrán inscribirse de forma telemática en la actividad hasta este domingo, 27 de septiembre
Música, baile y una merienda tradicional son las actividades que ha organizado la delegación de Mayores del Ayuntamiento de València para la celebrar el próximo martes, 6 de octubre, a partir de las 17.00 horas, la festividad de Sant Donís en el Tinglado número 2 de la Marina de València. Las personas mayores de sesenta años, empadronadas en la ciudad que sean jubiladas o pensionistas podrán inscribirse hasta este domingo, 27 de septiembre, de forma telemática para obtener una invitación por persona.
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Además, en caso de necesitar asistencia para la inscripción se podrá acudir de forma presencial a las oficinas del Servicio de Mayores, situadas en la calle Amadeu de Savoya, 11, en horario de 8.30 a 13.30 horas, hasta el viernes, 25 de septiembre.
La Orquesta Brillantina será la encargada de amenizar la jornada al ritmo de pasodobles, chachachás, rumbas, merengues, boleros, tangos, valses y clásicos de la música española de siempre.
Esta iniciativa se enmarca dentro de la política del Consistorio de ofrecer alternativas de ocio saludables y participativas para mejorar la calidad de vida de las personas mayores del municipio.
El enlace para inscribirse en la actividad es el siguiente: https://www.valencia.es/apuntate-online/actividades.xhtml
Origen de la festividad de Sant Donís
Según la tradición, la festividad tiene su origen en el 9 de octubre de 1238, cuando Jaime I conquistó València. A mediados del siglo XV se popularizó la celebración de la entrada en la ciudad disparando unos cohetes llamados piuletes y tronadors. En el siglo XVIII, tras la Guerra de Sucesión, Felipe V abolió los Fueros y la festividad de Sant Donís, y prohibió también los petardos.
Fue entonces cuando el gremio de pasteleros sorteó esta prohibición y recreó en dulces de mazapán la piuleta y el tronador.
A ellos se añadieron pequeñas frutas y hortalizas hechas también con pasta de almendra y azúcar, que simbolizaban, según cuenta la tradición, las que la población de la zona entregó a la mujer de Jaime I gracias a la fertilidad de la huerta valenciana. Desde entonces es habitual regalar a las parejas un pañuelo con estos dulces para celebrar Sant Donís, un Día de San Valentín con sabor valenciano.









