– La delegación de Cooperación Internacional que coordina Natàlia Enguix ha resultado clave en los trabajos de recuperación de los restos de personas represaliadas y desaparecidas durante la guerra civil que duró 36 años en GUATEMALA
La Comisión para el Esclarecimiento Histórico de Guatemala estima en más de 200.000 las víctimas del conflicto armado interno, entre ellas 45.000 personas desaparecidas. Tres décadas después de una guerra civil que duró 36 años, la cooperación internacional sigue resultando clave para mantener viva la lucha por la justicia de las comunidades indígenas que sufrieron especialmente las consecuencias del conflicto. La Diputación de Valencia es una de las instituciones que se ha implicado en el proyecto común de las víctimas, ONG’s y organismos como el Centro de Análisis Forense y Ciencias Aplicadas (CAFCA) para rescatar la memoria de Guatemala y sus desaparecidos.
La presidenta de CAFCA, Claudia Estrada, destaca el papel que ha jugado la delegación que coordina la vicepresidenta Natàlia Enguix en la organización del Archivo que recoge el análisis forense de los restos localizados y las historias de vida de las víctimas:
“ellos entendieron la importancia del archivo, que es un tesoro y una deuda que tenemos con las comunidades afectadas y las instituciones que han colaborado para disponer de estas fichas antropológicas y de todo un acervo documental de entrevistas e historias de vida”. “Valencia apostó por ayudarnos a organizar lo que era una pila de documentos, facilitando el trabajo de la justicia y rescatando la memoria histórica del país”, añade Estrada.
La vicepresidenta Enguix ha visitado el Centro de Análisis Forense de Ciudad de Guatemala durante su viaje al país centroamericano, donde ha conocido de cerca los distintos proyectos que la Diputación financia en la zona para contribuir al desarrollo y resarcir el daño causado a las comunidades indígenas: “la memoria es fundamental para que no se repitan hechos tan graves como la guerra que obligó a decenas de comunidades a desplazarse a las montañas con unas condiciones pésimas de vida, con más de 200.000 muertos a causa del conflicto. Pero también resulta fundamental para estas personas ayudarles en su día a día, con proyectos basados en la igualdad que fomentan la gestión sostenible de sus recursos”, explica Enguix.
Violaciones, torturas, desapariciones…
La sistemática violación de los derechos humanos durante el conflicto que estalló en 1960 y finalizó en 1996 es lo que vienen denunciando las comunidades afectadas desde que se firmaron los acuerdos de paz. La búsqueda de los desaparecidos y la recuperación de los restos de las víctimas en fosas, cuevas y cunetas es el cometido de CAFCA y las instituciones que cooperan desde el exterior.
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A nivel interno, las ONG’s ponen en marcha iniciativas que cuentan con apoyo económico internacional, en colaboración con colectivos locales como la Asociación Nacional de Viudas de Guatemala.
Feliciana Macario es una de esas viudas que denuncia las torturas, violaciones, desapariciones, desplazamientos forzados y desintegración familiar que sufrieron las mujeres víctimas del conflicto. “El camino es largo, pero tenemos esperanza en alcanzar la justicia con el apoyo de las instituciones y la cooperación internacional”, señala Feliciana, quien agradece “el apoyo de la Diputación valenciana a este proceso de búsqueda de la verdad que afecta a los pueblos mayas de origen kaqchikel”.
Por su parte, el responsable de Antropología Forense del CAFCA, Erwin Melgar, considera que el Estado guatemalteco “tiene una deuda con la sociedad, porque después de 30 años de paz no existe un registro único de las víctimas, de cuyo número solo tenemos estimaciones”.
Melgar coordina el trabajo de búsqueda, rescate e identificación de los restos de las personas que fallecieron a causa del conflicto, cuya muerte no quedó registrada en ningún documento legal. “Hablamos de población civil que tuvo una muerte violenta, personas que perdieron la vida en hostilidades y otras que fallecieron durante su huida a las montañas, la mayor parte por hambre”, apunta el antropólogo forense.











