El equipo de gobierno del Ayuntamiento de València ha respondido a las críticas del PSPV sobre la política municipal de vivienda defendiendo que la ciudad atraviesa «el mayor ritmo de autorización de nuevas viviendas de los últimos años». Según el ejecutivo que lidera la alcaldesa María José Catalá, en los tres años de mandato se han autorizado cerca de 5.500 nuevas viviendas, una cifra que, asegura, supera en un 60 % a las autorizadas durante los ocho años de los anteriores gobiernos de izquierdas.
Desde el consistorio sostienen que estos datos evidencian que la vivienda se ha convertido en una de las principales prioridades del actual mandato y rechazan las críticas socialistas. «Hoy València está autorizando la construcción de vivienda como nunca», afirman desde el gobierno municipal.
El ejecutivo local también contrapone su gestión del parque público de vivienda con la desarrollada en la pasada legislatura. En este sentido, asegura que los anteriores gobiernos incorporaron únicamente 14 viviendas al parque municipal en ocho años, mientras que el actual mandato ha movilizado alrededor de un millar de viviendas a través del Plan + Vivienda. A ello, añade, se suman las licencias concedidas para viviendas de protección pública, que, según el consistorio, ya superan las otorgadas durante toda la legislatura anterior.
Asimismo, el gobierno municipal reivindica que su estrategia se basa en agilizar la tramitación administrativa para acelerar la construcción de nuevas viviendas y facilitar el acceso residencial. Frente a lo que califica de «parálisis» e «inoperancia» de la etapa anterior, defiende haber impulsado el desbloqueo de expedientes y una gestión más eficiente de las licencias urbanísticas.
En materia de vivienda turística, el equipo de María José Catalá también marca distancias con los anteriores ejecutivos municipales. Según sostiene, el actual modelo apuesta por compatibilizar la actividad turística con la vida en los barrios mediante una regulación más estricta, el control de las viviendas turísticas y la persecución de la actividad ilegal.
Con todo, el gobierno municipal asegura que su objetivo es avanzar hacia un modelo de ciudad que combine un turismo regulado con un incremento de la oferta de vivienda para los vecinos de València.








