Los productores valencianos de cebollas y patatas están a punto de cerrar una de las campañas más negativas de los últimos años. La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) estima en 18 millones de euros las pérdidas sufridas por los horticultores de la Comunitat Valenciana: 10 millones en patatas y 8 millones en cebollas.
Según la organización, numerosos agricultores se han visto obligados a vender sus cosechas por debajo de los costes de producción e incluso a abandonar o destruir parte de la producción al no cubrir ni los gastos de recolección.
Las importaciones hunden los precios en origen
AVA-ASAJA atribuye la crisis del sector a la entrada masiva de patata vieja procedente de Francia y de importaciones de cebollas y patatas de terceros países como Chile, Perú, Israel, Egipto, Marruecos, Senegal o Nueva Zelanda.
La organización sostiene que estas importaciones han saturado los mercados español y europeo desde el inicio de la campaña, reduciendo la demanda del producto local, ralentizando las compras y provocando un fuerte descenso de los precios en campo.
Precios por debajo de los costes de producción
En el caso de la cebolla, los precios ofrecidos a los agricultores se han situado en torno a 0,08 euros por kilo, frente a unos costes de producción superiores a 0,25 euros por kilo. En la recta final de la campaña, las cotizaciones han llegado a caer hasta 0,03 euros por kilo, lo que ha llevado a algunos productores a destruir las cebollas en el campo o regalarlas ante la imposibilidad de rentabilizar la cosecha.
La patata se ha pagado en torno a 0,17 euros por kilo, mientras que los costes de producción alcanzan los 0,30 euros por kilo, afectados por el incremento del precio de los carburantes, fertilizantes y otros insumos.
AVA-ASAJA reclama medidas para garantizar la rentabilidad
El presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, ha calificado la campaña de “desastrosa de principio a fin” y ha reclamado una mayor protección para la producción europea frente a la competencia de terceros países.
Aguado ha advertido de que la falta de rentabilidad está poniendo en riesgo la continuidad de la Huerta de València, ya que, a su juicio, la conservación del paisaje agrario pasa necesariamente por garantizar la viabilidad económica de las explotaciones.
El responsable agrario ha insistido en que, sin precios justos y sin una mayor competitividad para los agricultores, continuará aumentando el abandono de tierras de cultivo en la Comunitat Valenciana.












