Pero ¿a cuento de qué le traigo? Evidentemente, estoy hablando de la situación política, y social de España, en el interior y, por desgracia, ante el mundo entero.
Porque la expresión de que “la gota colma el vaso”, y que ya no podemos estar peor, como dice Santiago Abascal, no es lo más grave, puesto que vamos a estar aún peor que ahora. Cada día que pasa, cada hora, incluso cada minuto, el barro envenenado del Partido Socialista Español (que de obrero no tiene nada, salvo el robo a la clase trabajadora; y de español tampoco), va creciendo.
No se trata de un delito o dos o tres o veintidós; se trata de que España no merece tanta cloaca, tanta mafia, tanta podredumbre.
España necesita recuperar la decencia que estos maleantes nos han arrebatado; y los españoles necesitan un verdadero Gobierno Español, unos dirigentes que dirijan, lo que significa poner como centro de toda actividad política el bienestar de los ciudadanos, de las familias, de su futuro, de sus proyectos, de su libertad, y de su bolsillo. Estamos en época de pagar la renta, y me llevo las manos a la cabeza…, y al bolsillo. El cumplimiento con nuestra obligación fiscal no puede servir para que nuestro esfuerzo se lo fumen, se lo beban, se lo gasten en antros y favores sexuales los socialistas, ni nadie. Y ya no porque pueda ser inmoral (que lo es), sino porque si quieren hacerlo, que lo paguen con su dinero, no con el esfuerzo de los españoles.
Hoy hay muchos comunicadores que hablan ya no de corrupción, sino de una mafia, una organización criminal organizada.
Pues bienvenidos a la razón, porque Santiago Abascal lleva mucho tiempo calificando al PSOE como una organización criminal, y a Pedro Sánchez, como el capo de la Mafia. No vale con la imputación de su hermano, ni con la imputación de su mujer, ni con la imputación de Ábalos, de Santos Cerdán, de Leire Díez, de Koldo o Gaspar Zarrías, y puntos suspensivos. El Sr. Sánchez, cual si fuera un judío huido del nazismo y acogido por el Vaticano, se permite reírse y burlarse de todos los españoles con una comparecencia desde Roma, dando todo su apoyo a Zapatero, y echando balones fuera; balones, que van todos dirigidos a su portería.
¿Qué más tiene que pasar? ¿Qué cortinas de humo se pueden inventar? ¿Cuánta fachosfera miente, y se inventa bulos? Esto huele muy mal, apesta. Y el Sr. Sánchez tiene que caer; y todos estos del PSOE tendrían que ser detenidos y juzgados. Zapatero fue el mayor cáncer para España, para la dignidad y para la libertad; y Pedro Sánchez es su discípulo o su maestro, porque en este caso creo que sí procede que el discípulo puede ser “peor” que su maestro.
España no lo merece; España no les merece.
España merece algo mejor, y somos los españoles quienes tenemos la obligación moral, y también legal, de exigirlo. Feijóo hace una declaración más o menos firme, y minutos después da marcha atrás, y prefiere esperar a que pase el cadáver de su enemigo; me parece vergonzoso que el PP quiera ganar por derrota en lugar de luchar por la verdad; eso no sirve, porque nos dice que sólo busca la alternancia: hoy tú y mañana yo. Lo imprescindible es una oposición frontal y una lucha minuto a minuto y en todos los ámbitos frente a esta mafia que hiede. Eso sólo es VOX; eso sólo lo hace VOX. Cada día tengo más claro que VOX es necesario, imprescindible para España, para recuperar nuestra dignidad, nuestro futuro, y nuestra Patria. Y junto a VOX, sólo hace falta otro actor, otro protagonista esencial, en la defensa de la libertad, de la democracia, y de la regeneración social, económica y moral: el pueblo español.
No todos los políticos son iguales. Ni todas las políticas son iguales. No todos los partidos son iguales.
La desafección política, y el pensar que todos van a hacer lo mismo, es el mensaje subliminal que nos quieren inocular los corruptos. No es verdad. Hay políticos que han venido a la política, para hacer verdadera política: la del bien común, la del servicio público, la del bienestar de los ciudadanos, y la de favorecer un proyecto de futuro para todos. La política es el arte de buscar lo mejor para todos. Algunos se sirven “de” la política; otros sirven “a” la política.
No caigamos en el engaño; despertemos. España no tiene que volver a ser grande porque a pesar de tanto chorizo nunca ha dejado de serlo, gracias a los españoles. Pero sí podemos conseguir, también gracias a los españoles, recuperar nuestra dignidad. Sólo hay dos caminos: la anestesia y la resignación, o la lucha y el impulso moral. Apuesto por lo segundo; y estoy firmemente convencido de que los valencianos y todos los españoles, también.
¡Ahí nos encontraremos! No hay más tiempo que perder.










