Juan Carlos Martínez Jiménez: Nuevas modas: Las Comuniones
Estos día he leído varios artículos sobre las comuniones con bastantes obviedades, “que son las nuevas bodas”, “el despropósito de un gasto desmesurado”, “ que se nos ha ido de las manos”, pero cada año el listón está un poco más alto, que en el fondo va un poco con nuestra naturaleza tribal; como decía un magnífico, e inolvidable, director comercial, Pepe Ibáñez, cuando íbamos a enfrentarnos a inversiones importantes, y cito con literalidad, nos lanzaba esta frase de la sabiduría popular:
“ Els diners i el collons són per a les ocasions”, idiosincrasia muy valenciana, aunque en este caso, la base es celebrar un acto con fundamento religioso.
Dentro de estas lecturas, hubo un apartado que releí varias veces, “ Las comuniones laicas”, aquí sí me quedé estupefacto, El motivo de celebrar la comunión es un compromiso católico, para personas creyentes, donde se reafirma una unión espiritual con Dios; este es el fundamento de este acto, por eso se viste predominantemente de blanco como símbolo de pureza, renovando las promesas bautismales.
Se entiende que hay niños que sus padres no son creyentes, y no están educados en la tradición cristiana, nada que objetar; entiendo que se pueda generar una situación extraña entre unos compañeros que van a tomar la comunión, y otros no, es lógico, es una edad donde la personalidad y la comprensión no está totalmente formada, pero aquí entran los inventos y las nuevas modas, ¿que sentido tiene celebrar un acto con fundamento religioso, si no eres creyente?.
Según he leído se replica todo el proceso, el traje, el convite, los regalos, todo el boato, e imagino que el tío “Ramón”, dedicará unas palabras en el evento en sustitución del cura; con todo mi cariño, un despropósito, y conste que respeto la libertad de cada uno para gastar su dinero, y realizar el evento que crea conveniente, pero esto en moda se llama “postureo”, y utilizo mi libertad de opinión. Las comuniones han bajado notablemente, su celebración se va limitando año tras año, no se si hay un trasfondo religioso o monetario, aparte de menos niños, porque realmente es un acto religioso donde lo importante es el hecho en sí, no el escaparate.
Si nos centramos en tendencias, en las niñas se experimenta una evolución, menos estilos princesa, menos vuelo, menos recargados, por supuesto los blancos y crudos, pero aparecen nuevos colores, los empolvados de lilas y rosas, azules suaves, verdes agua, con una ruptura importante, tonos granate y burdeos, que modifican los coloridos tradicionales, afectando también a los complementos y adornos. Los niños siguen con el tradicional marinero, almirante, algún tipo guayabera, o los evolucionados de traje chaqueta, que bauticé como “homenets” (hombrecitos), porque ese es el aspecto que me trasladaban.
En los precios, para todos los bolsillos, desde 250€ hasta 3.000€, donde entran los diseñadores que realizan comunión, aunque no son muy numerosos, es un mercado a la baja y con poco recorrido.
Tampoco olvidemos el mercado de segunda mano, muchas personas que en distintas plataformas digitales ponen a la venta los vestidos de la comunión de sus hijos, que solo se utilizó un día, donde se encuentra bastante surtido y variado.
Para las mamás y los papás, sirve el mismo protocolo que para las bodas de día, no al blanco, y para ellas, los vestidos y trajes de chaquetas con falda a la rodilla, o con pantalón resultan perfectos, nunca vestidos largos, y por supuesto sin brillos de ningún tipo, otra opción son los mono pantalón, los hay muy estilosos; si optas por pamela, se sale con ella puesta y se regresa a casa exactamente igual, para los zapatos, los salón o alguna sandalia no muy abierta, los colores, según tendencia, el abanico es muy amplio, busca el que te favorece, y acompaña el look con un bolso pequeño de mano; joyas las justas, nada ostentoso.
En estas fechas se ha realizado la feria de trajes de comunión en Feria Valencia( FIMI), y debo decir que a nivel de productividad siempre es muy interesante, se cierran bastantes operaciones y comercialmente es muy operativo, es una feria única en este ramo; otra cosa es Feria Valencia, siempre me pregunto qué ha ocurrido con esta feria, como es posible que haya perdido tanta calidad y sobre todo, la infrautilización de unas instalaciones tremendas que se encuentran cerradas casi en su totalidad. ¿No encuentran a nadie capaz de desarrollar la actividad comercial de este espectacular recinto?; una feria que cuando funcionaba teníamos que reforzar los equipos de tienda por la avalancha de compras que realizaban los expositores cuando cerraban los stands y visitaban la ciudad. Creo que toca una visita por Ifema (Madrid), para que nos expliquen cómo se gestiona una feria.
El concepto comunión creo que es muy claro, y a nadie se le obliga a comulgar, inventar nuevas modas no siempre es una buena idea, si eres consecuente con tus creencias y no quieres que la tomen, explícales tu motivo, te sorprenderás, son más razonables de lo que pensamos. Otra cosa es la parte material, el comparativo con lo que mis amigos van a recibir y yo no, pues queridos amigos, a negociar, y si no eres creyente no puedo desearte “que Dios reparta suerte”, tendrás que buscar otro argumento para acogerte.












