La Generalitat impulsa la fase final del proyecto Salvem les Fotos que viene desarrollando la Universitat de València, con el objetivo de salvaguardar un total de 800.000 fotografías y 6.552 objetos singulares, tales como instrumentos musicales, pinturas y piezas históricas, que sufrieron daños graves en la riada del 29 de octubre de 2024.
El comisionado para la Recuperación, Raúl Mérida, y la directora general de Atención a Víctimas y Afectados, Amparo Clemente, han visitado el taller que se ha instalado en el Castillo de Alaquàs para conocer de cerca este proyecto, al que la Generalitat va a destinar un total de 200.000 euros.
Raúl Mérida ha destacado que el proyecto “devolverá” a 1.600 familias “los vínculos con sus raíces” y ha apuntado que hasta el momento se han recuperado ya 140.000 fotografías y 298 objetos singulares.
“Esta es una intervención directa sobre la memoria, la identidad y el bienestar emocional de las personas que sufrieron la riada. Las fotografías son insustituibles, constituyen documentos de vida que permiten reconstruir historias familiares, reforzar vínculos afectivos y preservar la memoria de los territorios. Por eso hemos querido apoyar esta iniciativa que permitirá salvaguardar el patrimonio familiar de muchas víctimas y afectados”, ha señalado el comisionado.
Según Raúl Mérida, Salvem les Fotos constituye un proyecto “pionero” que dio una respuesta urgente a una necesidad sobrevenida y que está permitiendo “devolver a muchas familias la esperanza y los pilares de su identidad personal”. El proyecto se enmarca en la línea de atención continuada que viene impulsando el Consell hacia las familias damnificadas, a través de la Dirección General de Víctimas y Afectados.
Un protocolo innovador para rescatar documentos y recuerdos
Para desarrollar su trabajo, el equipo de Salvem les Fotos ha establecido un protocolo de vanguardia en reconstrucción de documentos, diseñado específicamente tras la dana.
Para ello, se ha aplicado un método basado en tres etapas: La fase I (Emergencia) se centra en la recepción, registro, clasificación, secado controlado o, en última instancia, congelación preventiva para el caso de materiales que ya presentaban colonización microbiológica. Así, el enfriamiento de álbumes completos ha permitido detener temporalmente los procesos de deterioro y estabilizar los materiales para su intervención.
La fase II (Recuperación Crítica) consiste en el lavado integral, alisado, digitalización y consolidación de capas y ya, finalmente, la fase III (Devolución) supone el embalaje final y entrega a las familias del material recuperado en sus domicilios o en las sedes de los laboratorios.
Fotografías, cartas y objetos históricos
El proyecto original surgió con el objetivo de recuperar fotografías, pero la intervención se ha ampliado también a otros formatos como cartas y postales (algunas de ellas escritas en esperanto), partituras, libros y documentos.
Asimismo, también se van a llevar a cabo intervenciones especializadas en objetos singulares tales como negativos, cintas de video y otros registros audiovisuales, pinturas, dibujos, grabados, instrumentos musicales u objetos de valor histórico, como máquinas de coser con más de un siglo de antigüedad.
“El proyecto ha ido evolucionando desde el rescate fotográfico hacia una salvaguardia integral de los recuerdos y la identidad familiar de los damnificados”, ha explicado Mérida.
Laboratorios especializados en municipios afectados
Para llevar a cabo el trabajo, desde el equipo de Salvem les Fotos se han transformado espacios culturales ubicados en los distintos municipios de la zona dana en laboratorios de alta especialización, donde los técnicos llevan a cabo el rescate de las fotografías y objetos.
Esta red de laboratorios de campaña ha contado con seis sedes estratégicas en Alfafar, Utiel, Burjassot, Alaquàs, Torrent y Algemesí, continuando los cuatro últimos estudios plenamente operativos un año y medio después.
Un equipo multidisciplinar al servicio de la recuperación
El equipo que trabaja en este proyecto, al frente del cual se sitúa el Vicerrectorado de Cultura, Deportes y Vínculo de la UV y la catedrática Beatriz Santamarina, está integrado por perfiles diversos. Entre otros, conservadores-restauradores (especializados en la recuperación física de los bienes); historiadores del arte (claves para la valoración y catalogación de las colecciones), expertos en digitalización y robótica (fundamentales en las intervenciones técnicas y en la preservación digital, fotógrafos (encargados de documentar el material y el proceso de trabajo) y antropólogos y sociólogos (que aportan la dimensión sociocultural necesaria para el acompañamiento comunitario y el estudio de percepciones sociales).





















