El síndic del GPP en Les Corts, Fernando Pastor, ha afirmado hoy que “la caída de Zapatero es un golpe muy fuerte para el PSPV que deja a Diana Morant muy tocada”.
Pastor ha afirmado que “lo de Zapatero afecta directamente a la propia Diana Morant, la jefa de los socialistas valencianos, como su hija política que es, su referente del que se sentía muy orgullosa”.
Críticas a la estrategia electoral socialista
“Lo de Zapatero es el segundo mazazo de la semana en la línea de flotación del socialismo valenciano y especialmente en la persona de Diana Morant, que está muy tocada. Primero veía el pasado domingo cómo los experimentos sanchistas de colocar a las ministras como cartel electoral han sido un fracaso estrepitoso, sin precedentes, y se ve que ella es la tercera que va a salir a jugar. Y ahora ha venido la imputación de Zapatero”, ha añadido.
“Todo esto, ha continuado, es más que probable que le haya llevado a perder ayer los papeles y las formas, dedicándose a usar la sala de prensa del Consejo de Ministros para hacer campaña electoral como si estuviese en la sede de Ferraz. Eso es inaudito. Es impresentable que lo haga una ministra”.
Acusaciones de deslealtad institucional
Nando Pastor ha señalado que “Morant se atrevió a decir prácticamente que está utilizando el cargo de ministra para ser candidata a la Generalitat. Eso es lo que dijo ayer, que prefiere ser una cosa a la otra, pero que no la va a dejar de ser. Eso denota el nerviosismo y la preocupación. Denota que está tocada y que el socialismo valenciano se ha quedado sin referentes. Utiliza la rueda de prensa del Consejo de ministros para hacer campaña electoral es una muestra más de deslealtad institucional. Ni respeta al Gobierno, ni respeta a la Generalitat ni mucho menos respeta a su Ministerio que es del que se debería ocupar”.
El entorno político de la ministra
Pastor ha señalado que “el PP no tiene la culpa de que vayan cayendo todos y cada uno del entorno de Morant. Primero fue Ábalos, que era su número de dos en las listas; después fue José María Ángel Batalla, el gran falsificador de la democracia valenciana; Santos Cerdán, su mentor que la puso a dedo; y por último ha culminado con José Luis Rodríguez Zapatero, el padre político de Diana Morant. Nunca un presidente del Gobierno fue imputado por una trama de corrupción internacional de unas dimensiones que ponen la piel de gallina. Lo lamentable es que todavía haya quien niegue la evidencia”.






