Tras un sábado que dejó fríos a los aficionados del toreo en una de las catedrales, donde no hubo ningún triunfo y los toros no se entregaron a la muleta, Román consigue imponerse ante un público que ya es un viejo conocido para el natural de Benimaclet y que pedía una oreja para el diestro.
Un toreo exigente para un toro sin fuerza
“Escultor”, el primer toro de Román, acusaba una falta de fuerza a la hora de las embestidas, tanto en el caballo como en el capote, siendo necesario que el castigo en el primer tercio fuera limitado. Un toro colorado, chorreado y con muy buenas hechuras daba esperanzas al diestro.
Román comenzó la faena en el centro de la plaza, exigiendo al toro y reclamando su bravura, apostando por la distancia para el inicio. Con pases largos comenzó a medir al toro, que entraba a la muleta, pero era reticente. Acusaba la falta de fuerza, cabeceando al final de cada muletazo, consiguiendo algunos pases vistosos, pero sin la entrega del animal.
La mala fortuna en la última suerte descartó el premio en el primer toro. Al bajar la cabeza en exceso, no pudo clavar la espada a la primera y necesitó de 5 estocadas y 3 descabellos para acabar con la bestia de Mayalde.
David Galván fue cogido por el tercer toro mientras hacía el quite, pero sin gravedad, por suerte, permitiendo torear su último toro
Una oreja y un toro de vuelta al ruedo
El segundo toro de Román, “Enarbolado”, era un toro cinqueño, terciado, con buena planta y mejor actitud que su hermano. Fue el segundo toro, con el que consiguió el triunfo, el cual fue brindado a la infanta Elena, quien estaba en el tendido observando la corrida.
El segundo toro, más entregado, le permitió hacer una faena que dejó al espectador con ganas de más y con una serie de 6 naturales que quedará en la memoria de todos. Comenzó de nuevo desde la larga distancia, exigiendo al toro un ritmo diferente y dosificando sus pases, comprendiendo al animal y dejando respirar al toro, potenciando así la faena.
La oreja ya estaba decidida para el público, quien se había levantado y celebrado la faena antes de que el matador sacase la espada; si conseguía entrar a la primera, se llevaría la oreja. Y el diestro valenciano no defraudó, entrando a matar recibiendo, haciendo alarde de sus cualidades, valentía y garra torera. Fue este último detalle de entrar recibiendo el que hizo estallar a toda la plaza.
Román volverá el 6 de junio a Las Ventas
Volveremos a ver al diestro de Benimaclet sobre el albero de la Monumental el próximo 6 de junio, frente a la ganadería de Victorino Martín, famosos sus toros por su inteligencia y peligro durante la lidia. El espectáculo está garantizado gracias a las prodigiosas manos de los diestros y la bravura de los toros.






