La Junta de Gobierno Local ha dado el visto bueno al documento estratégico que incluye la creación de una biblioteca central y la ampliación de personal
La Junta de Gobierno Local ha aprobado este viernes el Plan director de Bibliotecas Municipales de Valencia (2025-2030), que prevé una profunda transformación de la red de centros de lectura del Ayuntamiento. El documento estratégico, impulsado por el concejal de Cultura, José Luis Moreno, contempla una serie de acciones concretas como la creación de nuevos centros, la remodelación de las instalaciones, la transformación digital de los sistemas, así como la actualización de sus extensos fondos bibliográficos.
Este cambio se verá acompañado de la ampliación de la plantilla, iniciada en los últimos meses con la incorporación de nuevo personal y que continuará en las próximas fechas.
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“Las bibliotecas son quizás la parte más importante del área de la cultura, porque es la primera puerta que cualquier ciudadano encuentra a ese mundo.»
No solo entra en una biblioteca, sino que accede a muchos más recursos culturales que ofrecen tanto la administración local como otras administraciones o el sector privado”, ha destacado José Luis Moreno, tras la aprobación del documento por la Junta de Gobierno Local.
El plan director, redactado por el Servicio de Acción Cultural, es el primero en este ámbito a nivel municipal. Busca reforzar las bibliotecas como un servicio público esencial en nuestra ciudad, como una herramienta de cohesión social y como una garantía del derecho fundamental de la ciudadanía al acceso a la educación y a la información. Su elaboración parte de un diagnóstico riguroso que identifica las principales carencias estructurales y las desigualdades territoriales que existen actualmente en la red y ha contado con la activa participación del personal técnico, de los agentes sociales y de distintos profesionales.
Nuevas instalaciones y renovación de la colección
“Se trata de un compromiso del Ayuntamiento para llevar adelante todas estas líneas estratégicas que, básicamente, se enfocan a la ciudadanía. También tenemos presente la mejora y aumento de la plantilla, para dar un mejor servicio. Respecto a las líneas de creación de nuevas bibliotecas, algunas ya están en funcionamiento y otras en marcha y están anunciadas. Lo que tenemos que hacer es un homogeneizar y mejorar la eficacia y el servicio público que prestan las Bibliotecas Municipales”, ha declarado el concejal responsable del área de Cultura.
En este sentido, el plan director sitúa las bibliotecas municipales como espacios de cohesión de los barrios y como punto de encuentro para la mediación y para la participación ciudadana.
Así, el fin de la estrategia es que la red municipal, formada actualmente por un total de 32 centros, contribuya de manera decidida a la promoción de la inclusión, la diversidad y de la convivencia, con el fortalecimiento, además, de la identidad y la memoria local de nuestros barrios y distritos.
Entre las principales acciones del plan director, se encuentran la creación de nuevos centros, que se irán desarrollando en el horizonte 2026-2030, y la renovación y mantenimiento de los espacios existentes para hacerlos más flexibles, amplios y atractivos. Además, el plan contempla el impulso y la renovación de sus fondos, así como la transformación digital, al objeto de enfrentar los desafíos del siglo XXI, cumplir la normativa y satisfacer las expectativas de la ciudadanía.
Aumento de la plantilla
Este esfuerzo vendrá acompañado de un notable aumento de la plantilla, iniciado en 2025 con la incorporación de nuevos profesionales y que culminará con una ampliación sustancial del personal, tanto en puestos de gestión como en puestos técnicos en las bibliotecas municipales.
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Esta ampliación de la plantilla irá seguida, además, de una formación continua y de mecanismos de evaluación y permitirá una mayor profesionalización de los servicios bibliotecarios.
Y todo ello al objeto de garantizar el acceso universal a la información y al conocimiento, reducir la brecha digital, fomentar la lectura y la creatividad en todas las franjas de edad y alentar el pensamiento crítico entre la ciudadanía. Igualmente, el nuevo plan director incide en la colaboración estratégica del Servicio de Bibliotecas tanto con otros servicios municipales como con los agentes sociales para continuar promoviendo la cultura y la lectura en nuestra ciudad.
El Ayuntamiento de València recuerda que el Manifiesto IFLA-Unesco establece que las bibliotecas públicas garantizan “el acceso a toda clase de conocimiento e información” y están configuradas como “un espacio accesible para la producción de conocimiento, el intercambio de información y cultura y la promoción de la participación ciudadana”. De igual modo, el manifiesto señala la necesidad de que las bibliotecas “adapten sus servicios y recursos a las características y necesidades de sus respectivas comunidades”.
Antecedentes históricos
La biblioteca más antigua de la ciudad fue creada por la Sociedad Económica de Amigos del País en 1868 y estaba ubicada en el edificio de la Casa Vestidor bajo una bóveda pintada por Vicente López. En 1916, en el mismo local, se fundó la primera biblioteca popular de València, atendida por el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos de carácter estatal. Hasta 1979, la ciudad contaba únicamente con dos bibliotecas públicas, ambas dependientes del Estado: la Biblioteca de la Mare de Déu y la del Grau, inaugurada en 1965 como sucursal de la anterior.
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Con la restauración de la democracia en 1980, el Ayuntamiento decidió crear una red de bibliotecas para dotar progresivamente de centros de lectura a todos los distritos de la ciudad.
Así, tras la firma de un convenio con el Ministerio de Cultura, se abrieron tres nuevas bibliotecas: la Biblioteca Popular de Maguncia (Tres Forques-Lluís Fullana), la de Orriols (Els Orriols-Josep María Bayarri) y la de la Font de Sant Lluís (Na Rovella-Joaquim Martí i Gadea). Al mismo tiempo, se transfirieron al Ayuntamiento las Bibliotecas de la Mare de Déu y del Grau. Esta primera fase culminó en 1983 con la apertura de la Biblioteca Popular de Abastos (Arrancapins-Eduard Escalante).
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A finales de los años 90, el Ayuntamiento puso en marcha un nuevo plan para dotar de servicios bibliotecarios a los distintos barrios de la ciudad.
Este esfuerzo fue especialmente intenso entre 1998 y 2007. Posteriormente se ralentizó debido a la crisis económica. Las últimas bibliotecas en incorporarse fueron la del Castellar-l’Oliveral-Matilde Ramos, en 2018, y la de Trinitat-Vivers, en junio de 2019.
Además de las nuevas tendencias y los retos que plantea la llamada “biblioteca del siglo XXI”, desde el año 2011 en la Comunidad Valenciana existe un nuevo marco legal al que las Bibliotecas Municipales de València no se han adaptado todavía, por ello, es necesario que se formule una política clara, donde los objetivos, las prioridades y los servicios de las Bibliotecas Municipales de València estén de acuerdo con las necesidades y el contexto de la ciudad. En este proceso son muy importantes el conocimiento de la ciudad y los barrios y la participación de la ciudadanía y los agentes locales.












