El proyecto Negre vuelve al Centro Cultural Las Cigarreras de Alicante con una nueva edición dedicada a la investigación y la videocreación. La iniciativa, impulsada por el Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana (CMCV), se desarrolla en colaboración con el Ayuntamiento de Alicante.
El proyecto Negre arranca este mes de abril con ‘La romería de los cornudos’, de la artista María Alcaide. La videoinstalación podrá visitarse en la Sala Negre hasta el próximo 22 de agosto.
El proyecto Negre arranca en Las Cigarreras
Dirigido por la gestora cultural Leticia Cano, el programa se consolida como un espacio para el desarrollo de nuevos lenguajes artísticos. El director-gerente del CMCV, Nicolás Bugeda, ha subrayado la importancia de “apoyar el talento de jóvenes creadores a través de programas como Negre, que es ya un proyecto consolidado dentro de las propuestas artísticas del centro cultural Las Cigarreras”.
Además, ha añadido que “Negre acerca nuevos lenguajes artísticos y sirve de escaparate para el arte emergente”.
Una videoinstalación basada en García Lorca
‘La romería de los cornudos’ es el resultado de una investigación plástica de Alcaide (Aracena, Huelva, 1993). La obra parte del ballet homónimo de Federico García Lorca y Cipriano Rivas Cherif (1933) para plantear una lectura heterodoxa de la romería del Rocío y del entorno del Parque Nacional de Doñana.
La propuesta combina vídeo, danza, música y creación de vestuario para analizar los usos del territorio. Esta pieza fue la antesala de ‘Yerma’, obra clave de García Lorca centrada en la fertilidad, un tema que también se refleja en el paisaje.
El paisaje y el cuerpo, eje de la propuesta
En esta videoinstalación, el paisaje adquiere un papel protagonista. Se trata de un peregrinaje filmado que recorre un territorio transformado por la agricultura, la industria y el turismo, donde conviven la fe y la fiesta popular.
Alcaide ha explicado que la investigación “muestra una imagen íntima, fragmentada y caprichosa del entorno, como un ballet en el que no se oculta nada. Una forma de mirar en la que el cuerpo y la cámara no se separan, ni el territorio se separa de quien lo está grabando”.
En el centro de la propuesta aparece el agua, entendida como recurso en disputa y como símbolo de flujos como las migraciones, los cuidados invisibilizados o las economías extractivistas. Este elemento se materializa en el cuerpo de una bailarina que recorre distintos escenarios, desde pinares hasta espacios turísticos.
El proyecto se completa con dos piezas formadas por colchonetas bordadas a mano, que evocan los momentos de descanso del camino al Rocío. Estas obras aportan una dimensión material vinculada al trabajo femenino, el cansancio, el deseo y la resistencia.










