Los actores del sistema político comparten ciertas necesidades básicas:
a) Conflicto como la categoría clave.
b) Decidir y ejecutar estrategias para lograr objetivos.
c) Asegurarse el acceso a la información.
d) Realizar actuaciones públicas mediante la comunicación de su propio discurso.”
El artículo publicado en 1989 “El periódico, actor del sistema político” de Héctor Borrat, nos apunta: “La función principal de los periódicos es informar e interpretarlos asuntos públicos que puede afectar la toma de decisiones en los diferentes grupos sociales” y “en la medida que ejerce su influencia, es objeto de la influencia de los otros, que alcanza una carga de coerción decisiva cuando esos otros son los titulares del poder político”(Borrat,1989:10).Esta doble situación de ser capaz de influenciar y ser influido al mismo tiempo, le asigna un rol importante al periodismo en la sociedad, interviniendo directa y activamente en los proceso políticos.
Como siempre aquí les dejo un enlace por si desean sacar sus propias conclusiones sobre el artículo en cuestión: https://ddd.uab.cat/record/32951. (No se asusten, está en español.)
Todo esto, sumado a la vertiginosa velocidad de nuestra sociedad actual y a la rápida sucesión de acontecimientos, provoca que el foco de atención cambie y cause mareo en los seguidores de las noticias. Ya nada es tratado en profundidad, nada es investigado ni expuesto de un modo sereno y reposado. Como resultado señalaremos que, este hecho, produce un montón de titulares superficiales y que no tienen porqué ser ciertos al 100%. Podríamos decir que es culpa de la competencia por publicar rápido las noticias.
Ahora vamos a añadir otro ingrediente al “combinado” o cóctel, (no me gusta utilizar anglicismos siendo poseedor de una de las lenguas más ricas de la historia y del mundo.): los sociólogos.
Los sociólogos estudian las sociedades analizando interacciones, estructuras y problemas, y para ello una de las herramientas que utilizan son las encuestas. No solo realizan encuestas para instituciones públicas, también para empresas privadas y, como usted sabe, los periódicos y medios de comunicación son empresas privadas.
Pero las funciones más importantes de los sociólogos no son solo las encuestas; la función realmente importante es la de identificar cuáles son los temas que interesan a la opinión pública.
¿Y cómo lo hacen? Indudablemente no pueden entrevistar a todo el mundo, es imposible. Por tanto, muchos sociólogos últimamente recurren a cuantificar la cantidad de titulares sobre alguna noticia o sobre el tiempo que ha permanecido una noticia concreta en las portadas de los periódicos, televisión o medios digitales. Como bien saben ustedes, queridos lectores, los sociólogos realizan las encuestas como los periódicos publican noticias: según sus intereses. Seguramente usted, hace tiempo, se dio cuenta de esta trampa relacionada con la opinión pública.
Simplificando el asunto, les diré que no es una opinión “pública” generalizada. Es opinión generalmente “publicada”.
Para finalizar nuestra mezcla añadiremos el tercer ingrediente. Los políticos, para generar conflictos, para ejecutar estrategias, movilizar y lograr objetivos, así como justificar sus actuaciones conforme a sus ideologías y discursos, utilizan estas encuestas y estas “falsas opiniones públicas” o “mayoritarias” a su interés; al mismo tiempo que se genera esa falsa opinión mayoritaria, y utilizan lo que investigó Elisabeth Noelle-Neumann, en su libro “La espiral del silencio. Opinión pública: nuestra piel social” (1977).
Utilizando la opinión pública como método de presión/coerción social consiguen que no queramos dar nuestro punto de vista sobre los asuntos conflictivos o complicados por considerar que somos una minoría. Pero realmente no lo somos.
En los países democráticos, los ciudadanos tenemos el derecho y el deber moral de decidir cada cierto tiempo a quién seleccionamos para que nos gobierne. Decidimos qué valores, qué políticas, qué economía, y que leyes se tienen que aprobar, derogar o eliminar.
Mediante el procedimiento descrito en este artículo, la combinación de los actores involucrados: Periodistas, sociólogos y políticos, crea una atmosfera ficticia, adecuada a sus intereses, intentando condicionar la opinión de la sociedad, de la población, para perpetuarse en sus puestos de poder, para seguir decidiendo ellos en nuestro nombre, pero sin tener en cuenta la verdadera opinión.
Yo lo definiría como “despotismo democrático del siglo XXI”: Todo para el pueblo, pero sin el pueblo.
¿Y sus intereses, querido lector?, ¿alguien los escucha?, ¿alguien les ha encuestado?, ¿los políticos han legislado a su favor?, ¿le han bajado los impuestos? No,/ ¿verdad? ¿Y lo que realmente le importa a usted?, ¿su seguridad o la de sus hijos?, ¿le defienden a usted frente a los ocupas?, ¿le permiten circular con su coche por su ciudad después de respetar todas las regulaciones abusivas? ¿Y aparcar? No.
Por eso fallan las encuestas…
Como siempre, les envío un afectuoso saludo. ¡Hasta la próxima!











