El grupo madrileño repasa su trayectoria y presenta su nuevo álbum «El Perro que Fuma» en Valencia
Taburete ha ofrecido este viernes un concierto en el Auditorio Roig Arena de Valencia ante cerca de 2.000 personas, en una noche marcada por la emoción, la complicidad con el público y un recorrido por los grandes éxitos de su carrera. El grupo, formado por Guillermo Bárcenas y Antón Carreño, colgó el cartel de entradas agotadas desde hace meses.
Durante dos horas de actuación, la banda madrileña combinó algunos de los temas más reconocidos de su trayectoria con la presentación en directo de las canciones de su nuevo álbum, El Perro que Fuma, en un concierto que fue de menos a más y que mantuvo al público entregado desde el primer acorde.
Un inicio contundente y un público entregado
El concierto arrancó con fuerza con “Cuando los hombres lloran”, seguida de “Beleforón”, “110” y “Abierto en vena”, marcando un comienzo imponente en el que las voces de los asistentes se fundieron con las del grupo. Desde los primeros minutos, el auditorio evidenció la conexión entre Taburete y su público valenciano.

Ritmo ascendente y grandes coreos
La noche fue ganando intensidad con temas como “México D.F.”, “5 Sentidos” y “Cuando se apaga la luz”, coreados con entusiasmo y con un ritmo que fue creciendo a medida que avanzaba el concierto.
En el tramo más romántico del repertorio, canciones como “Fenómenos cantantes”, “María Dolores” y “Salto al vacío” aportaron los guiños al sonido mariachi, una de las señas de identidad del directo de Taburete.

“Sirenas”, el gran estallido de la noche
Uno de los momentos más memorables llegó con “Sirenas”, considerado el himno indiscutible del grupo, que desató un auténtico estallido colectivo entre los asistentes y se convirtió en uno de los puntos álgidos de la velada.

Un cierre festivo y emotivo
Para el tramo final, la banda reservó algunos de sus temas más celebrados, como “Vino & Cemento”, “Madame Ayahuasca” y “Caminito a Motel”, antes de poner el broche definitivo con “Canción de amor”.
El concierto cerró con una ovación prolongada y la sensación de reencuentro entre Taburete y su público en Valencia, reafirmando una complicidad construida a lo largo de los años y consolidando una noche que quedará en la memoria de sus seguidores.










